Expectación entre las 30 tiendas Día de Segovia por la situación del grupo

2525

Los responsables y trabajadores de las tiendas del grupo de alimentación Día se encuentran expectantes ante el futuro del grupo, que ayer anunció un ERE y el cierre de algunos de sus establecimientos, tras registrar pérdidas económicas el año pasado.

En todo caso, en la provincia de Segovia se espera que la situación no afecte en términos de empleo, dado que la mayoría de las tiendas funcionan en régimen de franquicia, y podrán seguir funcionando ligados a otro grupo comercial y de distribución.

En total funcionan en toda la provincia de Segovia unos 30 establecimientos, siendo Segovia y La Lastrilla los municipios con más locales abiertos, una docena. En El Espinar y sus núcleos existen tres establecimientos. También hay más de una tienda en Riaza y La Granja; y cuentan con una las localidades de Cuéllar, Cantalejo, Navas de Oro, Nava de la Asunción, Cabezuela, Ayllón, Riaza, Boceguillas, Palazuelos de Eresma o Carbonero el Mayor.

El consejero delegado de la compañía, Borja de la Cierva, indicó ayer que la firma tiene intención de revisar su red de establecimientos para detectar los que son viables, mientras que se procederá al cierre, traspaso o ventas de los que no sean rentables, sin precisar el número.

La Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD) ha atribuido a la devaluación de las divisas argentinas y brasileñas y a la “situación de desgobierno” vivida en el último año en la dirección de la multinacional las pérdidas que registró la compañía en el último ejercicio, al mismo tiempo que ha anunciado que acudirá a la justicia “si lo estima oportuno”.

Debido a que la facturación total del grupo en estos dos países latinoamericanos supone hasta un 30% de la facturación del grupo, los accionistas minoritarios destacan la hiperdevaluación del real brasileño y la devaluación del peso argentino como uno de los “hechos fundamentales” que han afectado a Dia, un lastre que también ha afectado a otras compañías del Ibex 35.

Además, ha señalado la “situación de desgobierno” en la que se ha encontrado la compañía durante el último año, con la salida de la presidenta María Llopis de la dirección, el nombramiento de tres consejeros delegados en apenas unos meses y el cese del director financiero, unos hechos que también han supuesto una “influencia” en las cuentas.

La asociación también apunta a la entrada y posterior salida de los consejeros de LetterOne, el fondo controlado por el ruso Mikhail Fridman que ha presentado una OPA para hacerse con la cadena de supermercados, algo que “no ha servido para favorecer la gestión de la compañía, sino que, por el contrario, ha dificultado aún más la gestión”.

IRREGULARIDADES EN LAS CUENTAS

Respecto a las cuentas de 2017, cuya reformulación ya se anunció a través de un ‘profit warning’ que desató el desplome definitivo de las acciones y este viernes se ha demostrado “que no respondían a la imagen fiel de la compañía”, la asociación cree que supone “un enorme perjuicio” para los accionistas que adquirieron sus títulos basándose en unas cifras aportadas por el consejo “que estaba lejos de la realidad”.

Por ello, y después de que el actual consejo de la empresa ya haya puesto en conocimiento de la fiscalía estas prácticas irregulares sobre los resultados de 2017, los accionistas minoritarios no descartan proceder también judicialmente “si lo estima oportuno”.

Pese a todo ello, la asociación destaca que una compañía, con 7.300 millones de facturación y unas ventas de 5.148 millones de euros, “tiene un valor mucho mayor que el actual y que el considerado por LetterOne en la OPA anunciada y que, con una adecuada gestión, puede recuperar la senda del crecimiento”.