FOTO: KAMARERO
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Ha llegado el momento de hacer balance para el presidente de la Diputación Provincial de Segovia, Francisco Vázquez, que después de ocho años como alcalde de los alcaldes de la provincia, asegura que es el cargo que más satisfacciones le ha reportado, hasta el momento. Afirma que a los segovianos “nos distingue tener los pies en el suelo, pero mirar el horizonte”, y así ha gestionado el ayuntamiento de todos los segovianos en los dos últimos mandatos, sin perder la perspectiva, pero sabiendo “donde quieres estar”. “Nosotros queremos estar en Perosillo, uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Segovia, pero también en el Palacio de La Zarzuela donde muchas veces nos ha recibido el Rey”. Y su cargo en la Diputación le ha permitido eso, moverse “de lo particular a lo universal”.

— ¿Cómo ve la provincia de Segovia después de ocho años como presidente de la Diputación ?
— En estos últimos años hay que tener en cuenta siempre el contexto socioeconómico en el que hemos estado y la verdad es que el año 2011 nos pilló en plena crisis económica, que se ha tardado en remontar en toda España. Yo creo que aquí en la provincia de Segovia hizo más daño al principio y luego hemos podido ver que se ha podido remontar. Yo creo que ha sido una evolución muy positiva de la provincia. Desde la Diputación hemos procurado desde el primer momento ayudar a esa evolución. Se creó un área de Promoción Económica, que no existía, y que se hizo precisamente para estar preparados cuando saliéramos de la crisis económica, y creo que ha sido una de las áreas más dinámicas de la Diputación. Y ha sido una evolución también positiva en lo que se refiere al mantenimiento integral de todos los servicios sociales, incluso con la ampliación de nuevos programas. Uno de mis empeños ha sido también que la cuestión cultural llegara a todos los rincones de nuestra provincia. Asimismo, se han incrementado programas puntuales, y por supuesto, aunque desaparecieron todos los planes provinciales cofinanciados por otras administraciones, nosotros hemos hecho planes provinciales propios, para dar un impulso a las inversiones de los municipios de nuestra provincia, que precisamente cuando más lo necesitaban es cuando tenían menos recursos y por eso, también me siento orgulloso de haber hecho alrededor de unas 300 obras anuales, en todos los pueblos de la provincia.

— ¿Qué le ha reportado personalmente este cargo?
— Desde el punto de vista personal, creo que ha sido muy enriquecedor, muy positivo, porque aunque yo ya conocía gran cantidad de pueblos de esta provincia por mis responsabilidades anteriores, no es lo mismo estar al pie del cañón, en la Diputación Provincial, donde un día sí y otro también tienes que hacer una labor muy pegada al territorio, recibes a muchos alcaldes, muchos responsables municipales, empresas… Me he pateado todos los municipios de la provincia durante el primer mandato corporativo en todos los ayuntamientos, y en este segundo he aprovechado también para conocer el tejido asociativo de la provincia, he estado en muchas empresas, en la mayor parte de empresas de nuestra provincia, sector primario y terciario, en el medio rural, por tanto esta experiencia ha sido muy enriquecedora, además de que desde el punto de vista administrativo también, pues hay que pensar que la Diputación Provincial, una institución bicentenaria, pudiera entrar en el siglo XXI con las nuevas tecnologías y todos los planes provinciales que se han ido aprobando a lo largo de estos años. Para mí ha sido muy positivo.

— ¿Conoce mejor ahora la provincia?
— Aunque llevo viviendo aquí toda la vida, como es lógico, muchas veces solo conoces el entorno más próximo o profesional o personal, pero desde hace unos cuantos años, desde que tomé posesión en la Diputación el empeño mío ha sido conocer cada rincón de la provincia, cada manifestación social y cultural, o territorial, en los pueblos de toda nuestra provincia.

— ¿Y se siente más segoviano, más orgulloso de una provincia como Segovia?

— La verdad es que segoviano lo soy, y he vivido siempre en esta provincia, y en muchas ocasiones sí que he sentido ese legítimo orgullo de ser segoviano, pero la verdad es que cuando más lo he sentido es durante estos ocho años, porque he podido implicarme directamente en trabajar en muchas de nuestras tradiciones; también, no solo ayudando a los que más lo necesitan, o intentar que las inversiones salieran adelante en nuestra provincia, sino que también en esas señas de identidad, de la cultura, del folklore, de las tradiciones de Segovia, y por ello uno de los proyectos de los que me siento más orgulloso es de haber creado el Instituto de la Cultura Segoviana Manuel González Herrero, para preservar esas señas de identidad.

— Ha sido durante ocho años el alcalde de los alcaldes. ¿Es comparable a cualquier otro cargo público que ha ocupado?
— Siempre dicen que lo más satisfactorio del servicio público es ser alcalde, porque efectivamente, y lo dicen sin ninguna excepción todos los alcaldes, porque es precisamente cuando puedes colmar muchas veces las aspiraciones de tus vecinos, y yo me siento así, he podido ayudar a muchos alcaldes y municipios a cubrir esas necesidades que tienen o las expectativas de cara al futuro y, por lo tanto, yo creo que es el cargo hasta ahora más satisfactorio que he desempeñado. He estado en las Cortes de Castilla y León y en el Senado y también mi formación académica, Derecho parlamentario, es lo que más me gusta, pero en lo que se refiere a lo que es el servicio público, creo que es una de las responsabilidades más satisfactorias que puedes tener, el ser presidente de la Diputación, del órgano de gobierno de tu provincia, donde siempre has querido estar.

— ¿Continuaría…?
— Yo he estado ocho años en el Senado, dos legislaturas, estuve también ocho años en las Cortes de Castilla y León, y yo dije desde el principio que si los alcaldes y los segovianos me daban su confianza, estaría dos mandatos corporativos en la Diputación. Creo que uno es poco y creo que más de dos ya es demasiado, porque lo que no hayas podido hacer en ocho años, ya no lo vas a hacer y es verdad que en cuatro años dejas muchos proyectos iniciados y se pueden hacer pocas cosas, pero también es verdad que después de ocho años se quedan muchos proyectos iniciados y ya tienen que venir otros a finalizarlos.

— ¿Cómo ve al segoviano de a pie, contento con su gestión? ¿Qué ha percibido durante sus visitas a todos los pueblos de la provincia, cuáles han sido sus sensaciones en sus encuentros con los ciudadanos?
— La verdad es que son unas personas con mucho sentido común. En otros lugares que he estado, en otros ambientes, puedes percibir distintas formas de pensar, pero hay un rasgo distintivo común que, a lo mejor es como los de las tejas de nuestros tejados, que solo lo hay en la provincia de Segovia, la forma de poner las tejas, y yo creo que es ese sentido que tienen de la sensatez, del sentido común, de la realidad, de que saben donde van también y creo que eso es una de las señas que más nos distingue a nosotros, tener los pies en el suelo, pero mirar hacia el horizonte.
Me he sentido abrumado, porque cuando vas con un cargo parece que eres algo, pero yo me considero un paisano más y cuando iba a los pueblos, me daba un poco vergüenza que el alcalde o la gente, me hiciera distinciones por razón del cargo. Mis abuelos eran de un pueblo, mi padre siempre ha ejercido también la profesión en un pueblo de esta provincia, y por lo tanto, yo cuando iba a los pueblos me sentía como en casa. Hay que hacer horas de despacho, pero la verdad es que cuando estaba más a gusto es cuando estaba por ahí, por los pueblos.

— ¿Sigue manteniendo una defensa férrea del papel de la diputaciones? ¿Quizás aún más después de ocho años al frente de la Institución?
— Yo siempre, la verdad, es que por mis otras responsabilidades siempre he defendido el municipalismo. Creo que es trascendental para el municipalismo que las diputaciones provinciales pervivan, pero no como órgano de gobierno, que eso al fin y al cabo puede ir variando, es que la desaparición de las diputaciones significaría la desaparición de la provincia y eso es a lo que no estoy dispuesto a renunciar. Yo creo que la identidad como provincia nunca se debe perder, y al revés, lo que hay que construir es de abajo a arriba, y no como pretenden algunos de arriba a abajo. Yo creo que se hace más fuerte comunidad y España desde cada uno de nuestros pueblos y desde cada una de nuestras provincias. Que no nos engañen, que es el primer paso a la desaparición de nuestra identidad.

— ¿Siente envidia de diputaciones como las forales del País Vasco o Navarra, con más poder de gobierno en su territorio?
— A mí me gustaría que esta diputación fuera también foral, lo cual significaría una potenciación de la comunidad autónoma. A nadie se le ocurre que porque el País Vasco tenga tres diputaciones forales, la comunidad sea menos fuerte, es al contrario, yo creo que la gente está confundida. Cuando se intenta aglutinar muchas competencias y muchos en una misma administración, se confunde, por eso el Estado se descentralizó políticamente. Yo creo que se hace más fuerte el Estado desde los iguales, y yo creo que se hace comunidad siempre desde lo más cercano y lo más cercano son nuestros pueblos y nuestras provincias. Yo me acuerdo siempre de una canción cuando empezó la autonomía, que decía “nueve provincias, una comunidad, un futuro, una identidad”, eso es lo que me gusta. Somos nueve provincias, tenemos un futuro y una identidad como Castilla y León, que no se menoscaba en absoluto por potenciar las identidades de las respectivas provincias, sino todo lo contrario, se fortalece la comunidad autónoma. Hay algunos que no lo entienden, lo siento por ellos.

— Su cargo como presidente le ha permitido conocer proyectos y personas interesantes, ¿destacaría alguno especial?
— Me ha permitido estar con los pies en el suelo, pisando el terreno, en todos los pueblos de mi provincia, pero también el tener esa dimensión universal, en el sentido de que desde la Diputación Provincial he procurado que esta provincia estuviera en todos los foros, en los más importantes de España y por eso desde el principio estábamos en la Federación Española de Municipios y Provincias, o en la Fundación Democracia y Gobierno o en la Fundación Cotec. Por eso, de lo más particular no hay que perder la perspectiva y saber donde quieres estar, y nosotros queremos estar en Perosillo, que es uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Segovia, pero también en el Palacio de la Zarzuela, como muchas veces nos ha recibido el Rey a los representantes de la Fundación Cotec.

— ¿Le ha quedado algo por hacer en estos dos mandatos que le hubiera gustado realizar?
— Me hubiera gustado finalizar el Palacio de Congresos. Yo dije que se tenía que hacer, algunos me achacaron que lo quería inaugurar antes de las elecciones, y yo dije que no tenía ningún inconveniente. Lo que quiero es que haya un foro cultural y turístico en Segovia, donde se atraigan, por ejemplo, los 20 millones de euros que tiene de repercusión el Palacio de Congresos de Ávila. Hay algunas dificultades desde el punto de vista administrativo, que espero se solventen cuanto antes mejor, porque nosotros teníamos algún preacuerdo con el IFEMA de Madrid, para que vinieran muchas de las cosas que se realizan allí, aprovechando además las buenas comunicaciones que tiene Segovia con Madrid. No se pretendía que fuera el IFEMA, pero sí como una especie de sucursal privilegiada.

— ¿Ha sido diferente gobernar en el último mandato con cuatro grupos? ¿Ha sido la Diputación una institución de acuerdos más que de enfrentamientos?
— En cualquier sitio, el que más tiene que ceder es el que manda. Eso no lo entienden algunos que van solo al enfrentamiento, a la confrontación. Entonces, lógicamente el que está en el Gobierno es el que más tiene que tender la mano a la oposición para llegar a acuerdos. A mí se me han aprobado en estos ocho años tres presupuestos por parte de todos los grupos políticos. El diálogo no es una palabra, hay que ejercerlo, y a algunos se les llena la boca de diálogo, pero cuando llega el momento del acuerdo, solo van al ordeno y mando. Yo he procurado siempre tener buena relación con la oposición, lo he demostrado en el anterior mandato corporativo, que también se aprobó un presupuesto por los dos grupos por unanimidad, y he procurado que en éste fuera lo mismo, independientemente de que hubiera dos grupos o cuatro. Esto es en beneficio de los ciudadanos y el que no lo entienda así, se puede ir del servicio público a su casa. Yo creo que estamos aquí para beneficiar a los ciudadanos, no para beneficiarnos nosotros personalmente. He demostrado durante estos ocho años que sí he llegado a acuerdos, y uno de los más importantes que se aprueba cada año en una institución, como es el presupuesto. No me hubiera hecho falta llegar a acuerdos porque teníamos mayoría absoluta. Podría haber despreciado a los grupos de la oposición, pero he preferido tender la mano para que se beneficiaran los segovianos.

— ¿Cómo ve la Diputación de Segovia en el próximo mandato?
— Veo muy positivo el futuro de la Diputación. Creo que durante muchos años, no solo estos ocho, se han sentado las bases de una administración muy rigurosa, no solo desde el punto de vista económico, sino de las competencias que tenemos, de lo que ejercemos, por tanto, yo el futuro lo veo muy positivo. También, porque estoy convencido de que el PP seguirá teniendo mayoría absoluta después de las elecciones del 26 de mayo, porque los ciudadanos saben lo que ha hecho la Diputación, durante todos estos años en Segovia y en los pueblos de Segovia.