Entre el reto profesional y el destierro laboral

Cuatro segovianos, una mujer y tres hombres, cuentan su experiencia formativa y laboral en el país que dirige Ángela Merkel después de seguir el programa de la Cámara de Comercio de Segovia ‘Destino Alemania’

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“Alemania, ¿por qué no?”. Así comienza su relato Magdalena Alonso García, segoviana de Pinarejos y licenciada en Periodismo que, después de quince años trabajando en lo suyo en abril de 2011 perdió su empleo en el servicio de informativos de la televisión autonómica de Baleares, donde había llegado en 2005.

“Viví en Palma de Mallorca durante 13 años y con el despido llegó también el momento de decir adiós a la isla. Mi idea inicial era regresar a Madrid pero se coló en mi correo electrónico un anuncio de la Cámara de Comercio de Segovia en el que hablaba de su proyecto ‘Destino Alemania’. Parecía hecho para mí”.

Esta periodista comenta que no tenía conocimientos previos de alemán pero sí disposición para vivir en un país extranjero, a lo que se sumaban inquietudes y motivaciones personales y profesionales. “Era un tren que no podía dejar escapar”, confiesa, al tiempo que añade que no le costó tomar la decisión: “Sin ataduras en España, sin hipoteca, soltera, sin hijos y en una edad (42 años) en la que las oportunidades empiezan a ponerse cuesta arriba y con tu trayectoria profesional truncada por antojos empresariales o económicos que nada tienen que ver con tu valía”.

Admite, eso sí, que el cambio es importante aunque no duda al afirmar que 2012 “ha sido con diferencia uno de los mejores años de mi vida”. Magdalena parece una mujer a la que no le asustan los retos y el de buscarse la vida en Alemania está siendo “si no el más importante, uno de los que más coraje exige, y que te llena de satisfacción a diario”, dice.

Gracias al proyecto de la Cámara llegó a Bremen, donde vive y trabaja en la actualidad. Al principio todavía cobraba el paro y pudo mantener la prestación hasta que encontró un nuevo sustento, un trabajo en un almacén de logística por turnos. Eso le permite vivir en Alemania mientras mejora el idioma, con el proyecto de seguir formándose y buscar otras salidas profesionales, acceder a un mercado laboral cualificado como profesora de español.

Advierte a quienes quieran animarse a buscar una salida profesional en Alemania que “emigrar no es barato y tienes que contar con un apoyo económico” y también que “no puedes pretender llegar al país y abarcar todo en los dos meses que dura el proyecto ‘Destino Alemania’ aquí (por Bremen)”.

Miguel Muñoz Rico tiene 25 años, es de Carbonero el Mayor e ingeniero industrial, especializado sobre todo en proyectos fotovoltaicos, de energía solar. Durante dos años estuvo trabajando en España como ingeniero técnico, compaginándolo con los estudios de Ingeniería Superior Industrial. Cuenta que después “el mercado de fotovoltaica se hundió en España y, antes de que las cosas se pusieran peor, pedí un año de excelencia para terminar mis estudios de Erasmus en Reino Unido”. Al terminar se encontró con que “no había posibilidad de volver a mi antigua empresa porque estaban sufriendo la crisis de forma muy severa. Sopesó las opciones que tenía y barajó quedarse en Reino Unido: “Las opciones son muchas y los sueldos y las condiciones laborales para los ingenieros son muy interesantes pero no estaba convencido, no me veía viviendo allí de forma permanente”, comenta.

Entonces regresó a España y asegura que buscó trabajo durante varios meses y de manera intensa. “No encontré nada, en muchas ofertas pasaba a los procesos de selección pero una vez ahí se paralizaba. Recibí alguna llamada y alguna respuesta positiva pero todo eran trabajos para los que estaba sobrecualificado y con un sueldo y unas condiciones que no me permitían ni siquiera vivir por mi cuenta. Muchas veces me ofrecieron prácticas aun teniendo años de experiencia”, relata Miguel.

Hacía tiempo que le rondaba por la cabeza la idea de marcharse a Alemania e incluso antes de irse a Reino Unido había vivido dos meses en Berlín. “Me gustó el país y su cultura”, dice. Hizo el programa de la Cámara de Comercio y después de Navidad viajó a Friburgo, donde su novia ya había encontrado trabajo. Mejor no pudo ir: “Empecé a buscar trabajo el 2 de enero y el día 21 firmé el contrato con la empresa con la que trabajo ahora, Soitec. Fueron días intensivos de búsqueda de empleo, hice entrevistas con todas las agencias de empleo de la ciudad y mandé currículum vitae para muchas ofertas de trabajo por mi cuenta”.

Explica que a la tercera semana hizo tres entrevistas con respuesta positiva en todas y tuvo la oportunidad de elegir el trabajo que más le gustaba, “algo con lo que en España ni hubiera soñado”, puntualiza. Se trata de un puesto de responsabilidad en una multinacional del sector de la energía fotovoltaica y un sueldo “más del doble del que tenía en España”.

Miguel asegura que en Alemania los ingenieros españoles están muy bien considerados, que las empresas piensan que están bien preparados y nadie duda de su capacidad, mas bien al contrario. “Soy uno más en la empresa, en un mes me veo integrado y asumiendo cada día más responsabilidades, sin complejos por ser español”, señala. De hecho tiene compañeros de 36 nacionalidades, algunos españoles, entre ellos, “gente con experiencia en el sector que se viene a Alemania porque en España no hay oportunidades”.

Este joven segoviano admite que al principio llegó a Alemania para probar suerte “pero cada día veo más claro que mi futuro está aquí: puedo desarrollar una carrera, puedo vivir por mi cuenta y con una vida que con 25 años en España no sería posible. Allí solo me espera precariedad”.

Víctor Resina Prieto nació hace 24 años en Segovia, es ingeniero técnico de Telecomunicaciones y tiene la licencia de controlador aéreo. ‘Destino Alemania’ le ha permitido “defenderme en alemán desde hace unos meses”, lo suficiente como para encontrar trabajo en Frankfurt, en una empresa española con sede en esta ciudad alemana y en Madrid.

Admite que su caso es algo diferente al de la mayoría de compañeros con los que coincidió en el programa formativo. Su empresa tiene personal de hasta catorce países y el idioma de trabajo es el inglés. “Por eso para mí no fue muy complicado” —ya tenía un buen nivel en este idioma—, advierte.

Sin embargo, Víctor asegura que se siente “exiliado —entre comillas—, obligado a tener que irme fuera de mi país, lejos de mi familia, amigos, de mi chica, de la gente a la que quiero y con la que me gustaría estar”.