Encuentro de escolanías

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Si en los coros se unen personas con el deseo de cantar juntas y lo consiguen con una satisfacción clara tanto para ellos como para sus oyentes, los coros infantiles de voces blancas consiguen este efecto de una manera más clara y patente porque ¿cómo iban a aguantar ellos, tan sinceros y directos para todo, si no obtuvieran esta satisfacción de manera clara e inmediata?

Esta pregunta es fácil de responder si se ha tenido la experiencia, cada vez más extraña de encontrar, de haber sentido la música desde dentro de una escolanía. Es una experiencia que marca y que te da oportunidades de conocer y hacer muchas clases de música, navideña, popular, culta, religiosa, etc… sin darte cuenta hasta que se te acaba y cambias la voz y tienes que cambiar de compañeros y seguir la vida.

En esta ocasión y creando sinergias entre la Escolanía de Segovia de la Fundación Don Juan de Borbón, el Casino de la Unión y el Juan Bravo nos han organizado un encuentro de coros de voces blancas en nuestra ciudad con la participación de escolanías de Oviedo, Valencia y Segovia, que nos permitió, una vez más, comprobar como los coros infantiles de ahora se dotan de nuevos repertorios con ejercicios de expresión corporal y con obras más divertidas que hacen que su formación sea mejor, ellos lo pasen mejor y de paso nos alegran la vida a los demás, que falta nos hace.

El coro Infantil de la Fundación Príncipe de Asturias de Oviedo, dirigido por Natalia Ruisánchez, nos dejó una selección de su folclore junto con una impecable versión del famoso “Somewhere” de Bernstein y las cuatro baladas amarillas de Chilcott.

El Orfeó Valenciá Infantil, dirigido por Desamparados Ferri y Josep Lluis Valldecabres, pese a su corta vida, si la comparamos con los otros dos, dejó un aire de espontaneidad y afinación en un repertorio que juntaba piezas tan conocidas como “Vois sur ton chemin”, de los Niños del Coro y “My heart will go on”, de la película “Titanic” con otras muy divertidas y de mucho color como “Americánon” y el cantar de Jipijapa. Las canciones valencianas estuvieron muy bien representadas con una impecable interpretación de “Tinc una barca molt vella” de Valldecabres.

La Escolanía de Segovia lució una presentación muy buena, afinación, expresión corporal muy sincera y labor de empaste muy cuidada. No se notan, o se agradecen las nuevas incorporaciones, problema tan normal en estos coros que lógicamente tienen una rotación natural tan grande. Pero lo que salta a la vista es lo bien que se lo pasan haciendo música de la buena y haciéndonos pasar a nosotros un rato estupendo. Del repertorio hay que resaltar la influencia de David Azurza y un OYE de J. Papoulis y el Clap your hands de Gershwin con buena expresión corporal los dos. Buena labor de Marisa Martín.