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Entrada de la manada en El Embudo, como en casi todos los encierros de 2018, lenta y tranquila, dejando estampas como esta, un lujo para los espectadores. / CHANTAL NÚÑEZ
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“Modélica”. Así calificó el teniente de alcalde Javier Hernanz la bajada por El Embudo del último encierro del periplo cuellarano y, en general, todo él. Muy parecido al del día anterior pero con una salida menos homogénea, la manada cruzó el umbral de la puerta de los corrales del río Cega a las ocho en punto de la mañana. Sería la última vez que lo hiciera en este 2018, y hubo un astado rezagado que se unió a ella un poco después. Se tardó algo más el colocar a la manada y encauzarla, pero cien metros más allá de los corrales ya estaban andando tranquilos, conducidos por los caballistas autorizados.

Todo el tramo campestre fue pausado, más incluso que en los anteriores, y dada esta tranquilidad, tuvo que limitar las paradas y los descansaderos. La bajada de El Embudo fue muy pausada también, aunque es cierto que un novillo se despistó y salió de la manada, directo a las tablas que allí se colocan y en las que, de nuevo, infringiendo la norma, había espectadores. Finalmente, dos caballos “se la jugaron” para reconducirlo e introducirlo en el tramo urbano para que se desarrollara el último de los encierros de Cuéllar.

En las calles, los astados dieron bastante juego, permitiendo disfrutar a los corredores. Caídas sin destacar y sin mayor relevancia también se sucedieron, y tan solo hubo un parte de enfermería: una persona arrollada por un caballo, con contusiones leves.

BALANCE FINAL El teniente de alcalde asegura que ha habido una regularidad absoluta en todos los encierros, incluido el del domingo, a pesar de que un novillo se escapó. “Yo ese también lo considero un éxito”, comentó Hernanz. La línea ha sido constante y regular en cuanto a organización, apoyo de las fuerzas de seguridad y del orden, y de todos los implicados. Destacan la labor de todos y “una cohesión especial; hemos remado todos en el mismo sentido y eso ha contribuido en el resultado final”, comentó. Si tuviera que otorgarle una nota, “le pondría un 8, 5 alto, casi sobresaliente”.

El comportamiento de los caballistas lo calificaron de ejemplar, tanto él como el concejal Marcos Rodríguez, que aseguraron que se han seguido todos los días las órdenes de los encerradores, directores de campo y Guardia Civil. “Todos han colaborado y la unión entre los veinte caballistas autorizados también ha sido modélica”, añadió el teniente de alcalde.

Marcos Rodríguez habló de los expedientes abiertos por infracciones diversas. Explicó que se van a pasar a valorar ahora, que no se ha querido hacer “en caliente”, y que se tomarán las medidas oportunas. Estudiarán cómo han sido y deben ser, por las circunstancias, sancionadas. Por su parte, Rodríguez habló de la coordinación entre los diferentes cuerpos. “He trabajado muy a gusto con Guardia Civil, Protección Civil, ambulancias y Policía Local, además de servicios municipales”, recalcó el concejal. “Ha sido un verdadero placer trabajar con ellos este año”, añadió. Aseguró que ha sido muy fácil y que todo se ha ido resolviendo coordinadamente, sin imprevistos. “El balance que realmente a mí me importa es ver qué no tenemos controlado, y hemos visto que todo estaba bajo control”, indicó.

Por otro lado, la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín, presente en el encierro, comentó al concejal de Seguridad que parecía increíble que con tanta afluencia a Cuéllar, el nivel de problemática fuera tan bajo.

ASPECTOS A ESTUDIAR
Marcos Rodríguez dijo que, por poner un “pero”, lo que se estudiará es la manera de regularla gran cantidad de personas que van andando cerca de la manada. Cada vez son más, se ven zonas de riesgo, la gente se mete más y más, y es algo que estudiarán en un futuro. Igualmente, se ha hecho hincapié en el tema de sacar a menores de ruedo y callejón, y se han retirado bastantes, por lo que se seguirá en esta línea, en la que la seguridad prima como parte fundamental de los encierros de Cuéllar.

Finaliza así el ciclo de encierros de Cuéllar de 2018, con buen sabor de boca para todos, a la espera de que las puertas de los corrales se abran en 2019 y la espera no se haga muy larga.