En la cima de los maratones populares

Emilio Zamarriego es el único atleta español que ha logrado terminar las seis carreras que componen la World Marathon Majors.

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El cruel atentado en la maratón de Boston segó la vida de tres personas, e hirió a otras muchas, pero también cercenó las ilusiones de miles de atletas anónimos que durante meses se habían estado preparando para un desafío extraordinario como es el de terminar una prueba tan exigente como es la maratón.

Hace dos años, cuando nadie podía siquiera pensar en la maratón de la ciudad americana como algo que no fuera un reto deportivo, el segoviano Emilio Zamarriego logró cruzar la línea de meta en la prueba, con lo que terminaba la número cinco de las seis maratones que componen la World Marathon Majors, las seis carreras de 42’195 kilómetros más prestigiosas y populares del mundo, que suelen tener una media de participación entre los 35.000 y 48.000 corredores.

El pasado mes de febrero, Zamarriego logró terminar la maratón de Tokio, con lo que se convirtió en el primer español en entrar en el muy selecto club de los atletas que han conseguido completar ese World Marathon Majors, que a día de hoy sólo tiene una docena de integrantes, nueve hombres y tres mujeres. El atleta segoviano, hijo del que fuera alcalde de Segovia en los años 1986 y 87, se planteó este desafío en el año 2007, “cuando terminé la maratón de París pensé en hacer esas cinco pruebas. Ese mismo año acabé la maratón de Chicago, y cada año he ido completando una. En 2008 hice Berlín, en 2009 Nueva York, en 2010 Londres, y en 2011 Boston”.

Lo que en principio eran cinco pruebas se convirtieron en seis cuando la World Marathon Majors incluyó la prueba de Tokio, “que logré completar en febrero de este año”. Sin importar las marcas, aunque con unos buenos ritmos que le han hecho acabar cada una de esta media docena de maratones , y otras, en menos de cuatro horas, Zamarriego ha recorrido las principales ciudades del mundo recopilando sensaciones, “porque correr por la Quinta Avenida de Nueva York, cruzar una línea de meta casi a las puertas del Palacio de Buckingham, correr con la Basílica de San Pedro al fondo, o cruzar la Puerta de Brandenburgo… es algo que no muchos tienen la posibilidad de hacer. Las organizaciones de estas carreras suelen tomar fotografías de los atletas, y cuando las ves siempre te emocionas”.

Con la vista en el recuerdo, Zamarriego señala la maratón más dura de las seis, “que fue sin duda la de Chicago, porque hubo una ola de calor terrible y llegué hecho polvo”, y también la que más le emocionó, “que fue la de Boston, porque es la más ‘profesional’ de todas, porque te exige una marca para poder correrla, y el nivel es muy alto. Pocos van a disputar por diversión esa maratón, que además tiene en su recorrido cuatro colinas a partir del kilómetro 30, lo que nosotros llamamos ‘El Muro’, con una última que la llaman la ‘colina Rompecorazones’, que te da la puntilla. Es como si subes desde La Fuencisla hasta la Rotonda del Pastor, pero con 34 kilómetros ya en las piernas. Eso se pasa regular, pero cuanto lo superas, ya sabes que llegas”. Porque el verdadero éxito en estas pruebas es llegar, “y, para mí, todo atleta que termina una maratón tiene muchísimo mérito”.