Emilio de Diego sitúa en 1862 el principio del desarrollo resinero de la villa de Coca

El historiador clausuró el curso de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, dedicado a Coca, con una conferencia sobre el siglo XIX

9

Como colofón al XXXII Curso de Historia de Segovia, dedicado a Coca, el historiador Emilio de Diego García pronunció ayer una conferencia sobre el siglo XIX en la villa, centrándose especialmente en la Guerra de la Independencia y la entrada en funcionamiento de La Unión Resinera Española, cuya fábrica llegó a convertirse en la más importante de España en su sector.

De Diego, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, aseguró que Coca sufrió sobremanera el conflicto bélico contra las tropas francesas, “la experiencia más traumática del siglo XIX en Coca”, recordando que la villa tuvo que abastecer a las tropas francesas mientras en su territorio operaban las guerrillas, lo que derivó en frecuentes represiones.

El peor año de la guerra fue 1808, cuando Coca fue saqueada, perdiendo incluso su archivo municipal, quemado por los invasores. “Coca padeció los desastres de la guerra”, subrayó el historiador caucense, que no quiso olvidar que la fábrica de vidrio debió cerrar sus puertas en ese momento. El Castillo también se vio afectado por la guerra, al igual que otros edificios religiosos.

Acabado el conflicto, Coca inició “una lenta reconstrucción”, en una etapa con constantes cambios políticos, turnándose en el poder los liberales y los conservadores. Hasta las guerras carlistas tuvieron eco en Coca, con una incursión del cura Merino, en 1835. A nivel social, Coca era una localidad “empobrecida”, que vivía principalmente de la agricultura (“cereales, cebollas y algunos árboles frutales”) y la ganadería (“ovejas y algo de ganado vacuno, no mucho”). A nivel cultural, a medidos del siglo XIX cerca de la mitad de los caucenses no sabía leer.

Pero las cosas cambiarían a partir de 1860, con la implantación de La Unión Resinera Española. “El desarrollo resinero se produjo a partir de 1862, se dio un salto importantísimo que marcó durante mucho tiempo la vida en la villa”.

De Diego, que impulsa un premio de investigación sobre Coca que lleva su nombre, mostró al final de la conferencia su deseo de que los más jóvenes se adentren en el fascinante historia de sus antepasados. “Uno de los activos más importantes que puede tener una persona en la vida es conocimientos de Historia; por eso animo a todo el mundo a cultivarse en ese sentido”, declaró.