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Una de las más famosas teorías conspirativas que circulan en los mentideros de internet y redes sociales, incluso antes de su aparición y auge, es la que asegura que Elvis Presley no  murió aquel fatídico 16 de agosto de 1977 en su suntuosa residencia de Graceland, sino que hastiado y abrumado por el éxito y por sus problemas de salud relacionados con el abuso de fármacos decidió retirarse del ojo mediático para ir a vivir lejos del mundanal ruido. Desde entonces, son muchas las personas que en todo el mundo aseguran haber visto a ‘The King’  en zonas tan dispares del planeta como Alaska o Australia; o en cualquiera de los muchos imitadores del cantante que pueblan los casinos y zonas recreativas de Las Vegas, en Estados Unidos.

Probablemente, la presencia apócrifa de Elvis en Segovia de la mano de Joe Lewis Elvis y Los Escarabajos no pueda contarse en la pléyade de apariciones elvisianas, ni el líder de la banda que cerró el ciclo de conciertos ‘Música en el parque del Reloj’ en el barrio de Nueva Segovia’ esté entre los diez mejores imitadores del  mítico artista, pero  tanto el cantante como la banda demostraron que el espíritu del revolucionario del rock permanece  seguro  en sus corazones.

Hay que tener mucha seguridad en sí mismo para salir al escenario vistiendo de la manera inclasificable y barroca con la que Elvis ofrecía sus conciertos en escenarios como el Caesar Palace de Las Vegas en su última época antes de su muerte. Joe Lewis Elvis la tiene,  seguramente porque está protegido por el respeto reverencial que tiene por su ídolo y porque está avalado por Los Escarabajos, una banda que comparte no solo el respeto por Elvis, sino también esa forma de interpretar los clásicos del rock de los que fue intérprete y que convirtió en verdaderos himnos generacionales.

El concierto fue todo un verdadero ejercicio de nostalgia, en el que no faltaron ninguna de las canciones eternas de El Rey

Por todo ello, el concierto fue todo un verdadero ejercicio de nostalgia, en el que no faltaron ninguno de las canciones eternas de Elvis ni los clásicos del rock que el mismo supo hacer suyos sobre el escenario.  La voz de Joe Lewis Elvis, su medida gestualidad sin caer en el histrionismo y el acento andaluz a la hora de introducir las canciones, se ganaron a un público que si bien no se arrancó a bailar de forma decidida, seguía desde sus asientos con los pies el ritmo del rock and roll esencial y mítico que Elvis elevó al Olimpo de la música poniendo a su música ese punto de espectáculo y de sexualidad que emanaban en cada una de sus actuaciones.

Desde el domingo, quienes asistieron al concierto del peculiar auditorio del Parque del Reloj podrán asegurar  sin sombra de duda que Elvis vive. Y eso, en tiempos de perreo, Maluma,  gozadera, Alfred y Amaia es mucho decir.