El Torreón de Lozoya ofrece la historia de Roma a través de una muestra de rostros

La exposición ofrece la oportunidad de contemplar de forma conjunta el grueso de la colección de retratos en bustos, cabezas, lápidas y un sarcófago procedentes del Museo Arqueológico Nacional de Madrid

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El Torreón de Lozoya alberga hasta el próximo 30 de mayo la exposición “Rostros de Roma. Retratos Romanos del Museo Arqueológico Nacional”, una muestra de la historia de Roma a través de sus rostros. El presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, y los comisarios de la exposición Paloma Cabrera y Bruno Ruiz-Nicoli inauguraron ayer la muestra, que ofrece la oportunidad única de contemplar de forma conjunta el grueso de la colección de retratos de bustos, cabezas, lápidas y un sarcófago de época romana que posee el Museo Arqueológico Nacional.

Esta colección abarca cronológicamente desde el siglo I a. C. hasta mediados del siglo III de nuestra era, estando integrada por un excepcional conjunto de 17 retratos imperiales, representantes de las más importantes dinastías reinantes en el imperio romano (Julio-Claudia, Flavio, Antonina y la de los Severos). Destacan en este grupo las extraordinarias estatuas sedentes de la emperatriz Livia y de su hijo, el emperador Tiberio.

A ellos se añade un conjunto de 15 retratos privados, entre los que se incluyen piezas relacionadas con el ámbito funerario, como un sarcófago y dos estelas. Se incluyen en la exposición dos obras adquiridas por el Estado en los últimos meses y que por primera vez se exponen al público: una cabeza de bronce perteneciente a un personaje anónimo y un retrato de Marco Aurelio.

Paloma Cabrera destacó la llegada de esta muestra a Segovia en el año en que el Acueducto celebra el 125 aniversario de su declaración como Monumento Nacional, con esculturas procedentes del Museo Arqueológico Nacional, aprovechando que en estos momentos se encuentra en obras. “Los segovianos tienen la oportunidad de ver la riqueza de nuestro patrimonio arqueológico. Somos herederos de Roma, y en Segovia se encuentra uno de sus monumentos más emblemáticos, como es el Acueducto”, subrayó. En este sentido, la representante del Museo Arqueológico Nacional considera que “hay que sensibilizar y concienciar al público del valor de nuestro patrimonio”.

La muestra permanecerá en el Torreón de Lozoya hasta el 30 de mayo, con entrada libre. Como viene siendo habitual, la exposición contará con el servicio de visitas guiadas todo los días, excepto lunes, a las 20 horas, así como para grupos concertados. A este servicio se unirá, durante los meses de marzo y abril, una novedosa actividad destinada al público infantil, el desarrollo teatralizado del cuento “El amuleto de los emperadores: la Medusa”, a través del cual los más pequeños se iniciarán en el mundo de la cultura romana y de la mitología.

Por su parte, el también comisario de la exposición, Bruno Ruiz-Nicoli, explicó que el objetivo de esta muestra es dar a conocer la historia de Roma a través de los rostros de la ciudad, “por un lado, los rostros del poder, de emperadores y cortesanos, y por otro, los retratos de los ciudadanos de a pie, de niños, mujeres, ancianos… de forma muy realista”.

Con la inauguración de esta exposición, Caja Segovia inicia un ambicioso programa de actividades dentro del ciclo “Segovia y Roma”. El programa, que cuenta con un presupuesto de 240.000 euros, incluye exposiciones didácticas, publicaciones, teatro, ciclos de conferencias, rutas didácticas y la restauración por la entidad de ahorro de un fragmento de pintura mural hallado en la calle de la Judería de Segovia en 2008, que se encuentra en el Museo Provincial.

El programa está abierto también a la provincia, con la realización de varias exposiciones en diferentes municipios segovianos, así como la celebración de conferencias a cargo de expertos que explicarán la relación entre Segovia y Roma.

Monarcas y filósofos

Uno de los capítulos de la exposición trata sobre los retratos de monarcas y filósofos. El retrato humano hunde sus raíces en la tradición que creó este género en Occidente: el retrato griego. Lo que hoy entendemos por un retrato, es decir, la obra artística en la que se plasma la fisonomía de una persona concreta, nace en Atenas a mediados del siglo V a.C. Estas primeras obras tienen aún un caracter esencialmente tipológico, es decir, responden a tipos establecidos de distinta índole social o profesional —el joven atleta, el poeta, el general—, incorporando únicamente ciertos rasgos individuales. A lo largo del siglo IV a.C. en Atenas se produce un gran auge del retrato; ahora se equilibran en él expresividad e idealismo, fisonomía y tipología, mesurado realismo y gusto por el “retrato de reconstrucción” destinado a inmortalizar a autores trágicos, poetas y filósofos.

Historia Augusta

Augusto cambió radicalmente la forma en la que se representaban los dirigentes romanos. Tras su ascenso al poder en el año 23 a.C, ni los tradicionales modelos republicanos, ni las imágenes de los monarcas helenísticos eran adecuadas para encarnar la nueva era que el Princeps representaba: por ello, se recurrió a la Grecia clásica.

Cives Romani

El retrato romano nació en época de la República con una doble función: honraba a los ciudadanos que habían destacado en el servicio a la ciudad mediante esculturas en bronce que poblaban los espacios públicos, y mantenía viva la memoria de los difuntos de las familias ilustres de la urbe a través de las llamadas imagines maiorum. Tras la llegada del imperio, el ocaso de las facciones aristocráticas sentenció el fin de la ostentación pública de la imagen privada. Sin embargo, estas austeras imágenes habían pasado ya a simbolizar la esencia de la romanidad para los habitantes del imperio: libertos y ciudadanos se representaron en relieves y bustos de caracter mayoritariamente funerario.