«El paro y la precariedad son nuestros mayores enemigos»

Elsa González Díaz Presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)

1

Elsa González Díaz, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) –que representa a 20.000 profesionales– asegura que el paro y la precariedad son los mayores enemigos del colectivo, unido a la mala imagen por haberse alejado de los principios éticos. Y es que, a su juicio, si los periodistas no generan credibilidad, cualquier red social puede sentirse portadora del derecho de los ciudadanos a recibir información veraz, cuando no es así: “Esta profesión es más necesaria que nunca y debe seguir controlando el poder”, matiza.

Usted comenzó en Pueblo, ¿qué ha cambiado desde entonces en la profesión?

Ahora, el periodista tiene que trabajar para varios soportes, dependiendo de una misma empresa. Vivimos en un mundo globalizado con unos medios de comunicación donde se impone la sinergia. Llegué a Pueblo en 1975, aún no había muerto Franco, eran mis primeras prácticas.

La redacción era más sonora que, por ejemplo, la que veo de EL ADELANTADO. Ahora son mucho más silenciosas, ya no funcionan las máquinas de escribir que echaban humo. Han cambiado las herramientas, la tecnología no tiene que ver, trabajamos con muchas más facilidades. Viví el final de una época que casi se había mantenido cinco siglos. El periodista también es otro porque ha cambiado el receptor, ahora estamos recibiendo o facilitando información 24 horas.

¿Que es un periodista?

Alguien que se debe a los principios de rigor, calidad y ética; a contextualizar, citar fuentes, responsabilizarse de la información. Eso no ha cambiado, pero nos hemos tenido que adaptar a usos y costumbres de hoy. Hay que estar a la última porque también las redes sociales a veces nos nutren.

No vamos a engañarnos, la profesión no atraviesa por uno de sus mejores momentos

Tan mal como está el país. Nos acecha el paro y la precariedad, son nuestros mayores enemigos. Seguro que fruto de esta situación, incluso antes de esta crisis, en muchas ocasiones nos hemos apeado de la ética y nos hemos olvidado de esos principios, quizá porque teníamos que trabajar o porque se ponen de modas determinadas formas de hacer periodismo. Hemos abandonado muchas de nuestras funciones como garantes de la libertad de información del ciudadano, pues solo portamos un derecho.

Hay paro, precariedad y mala imagen. Los dos primeros quizá sean ajenos, pero no nos hemos encargado de revitalizar y mantener con fuerza nuestros principios periodísticos y la gente ocupa nuestro lugar. Si no generamos credibilidad, cualquier red social puede sentirse portadora de este derecho del ciudadano. Y no es así, una web de cualquier persona que no sea periodista no tiene corresponsal en Argelia ni responsabilidad de citar la fuentes o de decir la verdad.

En las últimas manifestaciones del 15M cámaras y reporteros de televisiones se llevaban abucheos porque a los indignados no les gustaba lo que decían sus medios, ¿algo tendrán que ver también las empresas en todo esto?

La credibilidad la perdemos los periodistas que, salvo cuatro autónomos –cuyo papel hay que potenciar– nos debemos a los medios de comunicación y son los que presionan al periodista para ceder a esos principios. Lo vemos en televisión, el objetivo en estos momentos es obtener beneficios a costa de casi todo. Es legítimo ese objetivo, yo soy defensora de las empresas privadas, pero cuando la información se mercantiliza dejamos de ser libres, y el medio deja de vender libertad de información. Ahora prima obtener beneficios a costa de cualquier cosa.

Tampoco esta fácil la cosa para los más de 2.000 licenciados que salen al año de las facultades de Ciencias de la Información

España tenía ansias de libertad y democracia, no había demasiados periodistas, hace 35 años. Bienvenidos todos para nutrir periódicos, emisoras de radio y televisión, que se multiplicaron, con información, gabinetes de comunicación…

La sociedad es porosa, absorbe muchos periodistas, pero llega un momento en que las tuberías se atascan, ya no hay para mucho más. Hay que encontrar nuevas vías de trabajo, como decía Darwin el mundo es para quien se adapta. En Estados Unidos el autoempleo saca del paro a los más 30.000 periodistas que habían perdido el puesto de trabajo. La existencia de tanta facultad está en tela de permanencia, vamos a ver si con la crisis puede mantener este tren de vida. Por ejemplo, también tienen ese problema los arquitectos.

Parece que se atisba futuro para el periodismo pero menos para el soporte en papel

Si cabe, esta profesión es más necesaria que nunca. Nosotros nos responsabilizamos de la información y tenemos que dar fe de lo que contamos, solo el periodista puede certificar la información, contextualizarla, medirla, con fuentes cotejadas… El periodismo tiene todo el futuro del mundo si éste va a ser libre y democrático, además tenemos que seguir controlando el poder, aunque estemos en horas bajas.

El futuro será hibrido, puede caer la venta del soporte papel, seguirá bajando esa difusión, pero se mantendrá. La televisión no destronó a la radio ni ésta al papel, y desde luego Internet no va a desterrar al resto de los medios. Todo convivirá.

¿Qué papel cumplen las asociaciones de periodistas y más en esta situación tan difícil?

A nuestro gremio le falta cierto sentido de unidad. En Italia, por ejemplo, fueron capaces de salir con portadas en blanco en contra de una ley. La unidad está por encima de todo y nosotros tenemos una asignatura pendiente, no tenemos esa capacidad de unirnos. Todo se andará y no estamos tan descarriados.

Las asociaciones y los colegios profesionales –que van a revitalizar las asociaciones– son vitales para que se mantenga el periodismo en sus términos éticos, desde el punto de vista profesional, para mantener la calidad, porque después los sindicatos tienen un papel muy importante en estos momentos de paro y precariedad. Desde las asociaciones se hace un trabajo ingente en favor de todos. Los colegas tienen que darse cuenta de cómo se trabaja de forma desinteresada en terrenos como la formación o en la defensa ante los poderes públicos y ante la sociedad, para ganar en imagen.

Entrevista completa en www.eladelantado.tv