El obispo concederá indulgencia a quienes peregrinen a San Frutos

Ángel Rubio abrió el ‘Año de la Fe’ en la diócesis con una misa en la que anunció indulgencias a quienes acudan a celebraciones en la Catedral, la Fuencisla y el templo de la Adoración Eucarística

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El obispo de Segovia, Ángel Rubio, anunció ayer que concederá indulgencia plenaria a quienes peregrinen a la ermita de San Frutos durante el ‘Año de la Fe’, inaugurado coincidiendo con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y que se prolongará hasta el 24 de noviembre de 2013. Igualmente, el prelado indicó que ganarán la indulgencia los fieles que acudan, durante este periodo, a las eucaristías que se celebren en la Catedral de Segovia los sábados a las 18,00 horas, a las del santuario de La Fuencisla los sábados a las 10,00 horas o a las del templo de la Adoración Eucarística (antiguos Franciscanos) los jueves a las 20,15 horas. Previsiblemente, Rubio elegirá un templo por cada uno de los nueve arciprestazgos de la diócesis y concederá indulgencia a los católicos que vayan allí a misa algún día especial.

Rubio realizó estos anuncios con motivo de la apertura del ‘Año de la Fe’ en la diócesis de Segovia, que se celebró en la tarde de ayer en la Catedral. En su homilía, y ante más de medio centenar de sacerdotes y un elevado número de fieles, el obispo insistió en afirmar que el ‘Año de la Fe’ es “un año de gracia que llama a la Iglesia a vivir un tiempo de renovación de su fe en Jesucristo”.

El prelado advirtió de la “profunda crisis de fe” existente en la sociedad actual, para denunciar a continuación lo que denominó “analfabetismo religioso”. En ese sentido, señaló que los elementos de la fe, “antes eran sabidos por todos los niños y ahora son cada vez más desconocidos”. Además, quiso alertar de la “apostasía silenciosa”, una lacra que a su juicio “hace vivir a muchos como si Jesucristo no hubiera existido”.

A los sacerdotes presentes, Rubio les pidió para luchar contra esos problemas “acciones en las parroquias” e “itinerarios para crecer en la fe”. A ese respecto, reclamó a los fieles que coloquen al Evangelio “en medio de todos los ambientes”, de manera que “Dios sea visible en el mundo a través de todos y cada uno de nosotros”, agregando que para evangelizar “es necesario regresar a lo esencial de la fe”.

Tras acusar a la “la dictadura del relativismo” de negar la verdad para intentar su sustitución por opiniones subjetivas, Rubio subrayó que “Dios es la verdad y debe ocupar un lugar central en la vida de los creyentes”. El prelado ensalzó después “la belleza de ser cristiano”, defendiendo que “el Evangelio es un proyecto de vida fascinante”, para concluir defendiendo que “la fe se fortalece dándola, no guardándola”.