El Juzgado comienza la liquidación de Proinserga tras seis años en concurso

La empresa que fue la de mayor facturación en la provincia inicia la disolución de la sociedad para su venta

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No ha sido posible. El intento por reflotar el gigante de la economía segoviana, que ha permanecido bajo la atención de los administradores judiciales, ha resultado baldío. Proinserga, que hizo de Segovia la segunda provincia española en producción de porcino, comienza su disolución por orden judicial para su venta.

La salida para la imparable fase de liquidación es la compra de los activos, pero ya será bajo la gestión de otros dueños, no de los ganaderos socios que la pusieron en marcha.

Más de seis años después de que Proinserga se acogiera voluntariamente al concurso de acreedores por los problemas de liquidez que sufría, el Juzgado ha abierto la fase de liquidación de la que fue la primera empresa en facturación durante muchos años.

Un auto del Juzgado de lo Mercantil de Segovia abre así el proceso de disolución y venta de sus activos, que están formados por una docena de explotaciones de porcino, además de la fábrica de piensos de Fuentepelayo, y las oficinas de la calle Almira, que se encuentran cerradas desde el año 2007.

La falta de una propuesta de convenio por parte de los acreedores ha impulsado el inicio de la liquidación. El Juzgado de lo Mercantil convocó el pasado mes de junio a todos ellos para que presentaran una petición formal. Esta propuesta debía haberse formalizado 40 días antes de la reunión marcada para el próximo 12 de noviembre. Pero la dificultad para hacerlo ha llevado a la liquidación como única solución.

El gran número de incidentes cruzados que ha tenido este proceso judicial ha dificultado la búsqueda de un consenso como desenlace satisfactorio.

El expediente de Proinserga bajo tutela judicial ha resultado más largo de lo que viene siendo corriente. Ni siquiera el caso de Martinsa-Fadesa —el mayor en volumen económico— superó los dos años. Algunos expertos señalan que seguramente el caso de Proinserga haya sido el más largo de España, cuya legislación limita a cuatro años la posibilidad permanecer en la denominada fase común.

El cruce de demandas por falta de pagos y el gran número de empresas surgidas en paralelo a Proinserga S.A., ha dificultado la tramitación complaente para el gran número de afectados.

Proinserga Inversiones, Primayor, Incoporc, Alresa, Consorcio Ganadero o Castileón fueron algunas de las empresas que a su vez también presentaron concurso de acreedores y han sido liquidadas progresivamente. Tan solo la matriz, Proinserga S.A., ha permanecido activa estos años, centrada sobre todo en la producción de pienso para alimentación de cerdos. Todo ello vigilado por los administradores concursales designados por el juez Jesús Marina.

Tampoco fue satisfactoria para la mayoría de los miles de acreedores la resolución dictada por el Juzgado el pasado mes de marzo. El magistrado consideró que los antiguos administradores de Proinserga no tienen responsabilidad en la crisis del grupo.

Una de las principales operaciones fallidas fue la adquisición al grupo Campofrío de la red de mataderos de Primayor. La mayoría de estas instalaciones fueron cerradas por obsoletas. Y el que era el buque insignia, situado en Burgos, regresó de nuevo a manos de Campofrío unos meses más tarde.

El concurso de acreedores arrancó en el verano de 2007. En septiembre de 2006, un año antes, EL ADELANTADO había advertido de la insolvencia financiera que presentaba el grupo, el cual llegó a contraer una deuda de 59 millones de euros con sus proveedores.

Proinserga S.A. había iniciado en 2003 una política de expansión que no tuvo los resultados esperados. Quiso verticalizar su producción y además de la producción de pienso y la venta de ganado, se hizo con los mataderos y salas de despiece para vender directamente la producción cárnica. Entre otras cosas adquirió Alresa y Alfrese, situadas en el edificio conocido como La Choricera, donde el gran grupo empresarial instaló sus oficinas. Fueron los años en que los directivos de la sociedad anunciaban ganancias, aunque las deudas crecían.

En 2007, la situación explotó y la empresa se acogió a la Ley Concursal. Ese año tuvo unas pérdidas de 24 millones de euros. Redujo personal y actividad. Progresivamente se fueron liquidando las empresas satélites o complementarias y quedó solo la matriz, Proinserga S.A.

En estos siete años, la sociedad ha continuado con cierta estabilidad, y con nuevos directivos, produciendo pienso y presentado servicios a los ganaderos socios, unos 300 en toda la provincia.

Según aprobaron en la última junta general de accionistas del pasado verano, la facturación del año pasado fue de casi 60 millones de euros y su plantilla está integrada por 39 empleados en las dos unidades de producción de que se compone la fábrica con sede en Fuentepelayo, así como en los dos centros de inseminación artificial situados en las localidades de Martín Miguel y de Aldea Real, y en el centro de comercialización de medicamentos, también de Fuentepelayo. Además dispone de granjas en Sebúlcor, Fuentepelayo, Santa María la Real de Nieva, Sanchidrián y Blascosancho (Ávila), y en Pesquera de Duero (Valladolid).