El esqueleto mueve el Carnaval

El espectáculo ‘The dance of the death’ (la danza de la muerte), de la compañía Efimer, fue el principal atractivo del Gran Desfile del Martes de Carnaval, seguido por muchos espectadores en algunos tramos del recorrido

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Si el carnaval no mueve el esqueleto el esqueleto mueve al carnaval. Así ocurrió en el desfile que ayer por la noche recorrió el centro de la ciudad, desde San Millán a la Plaza Mayor, encabezado por el gigantesco y bailarín esqueleto del espectáculo ‘The dance of the death’ (la danza de la muerte), de la compañía Efimer, que se convirtió por derecho propio en el gran atractivo del Martes de Carnaval en Segovia.

Algo alejado de la iconografía habitual que de la muerte ha ofrecido históricamente el arte, este espectáculo es una fusión de ritmos étnicos, efectos especiales, confeti brillante, luz, color, sonido y baile, mucho baile. El esqueleto, que puede elevarse hasta los cinco metros de altura, se mueve casi tan bien como Travolta en su papel de Tony Manero de ‘Fiebre del sábado noche’.

Con estos ingredientes el numeroso público que contemplaba el desfile quedó como hipnotizado con este armazón, muy bien guiado por cuatro actores bailarines animadores, hasta el punto de que en ocasiones se hacen invisibles y solo quedan los miembros huesudos balanceándose al ritmo de la música.

Los móviles también fueron inevitables protagonistas en su recorrido porque todo el mundo quería fotografiar “el armatoste”, como lo bautizó una señora que veía con sus nietos el desfile en la avenida del Acueducto.

Son las comparsas y sus integrantes el alma del Carnaval segoviano y llama la atención que muchas de ellas cuentan con niños entre sus filas, incluso la veterana ‘Semifusa’ dispone de mucha salvia nueva, lo que permite mantener la esperanza en la pervivencia de esta fiesta en Segovia.

Quizá así, dentro de unos años sean muchos más los que se atrevan a dejar por unos pocos días en casa ese carácter sobrio castellano que se presupone a los segovianos y se empapen del espíritu transgresor del carnaval que, aunque sea todavía minoritario, y a ratos, puede descubrirse, por ejemplo, en un niño de cuatro años vestido de pajarraco que ríe mientras baila con su madre, o en un casi cincuentón disfrazado de samurai, moviéndose socarrón y sandunguero.

Se ve que Eolo, Señor del Viento según la mitología, se presentó sin estar invitado al Martes de Carnaval pero, como no es la primera vez, la Asociación de Cocineros tenía preparado un reconstituyente natural, su famoso potaje carnavalero, disponible para todo el que se acercó a la Plaza Mayor a vivir la fiesta, al módico precio de un euro la ración, que además se ha destinado a una causa solidaria, la actividad de FRATER en Segovia.

Para los valientes, la noche todavía era larga y, aunque los amantes de la serie televisiva ‘Juego de Tronos’ aseguran que Invernalia estaba en Segovia o muy cerquita, la noche segoviana será larga pero nunca alberga horrores, nada más alejado de la realidad pues ayer mismo se anunciaba al grupo Los Poppis para todo el que quisiera seguir moviendo el esqueleto en la Plaza.

El carnaval va dando paso a la cuaresma: hoy es Miércoles de Ceniza y tendrá lugar el tragicómico Entierro de la Sardina, desde las siete de la tarde, partiendo de San Martín con destino a la Plaza Mayor.