El Carracillo urge al Ministerio para que concluya las obras de la recarga

La última fase cuenta ya con un plan de financiación y, de no ejecutarse, corre el riesgo de que los suelos se salinicen y queden inservibles.

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Los agricultores de la comarca de El Carracillo están dispuestos a dar un ultimátum al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) para que finalice el proyecto de la recarga del acuífero, y que llevan esperando casi 20 años. Sobre esta obra descansa el futuro de la toda una comarca que representa la vanguardia de la producción agraria. Además genera una facturación de más de diez millones de euros anuales y mantiene más de 600 empleos permanentes, que se elevan a 3.000 en épocas puntuales, como la de la fresa.

La relevancia de El Carracillo se puso de manifiesto ayer en una reunión en la Delegación de la Junta en Segovia entre miembros de la Comunidad de Regantes del Carracillo y de Ferduero (Federación de Regantes de la Cuenca del Duero), a la que también pertenecen los segovianos. Según dijeron, en esta zona del Noroeste de la provincia se produce el 30 por ciento de toda la producción de hortalizas de Castilla y León. Su actividad resulta fundamental hoy para el sostenimiento demográfico de numerosos municipios de la zona, y la actividad de una pujante industria agroalimentaria, que la convierte en ‘la huerta de España en verano’, tal como la definieron el alcalde de Chañe y diputado provincial, Dionisio García; y el presidente de los regantes, Enrique Herranz.

El proyecto se encuentra ejecutado en dos de sus tres fases, de modo que los agricultores requieren al Ministerio para que, a través del Seiasa u otra fórmula, se lleven a cabo las obras finales, consistentes en diversos sondeos y una red de canalización entubada hasta los municipios de Sanchonuño, Arroyo, Chañe, Remondo y Fresneda. Se completaría así la obra que ya se ha realizado en Lastras de Cuéllar, con una pequeña presa, una tubería de 20 kilómetros, y la recarga de la zona occidental, en la zona de Gomezserracín, Chatún y Narros.

Para llevar a cabo la última fase se necesitarían 23,5 millones de euros. Ya existe un plan de financiación entre diversas administraciones y los propios agricultores beneficiarios.

La Junta de Castilla y León ya se comprometió a aportar seis millones de euros; los regantes destinarían 5,6 millones; de la UE se obtendrían 4,8 millones; y al Seiasa le corresponderían 6,8 millones. Pero en este último caso se trataría de un adelanto porque, según el plan aprobado, los agricultores devolverían esa cantidad en los siguientes 25 años.

“Somos la tercera comarca de España en cuanto a superficie y producción de zanahoria, obteniéndose en El Carracillo los mejores rendimientos por hectárea de toda al geografía nacional”, explicó Enrique Herranz.

Además en esta comarca no sólo se practica la agricultura. También se transforma y se comercializan sus productos gracias a empresas envasadoras y transformadoras puestas en marcha por los propios habitantes de los pueblos que integran El Carracillo. Ello ha permitido que su juventud haya decidido quedarse a vivir en esta zona rural.

Pero el futuro no es muy halagüeño si no se acomete la tercera y última fase de la recarga del acuífero del que beben y comen todos agricultores y sus empresas.

De continuar en la misma línea que hasta ahora existe el riesgo de que se sobreexplote el acuífero y se salinicen los suelos, lo cual supondría el final de toda la actividad, advirtió el presidente de Ferduero, Ángel González Quintanilla. En cambio, concluir la obra representará disponer de agua en abundancia y de calidad.

Pero también señalaron que la recarga del acuífero supone una garantía geológica ya que evitaría la aparición de cráteres que se producen cuando se extrae agua subterránea en exceso.

A todo esto se añaden los efectos positivos que tiene para el medio ambiente tener un buen nivel freático. En este sentido cabe recordar que el proyecto de recarga está contemplado para que la captación de agua desde la presa de Lastras del Cuéllar se realice en invierno, entre diciembre y abril, de modo que no se resentiría el caudal ecológico del río Cega, que es la fuente de abastecimiento.

Otro agricultor recordó que este proyecto cuenta con otro aspecto positivo como es la disposición de una tubería cargada de agua que serviría para tomarla en caso de necesidad en verano si se produjeran contingencias como incendios forestales.

La capacidad de recarga del acuífero del Carracillo está estimada en 200 hectómetros cúbicos. El pantano del Pontón Alto tiene apenas ocho hectómetros. Pero sobre todo, los agricultores hicieron hincapié en que esta obra no representa ningún efecto de anegación de terrenos por lo que la consideran como una obra hidráulica idónea y ejemplar.