El cambio más profundo del Juan Bravo

La reforma devolverá al teatro su carácter primigenio y lo dotará de una sala para pequeños espectáculos y otra para formación

No se trata de un simple lavado de cara. No. Las obras en curso en el teatro Juan Bravo suponen una profunda reforma del histórico edificio, la más importante acometida en los últimos años. Cuando concluya la intervención —previsiblemente, a inicios del próximo otoño— el espectador percibirá, a simple vista, un cambio estético del teatro, fruto de la transformación emprendida con el claro objetivo de devolver al Juan Bravo la personalidad que tuvo cuando fue construido, hace un siglo. Pero además —y eso es lo más relevante— se habrá renovado su interior, para dotarlo de la más moderna tecnología, capaz de facilitar a los actores su trabajo y al público el mayor disfrute de las representaciones.

Antes de actuar, los responsables del Juan Bravo han realizado un diagnóstico de las deficiencias detectadas en el edificio, teniendo en cuenta las opiniones vertidas por los espectadores, donde se reflejaban, sobre todo, problemas de visibilidad y de calefacción.

Así las cosas, desde que se cerró el Juan Bravo, una vez acabada la anterior temporada de teatro, hasta la actualidad, diferentes operarios han trabajado para resolver esos fallos. El contrapeado que se ha efectuado de las butacas mejorará a partir de ahora la visibilidad que los espectadores tienen del escenario. Por otra parte, se ha mejorado el sistema de calefacción, evitando que quienes se sitúen en los asientos más próximos a la entrada o al escenario sufran corrientes de aire frío. Y, además, el sistema contra incendios se ha renovado.

La pasada semana comenzó la segunda fase de las obras, la más visible, pues afecta a su exterior. Después de varios meses a la espera de conseguir permiso de ocupación de la vía pública, los andamios volvieron a anclarse a la fachada del Juan Bravo. “Era una intervención necesaria —señala la diputada de Cultura, Sara Dueñas—; algunos balcones tenían peligro de desprendimiento, y la carpintería de madera estaba muy deteriorada”. En principio, los andamios no estarán más de dos meses, tiempo durante el cual irá madurando la tercera fase de la reforma del Juan Bravo.

La Diputación ya ha sacado a licitación, por cerca de medio millón de euros, el ‘Anteproyecto de obras de mejora acústica, insonorización y acondicionamiento interior del teatro Juan Bravo’. Las empresas que deseen participar tienen todavía un par de semanas para presentar su idea y su propuesta económica.

“La empresa ganadora —explica Dueñas— tendrá un plazo de un mes para redactar el proyecto y cinco para ejecutarlo íntegramente”. En este expediente, la Diputación ha optado por el modelo popularmente denominado ‘llave en mano’, en el que la empresa adjudicataria se encarga de todo, hasta de la última papelera.

próximas actuaciones La insonorización del Juan Bravo es la piedra angular del proyecto. “Había gente —reconoce Dueñas— que se quejaba de que los ruidos de la Plaza Mayor se escuchaban en la sala, y eso se va a corregir”. Pero el proyecto incluye muchos otros apartados. Aunque el patio de butacas apenas se tocará, si se mejorará la accesibilidad del público al escenario, mediante una rampa, de forma que puedan subir a él, con facilidad, disminuidos físicos. De igual forma, las plantas segunda y tercera se dotarán de cuartos de baño para personas con movilidad reducida. Y, por otra parte, el Juan Bravo contará, a partir del próximo año, de un aparato de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).

En los camerinos, hoy “desfasados”, habrá novedades. Se modernizarán sus cuartos de baño, se mejorará el sistema wifi y, además, se instalará un circuito cerrado de televisión, para que los actores sepan exactamente en qué momento se encuentra el espectáculo.

En cuanto a la taquilla del Juan Bravo, cambiará de ubicación. Si ahora está a un lado de la puerta de entrada, se colocará en el lado opuesto, para ganar amplitud y mejorar la comunicación del taquillero con el público.

más salas “Queremos un teatro más abierto a la sociedad”, insiste Dueñas, quien revela que una de las principales novedades de esta “nueva etapa del Juan Bravo” es la de que la sala de exposiciones, de unos 140 metros cuadrados de superficie, se reconvertirá en una sala versátil para eventos ‘de pequeño formato’ que no encajan en la sala principal. “Podría acoger conferencias, o conciertos de jazz o blues…”, dice la diputada de Cultura, quien aclara que igualmente tendrían cabida exposiciones, pero solo si están vinculadas al teatro o a la música. “La Diputación —prosigue Dueñas— ha apostado por el Museo Esteban Vicente como sala de exposiciones; si el Juan Bravo acogiera una exposición sería porque está dedicada al teatro a la música”.

El ‘nuevo Juan Bravo’ tendrá otra pequeña sala. Ocupará el espacio de las actuales oficinas de Prodestur. Allí se quiere ubicar una sala de formación, con la reconocida intención de que se convierta en ‘la casa’ de los grupos de teatro aficionado de la provincia. Dueñas recuerda que “tenemos ya cierta experiencia de trabajo con esos grupos de teatro, colaborando en cursos de improvisación o iluminación, y queremos profundizar en esa línea”. Tal sala de formación estará dotada con una pequeña biblioteca, integrada por libros de teatro y música.

Para acabar, la sala de ensayos que hasta ahora utilizaban los grupos también será modificada.

“Se va a devolver al Juan Bravo el carácter que tenía cuando fue construido”, concluye Dueñas, que se reconoce ilusionada con un proyecto que supondrá “una nueva etapa” para el teatro, “y no solo estética, también conceptual”. Y a quienes temen que los cambios puedan desvirtuar al Juan Bravo, ella quiere tranquilizar diciendo que “no serán agresivos” pues el teatro está incoado como Bien de Interés Cultural (BIC) y, por tanto, debe ser tratado como tal.

“Creo que va a quedar muy bonito y, al tiempo, muy cómodo”, concluye, convencida, Dueñas.

FuenteGuillermo Herrero 
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