El aventurero sabio

Miguel de la Quadra-Salcedo puso a Segovia en la Ruta Quetzal, vivero de jóvenes emprendedores a los que mostró la riqueza de la provincia y su vinculación con Latinoamérica

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Quienes conocían bien a Miguel de la Quadra-Salcedo aseguran que nació en un siglo que no le correspondía y que trató de adaptarse a un mundo cambiante sin perder su pasión por los retos, los descubrimientos y la aventura. Hace casi tres décadas, su pasión por la aventura y el conocimiento llevó al que fuera audaz reportero de TVE a poner en marcha una iniciativa destinada a poner en manos de los jóvenes la historia y la cultura latinoamericana a través de la ‘Ruta Quetzal’, por la que han pasado miles de jóvenes españoles y latinoamericanos para completar una experiencia en la que la cultura, la formación y el ocio fueron los ejes de un proyecto que sirvió para acercar aún más España y el continente americano.

Ayer, el mentor de este ambicioso proyecto partió al viaje definitivo a los 84 años de edad, con la mochila llena de experiencias y recuerdos que le llevaron a ser el primer plusmarquista mundial del deporte español con su peculiar forma de lanzar la jabalina —que finalmente no fue homologada por las autoridades deportivas—, a introducirse en los campos de confinamiento de la dictadura de Pinochet en Chile o a seguir sin descanso la pista del cadáver de Ernesto ‘Ché’ Guevara.

De la Quadra-Salcedo quiso que la Ruta Quetzal tuviera en Segovia parada y fonda en varias ocasiones. Así, logró convertir el Azoguejo en un aula para explicar con su particular voz a los jóvenes participantes de la ruta la leyenda del Acueducto, o empleó algunas rutas por la provincia para dar a conocer a conquistadores vinculados a Segovia en los lugares por los que pasaron y pisaron. Además, quiso dar un mayor protagonismo a la provincia incorporando al grupo a Salvador Lucio, Julio Michel y Cuco Pérez, que con la música y los títeres del grupo ‘Libélula’ levantaron el ánimo de los expedicionarios en más de una ocasión durante la historia del proyecto.

Hoy, Segovia se siente un poco más huérfana al perder a uno de sus principales valedores, un integrante de esa ‘tribu’ de reporteros que a finales de mayo se reúnen en la capital para poner en común cuitas y alegrías congregados por la memoria de Cirilo Rodríguez, a quien De la Quadra- Salcedo conoció y admiró.