La virgen del Rocío, en una salida procesional del Domingo de Resurrección. / KAMARERO
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El castigo ha sido excesivo para la falta”. Con esta frase, el presidente de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Segovia, José Manuel Ansoleaga, resumía la frustración del colectivo al que representa al no poder desarrollar el acto de traslado procesional de la imagen titular de la Hermandad desde el convento de las Clarisas de Santa Isabel hasta la Iglesia de San Sebastián, enmarcado en un ‘via lucis’ que iba a tener lugar en la mañana del próximo domingo.

Tras la concesión por parte de la diócesis de la iglesia de San Sebastián como sede de la hermandad, y una vez finalizadas las obras del camarín en el que se venerará la imagen de la Virgen del Rocío, la Hermandad había decidido dar solemnidad al traslado de la imagen organizando un acto devocional con la participación de bandas de cornetas y tambores de cofradías de la capital, así como de hermandades y coros rocieros de la zona centro , que habían fletado incluso autobuses para participar en esta iniciativa.

En una nota de prensa, Ansoleaga señala que la Hermandad solicitó los preceptivos permisos al Ayuntamiento «en la creencia de que a éste le compete dar la autorización para celebrar un acto de estas características», y en paralelo se solicitó la autorización al Obispado.

En esta ocasión, el orden de factores si alteró el producto, ya que en la mañana del pasado martes, el Obispado se pone en contacto con la hermandad para notificar que el obispo César Franco no autoriza la procesión «al entender que era su persona la que tiene que autorizar la procesión y posteriormente solicitar los diversos permisos municipales».

La decisión episcopal ha caído como un jarro de agua fría entre los más de un centenar de hermanos pertenecientes a la cofradía, cuya junta de Gobierno decidió trasladar todos los actos previstos al interior de la iglesia de San Sebastián el próximo domingo 24 de febrero a partir de las 11 de la mañana, donde tendrá lugar el ‘Via Lucis’ con todos los actos previstos inicialmente, y solicita el apoyo de todos los segovianos que quieran participar en este acto.

Ansoleaga asegura en la nota de prensa que «ante esta prohibición, como asociación pública de fieles que somos, no nos queda otra solución que acatar la decisión del obispo y no realizar la procesión tal y como está organizada», y en declaraciones a Radio Segovia lamentó que el esfuerzo realizado por la hermandad no se haya visto reflejado en el traslado procesional tal y como estaba planificado.

Así, señaló que el «error ingenuo» de la Hermandad fue «no pedir permiso a la autoridad eclesiástica», y precisó que su decisión de no autorizar la procesión «ha frustrado el ánimo de los rocieros, pero estamos acostumbrados a sobreponernos a las dificultades».
El Obispado de Segovia ha declinado hacer declaraciones sobre este particular.