Un ejemplar de alimoche radiomarcado. / WWF España
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Montejo es un ave experimentada y ha hecho un largo viaje, más de 3.000 kilómetros, desde zonas desérticas del norte de África hasta Segovia; concretamente, desde la semana pasada sobrevuela el Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, descansando tras recorrer los últimos 850 kilómetros en solo cuatro días.

WWF España ha seguido por GPS la aventura de este ejemplar de ave rapaz porque está radiomarcado con un dispositivo. Así ha podido contar la peripecia de Montejo: Bien de mañana el jueves 21 de marzo afrontaba uno de los momentos más difíciles de la travesía, el paso del Estrecho de Gibraltar.

Cuentan desde la citada organización naturalista que para las grandes aves planeadoras, cruzarlo “es siempre un riesgo importante, ya que sobre la superficie del mar no se generan las grandes corrientes térmicas ascendentes que usan para volar aprovechando la gran envergadura de sus alas. Aunque el brazo de mar que separa los dos continentes es relativamente pequeño, unos quince kilómetros, hay otro elemento que complica el salto: los fuertes vientos laterales que azotan la zona y las empujan a mar abierto, zona donde son incapaces de sostenerse en el aire durante mucho tiempo”.

La mala suerte para Montejo fue que encima ese día el fuerte viento de levante, con rachas de hasta 50 kilómetros a la hora, amenazaba con empujarle hacia el Atlántico. Sin embargo, su experiencia le permitió superar la prueba con nota.

Tras pasar por las inmediaciones de Chaoui, giró al Este para compensar la dirección del viento, cogió altura hasta alcanzar una cota de casi 1.000 metros y se dirigió hacia la costa para entrar en el estrecho por las inmediaciones de Alcazarseguir, entre Tánger y Ceuta.

La travesía del estrecho duró 45 minutos y la entrada en la península la hizo por Punta Paloma, con una altura de vuelo de 40 metros sobre el nivel del mar. Después pasó por Facinas y cambió el rumbo hacia el noroeste para cruzar el Parque Natural de los Alcornocales hasta Castellar de la Frontera (Cádiz), donde pasó la noche cerca del castillo.

A partir del viernes 22 el viaje de Montejo parece trazado con regla y compás, según WWF, ya que sigue por el norte hasta Ubrique, Écija, Fuente Obejuna (donde duerme) y al día siguiente continúa para entrar en Extremadura por Almansa, cruzar las Villuercas cerca de Guadalupe y descansar en Castilla-La Mancha, en término de Valdeverdejo (Toledo), cerca del Tajo.

El domingo este alimoche segoviano, al menos de adopción o de temporada, consiguió entrar ya en Castilla y León por Ávila, recorriendo la provincia vecina hasta su capital amurallada para luego seguir en dirección noroeste por la meseta en paralelo al Sistema Central.

A gran altura voló sobre Sanchidrián, Bernardos, ya en Segovia, y Lastras de Cuéllar, a casi 2.600 metros de altitud. Desde allí giró ligeramente al Este para cruzar la Autovía A-1 en Fresno de la Fuente y acabar su viaje en Grajera, en el extremo de su área de campeo.

A 12 kilómetros está la zona donde crió en años anteriores, al sur de las Hoces del Riaza.