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Camacho, en el centro, a su entrada en el salón de actos de la Academia./ kamarero
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El exministro de Interior y abogado Antonio Camacho defendió ayer a ultranza los valores de la Constitución Española como clave para el desarrollo y la estabilidad política y social alcanzada por España desde su aprobación en 1978, y pidió que cualquier cambio que se introduzca en su texto se haga con una amplia base de consenso que conserve su actual estructura.

Camacho llenó ayer el salón de actos de la Academia de Artillería con su conferencia ‘La Constitución Española, pilar esencial de la democracia’, que prologó los actos que la Subdelegación del Gobierno de Segovia ha organizado para conmemorar el 40 aniversario de la aprobación del texto constitucional, que tuvo lugar el 6 de diciembre de 1978.

Acompañado por la subdelegada del Gobierno Lirio Martín y el coronel jefe de la Academia de Artillería José María Martínez Ferrer, el que ocupó la cartera de Interior en el último Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que España tiene “una de las mejores constituciones del mundo, porque probablemente llegamos tarde al mundo constitucional y pudimos recoger la experiencia de otros países”.

Por ello, lamentó que los españoles “tengamos un cierto complejo de inferioridad” a la hora de valorar la Carta Magna, y se mostró partidario de dar a conocer a los jóvenes el hecho de que “si España se ha desarrollado de la manera en la que lo ha hecho”, en las últimas cuatro décadas, es porque, hace 40 años, hubo unos españoles que aparcaron sus diferencias, se sentaron a la mesa y llegaron a un texto de consenso y acuerdo entre todos ellos”.

Como prueba de la eficacia de la Constitución, Camacho señaló que en los momentos de crisis territorial como el vivido el pasado año en Cataluña “hemos visto que funciona y que tiene mecanismos que permiten que el Estado funcione”.

Por otra parte, se mostró a favor de modificar la Carta Magna “en aquellos aspectos que se estimen necesarios, porque cuenta con los instrumentos jurídicos para adaptarla a los nuevos tiempos, pero siempre fruto del acuerdo de todos o la mayor parte de los ciudadanos”. “Si no es posible el consenso, no toquemos la Constitución”, sentenció el exministro.

“La historia constitucional española está plagada de ejemplos en los que siempre unos se han impuestos a otros, pero el  modelo constitucional de 1978, fue fruto del consenso y cualquier reforma que se acomete en su texto, tienen que ser fruto del acuerdo de todos o de la mayor parte de los ciudadanos”, concluyó