Un momento de la procesión de ayer en Segovia./KAMARERO
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La serena presencia de la imagen del Cristo Resucitado frente al emotivo barroquismo de Nuestra Señora del Rocío que reverencia la presencia de su hijo puso ayer el colofón a la Semana Santa en Segovia, donde la lluvia y el mal tiempo no sólo condicionaron los actos previstos por las cofradías, sino que se erigieron en tristes protagonistas de los días santos en la capital.

Con un ojo en el cielo, las cofradías llevaron a cabo la Procesión del Encuentro con la amenaza de la lluvia, que si bien es cierto era sensiblemente menor que en los días anteriores, añadió un punto de incertidumbre al desarrollo del desfile procesional.

Quizá por la benéfica influencia del día más santo del calendario cristiano, el tiempo pareció dar una tregua a cofrades y feligreses y pudo completarse la procesión. Desde la iglesia de San Sebastián, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío iniciaba a las diez de la mañana su periplo por las calles del centro histórico con una emotiva y difícil salida del templo que alberga la sede canónica de los rocieros segovianos. Así, los costaleros salvaron la altura del trono de la virgen saliendo de rodillas del templo en un ejercicio de precisión en el que la voluntad de los costaleros y la sabia dirección de los capataces ofrecieron uno de los momentos más emotivos del desfile procesional.

Una hora más tarde, la imagen del ‘Cristo resucitado’, una sencilla pero hermosa talla del siglo XVI de autor anónimo partía de la Santa Iglesia Catedral acompañada por los guiones de las cofradías y hermandades segovianas y con la música de la banda de Cornetas y Tambores de La Flagelación de la parroquia de Nueva Segovia.

En el trayecto, se sucedieron momentos de gran emotividad, centrados en el traslado de la virgen, donde las distintas ‘levantás’ realizadas a lo largo del trayecto tuvieron sus dedicaciones a varias intenciones públicas y privadas de la Hermandad. También hubo lugar para el cántico de una ‘saeta’, que tuvo lugar en la plaza del Corpus, cuya interpretación erizó el vello de las centenares de personas que asistían al desfile procesional.

Poco antes de las 12 del mediodía, la Plaza Mayor reunía a las dos imágenes, y antes del encuentro, la hermandad del Rocío dio la oportunidad a la alcaldesa Clara Luquero y al presidente de la Junta de Cofradías Víctor García Rubio de recordar con las dos últimas levantadas del paso el esfuerzo baldío de las cofradías segovianas que no pudieron salir en las distintas estaciones de penitencia y en la procesión del Viernes Santo, así como el trabajo realizado que este año no ha tenido la merecida recompensa.

Frente a frente, la imagen de la virgen y la del Resucitado escenificaron el encuentro con el ‘baile’ del cristo ante su madre y la reverencia de la Madre de Dios ante el milagro de su hijo resucitado; para después trasladarse hasta la Catedral, donde fueron recibidas por el obispo César Franco y el Cabildo Catedral antes de iniciar la Misa solemne de Pascua en el altar mayor de la seo segoviana.

En su homilía, el prelado segoviano aseguró que la Resurrección de Cristo “marca la vida de la Iglesia y de la Humanidad”, e invitó a los segovianos a vivir la Pascua a su imagen “venciendo al mal con el bien”, porque “Si Cristo ha resucitado, es una invitación a mirar a las cosas de arriba y a no afincarse en las cosas de la tierra, porque con su muerte da un supremo testimonio de amor que todos los días revivimos en la Eucaristía”.