Vehículos aparcados junto al lateral izquierdo de la ermita del Cristo. / Nerea Llorente
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Muy lejos queda hoy el barrio del Cristo del Mercado de la imagen que describía don Mariano Sáez a principios del siglo pasado de esta zona de la ciudad, de la que decía que “son las casas pobres, bajas, esquinadas e impropias de una ciudad moderna, y si alguna se ha levantado de nueva construcción y de mejor presentación, son tan pocas, que no han quitado el conjunto desagradable”.

Admitía a continuación que la razón se debía, en parte, a que “siendo ésta en su mayor parte el barrio de los labradores, gente proletaria y de pocos recursos, que tienen que vivir en alguna parte, forzosamente han de ser sus viviendas casas de labor con sus corrales, sus establos y las habitaciones dispuestas para aperos y gente del campo”, aunque insistía en que eso no estaba reñido con tener viviendas modestas y de un solo piso con una alineación o simetría en los huecos de las fachadas, “y estas limpias, que no contrastasen con las otras casas de ornamentación moderna”, apostillaba.

En El Cristo del Siglo XXI conviven viviendas de clase media alta con otras mucho más modestas, por ejemplo los bloques conocidos como casas de obreros construidos en la postguerra entre José Zorrilla y la hoy avenida de la Constitución.

Es el barrio con mayor población de los del municipio, según el padrón, más de 8.000 habitantes y, según el presidente de la Asociación de Vecinos, Juan Bautista Mullor, un veterano del movimiento vecinal que también preside la Federación provincial, es probablemente de los pocos “donde no solo no ha disminuido, sino incluso ha crecido el número de habitantes”.

Sin embargo, Mullor explica que se trata de una zona de la ciudad “que tiene carencias y no de ahora, desde hace tiempo”. Asegura que los vecinos han trasladado algunas cuestiones a los responsables municipales, desde hace casi décadas sin que se terminen de alcanzar soluciones.

Patrimonio

No es un barrio monumental pero cuenta con patrimonio cultural importante, desde la antigua estación de ferrocarril a la ermita del Santo Cristo de la Cruz, o del Cristo del Mercado. Precisamente sobre esta última, el responsable del colectivo vecinal explica que se consiguió que el pleno aprobara una moción de Izquierda Unida en el sentido de prohibir el aparcamiento en los laterales del templo, que está declarado Bien de Interés Cultural.

Advierte, sin embargo, que a pesar de esa medida un alto número de conductores sigue estacionando “sin que el Ayuntamiento ponga los medios disuasorios para impedirlo”. Así se lo ha trasladado directamente a la alcaldesa, Clara Luquero, en una reciente reunión para renovar un convenio.

Junto a la ermita se encuentra la plaza del Cristo del Mercado, la única representativa del barrio, donde por ejemplo se celebran las fiestas de la Cruz de Mayo. Los vecinos reivindican una remodelación porque aunque se trata de un espacio concurrido, de convivencia, consideran que “su aspecto está muy dejado”. Mullor confía en que la inversión para mejorar esta plaza pueda formar parte de la partida de los próximos Presupuestos Participativos del Ayuntamiento de Segovia.

Otra ‘vieja’ reivindicación del barrio es una pista polideportiva al aire libre, una necesidad para los vecinos más jóvenes. El presidente de la asociación comenta que el Gobierno municipal socialista se comprometió a ejecutar este proyecto durante la etapa del anterior alcalde, Pedro Arahuetes, pero admite que, una vez seleccionado un lugar idóneo, en la calle Pedro Berruguete, los residentes de las viviendas colindantes se opusieron.

“Es una lástima porque es un espacio ajardinado con algunos parterrres no en muy buen estado general, utilizado por los propietarios de perros no siempre con civismo y creemos que se trata de una infraestructura muy necesaria”, añade Mullor.

Otro de los problemas es el mal estado de pavimento y aceras en calles como Agapito Marazuela o Los Arroyos, entre otras, así como la existencia de vehículos abandonados, recientemente en la avenida de Juan Carlos I, aunque hay más.

Espacio de la calle Pedro Berruguete donde la asociación de vecinos proponía instalar una pista polideportiva. / Nerea Llorente
Plaza del Cristo del Mercado, un lugar de encuentros y convivencia. / Nerea Llorente