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Paso a paso, con la paciencia de quien busca la excelencia en su trabajo, la Academia de Artillería ha conseguido que el Centro Artillero de Simulación (CAS) integrado en su oferta formativa sea lugar de paso obligado para la formación y el perfeccionamiento de los futuros oficiales y suboficiales del arma, así como para los cuadro de mando de las distintas unidades artilleras de las Fuerzas Armadas.

A la espera de que el centro reciba oficialmente la declaración como Centro de Referencia de Simulación de Artillería para todo el ejército, el CAS ejerce ‘de facto’ esta función, y prueba de ello es el paso por estas instalaciones de cerca de 2.000 artilleros en las distintas especialidades y fases de formación, realizándose hasta dos millones de disparos virtuales de proyectiles de 35/90. Ello supone no sólo un considerable ahorro en la formación de los alumnos, sino la posibilidad de realizar ejercicios en cualquier circunstancia orográfica o meteorológica empleando gran variedad de sistemas de armas y municiones contra objetivos o blancos de diferentes tipos.

El balance de la actividad del CAS durante el pasado año ha sido muy similar en cuanto al número de simuladores, según explicó el coronel jefe de la Academia de Artillería José María Martínez Ferrer; pero ha supuesto un salto cualitativo en las prestaciones que ofrecen los mismos. Así, puso de manifiesto el trabajo realizado en los simuladores de Artillería Antiaérea tanto en el centro como en el Aula del Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea del acuartelamiento de Baterías, donde la integración de datos en tiempo real entre ambos hace posible que los artilleros puedan operar de forma virtual en una unidad táctica de defensa antiaérea basada en una batería del sistema de misiles Mistral.

El pasado año, un total de 460 artrilleros de los grupos de artillería antiaérea y de las Baterías Mistral de las distintas unidades pasaron por los simuladores del CAS y del COAAAS, realizando hasta 10.000 disparos virtuales de misiles y más de dos millones de proyectiles del obús 35/90.

Pero la ‘estrella’ del CAS sigue siendo el Simulador de Artillería de Campaña (SIMACA), que ha multiplicado su funcionalidad desde su implantación en la Academia a mediados de los años 90  y que ahora no sólo incluye la simulación de sistemas artilleros tradicionales, sino también permite recrear medios de inteligencia y de localización de objetivos como drones y radares, así como el fuego realizado desde aviones o helicópteros.

La consolidación del SIMACA en el simulador del sistema TALOS de mando y control ha permitido desarrollar otras potencialidades formativas, como la mejora del sistema de proyección en las salas de observadores avanzados o el desarrollo de un nuevo puesto de piloto de aeronave con capacidad de hacer fuego. Todo ello hará posible que en breve el SIMACA pueda certificar la formación de Observadores Nacionales de Fuego, que supondrá incrementar sensiblemente la capacidad formativa de la simulación artillera del CAS y que acarreará un aumento en la carga de trabajo del centro.

Los ‘MicroSIMACA’

Además del simulador existente en la Academia de Artillería, con capacidad para  adiestrar un grupo completo, cada grupo de artillería de campaña cuenta en sus bases y acuartelamientos con simuladores con menos prestaciones que permiten la simulación de una batería. El CAS va a emprender en los próximos meses la normalización de estos ‘MicroSIMACA’  a través de la dotación de un mismo sistema operativo y de hardware, y se prestará el apoyo técnico y de uso gestionado desde la Academia.

El CAS tiene ya el hardware de los nueve primeros equipos y se está procediendo a la instalación del software en los ordenadores de los simuladores, así como a la elaboración de los manuales correspondientes.

En el primer trimestre de este año, se celebrarán unas jornadas formativas en Segovia para su entrega a las unidades, así como para el adiestramiento del personal que lo va a manejar como instructor.

Esto permitirá que el adiestramiento que cada grupo realiza en el simulador de Segovia una o dos veces al año pueda tener continuidad aunque a menor nivel en su propia ubicación con mayor frecuencia. Además, las modificaciones permitirán conectar el ‘microSIMACA’ de cada grupo artillero con una sala de simulación de la propia brigada de artillería.

En una siguiente fase, una vez se haya distribuido y consolidado el empleo de estos simuladores en las diferentes unidades, se propondrá al mando ampliar el hardware y prestaciones de cada uno de ellos, con el fin de que puedan instruirse en ellos hasta tres observadores avanzados simultáneamente.