Un gran número de alumnos de varios centros educativos de la capital y de la provincia de Segovia visitaron el belén que se instaló en la Diputación.
Un gran número de alumnos de varios centros educativos de la capital y de la provincia de Segovia visitaron el belén que se instaló en la Diputación. / El Adelantado
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Ayer fue el último día que estuvo abierto el belén navideño de la Diputación que desde el pasado 19 de diciembre ha estado ocupando el Patio de Columnas del Palacio Provincial. Unas 13.000 personas, una 650 de media al día, han pasado por el nacimiento que impulsa la Institución provincial y que ha vuelto a ser una cita obligada de estas navidades en la capital.

Matrimonios con niños y personas mayores, sobre todo, han pasado por la Diputación para reencontrarse un año más con las figuras procedentes del antiguo Hospicio y que siguen siendo las grandes protagonistas del belén de la Diputación. En los primeros días, y antes de las vacaciones escolares, fueron muchos los grupos de colegios, principalmente cercanos al Palacio, pero también de la provincia, los que se acercaron a ver este nacimiento que recrea los elementos más típicos del paisaje segoviano: la llanura, el piedemonte y la sierra, como homenaje a todos los pueblos de la provincia.

El número de visitantes al belén se ha incrementado este año gracias a las buenas condiciones meteorológicas que han presidido la mayor parte de las Navidades. De igual manera, la atractiva composición del belén de este año ha suscitado un mayor interés, a tenor de los muchos comentarios emitidos por los visitantes.

Ni los segovianos de la capital ni los de la provincia han querido desaprovechar la oportunidad de ver el cuidado montaje llevado a cabo por el Servicio de Arquitectura de la Diputación. Se da la circunstancia de que el nacimiento de estas navidades era el último que tenía como responsable en la dirección de su montaje, después de 30 años al frente, al jefe del Servicio de Arquitectura de la Institución, Juan Antonio Miranda, que alcanza su jubilación.

La afluencia de público ha sido mayor en las jornadas festivas y, sobre todo, por las tardes, fundamentalmente entre las siete y las nueve de la noche. Aunque en la Nochevieja y en la noche del sábado 5 de enero son muchísimos los segovianos que se desplazan al casco antiguo, con motivo de la celebración por el centro de la ciudad de dos acontecimientos multitudinarios —la Carrera de Fin de Año y la Cabalgata de los Reyes Magos—, no fueron los días en que se registraron más visitas.

Más de cien horas de trabajo fueron empleadas durante dos semanas por más de una docena de operarios del servicio de Arquitectura de la Diputación para montar el belén. El nacimiento ocupa una superficie de más de 70 metros cuadrados, reúne un centenar de figuras, más de treinta construcciones y reproduce los elementos más típicos del paisaje segoviano.

Un imponente portal de Belén ha dado la bienvenida a los visitantes nada más acceder al Patio de Columnas de la Diputación, donde se extiende el montaje. En torno al pesebre gira la concepción visual del nacimiento este año. Desde una posición frontal, el espectador puede contemplar de un solo vistazo todas las escenas y ambientaciones, que están colocadas a diferentes alturas.

Tras el portal, el llano segoviano, con sus tierras de labor y los apriscos; seguidamente el pie de monte, y a una tercera altura la Sierra, culminada con el castillo del Rey Herodes, inspirado en la fortaleza medieval de Pedraza.

Una de las particularidades de este nacimiento es que se puede contemplar desde todas las posiciones: frontal, perimetral y cenital, accediendo al primer piso del Patio de Columnas, lo que le aporta un valor añadido a su planteamiento. El objetivo era conseguir que, sobre todo, los más pequeños, pudieran tener una visión de conjunto del nacimiento desde cualquier zona.

Para lograr una mayor ambientación, se instaló un juego de luces que reproduce los diferentes momentos del día: el amanecer, el mediodía, el crepúsculo y la noche, momento en el que el interior de los hogares del pueblo que forma parte del belén se ilumina y comienza a salir el humo de sus chimeneas.