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Una pena. Con dos palabras, la concejala de Turismo del Ayuntamiento de Segovia Claudia de Santos definió el sentimiento con el que recibió la noticia del cierre del museo del monasterio de San Antonio el Real apenas un año después de su apertura al público por expreso deseo de la comunidad de religiosas Clarisas, poniendo fin de esta manera a un proyecto que había comenzado a dar sus frutos en forma de incremento de visitas a uno de los monumentos más emblemáticos y menos conocidos de la capital.

De Santos lamentó la decisión de las religiosas, que supondrá que a partir del próximo 16 de agosto el monasterio volverá a recuperar sus anteriores horarios de apertura al público como “monasterio visitable”,  y  valoró el trabajo realizado durante los últimos meses por los responsables del incipiente museo. “Era una iniciativa que estaba muy apuntalada no solo por la profesionalidad con la que se estaba desarrollando desde el punto de vista turístico y académico, sino también por los proyectos e  iniciativas de futuro que  se estaban preparando para acercar esta maravilla al fenómeno turístico”, aseguró la concejala.

El hecho de que el histórico edificio pertenezca a manos privadas, concretamente a la comunidad de religiosas Clarisas, no permite al Ayuntamiento demasiado margen de maniobra para poder llevar a cabo iniciativas sobre el mismo. Así, De Santos recordó que el Ayuntamiento planteó a la propiedad el borrador de un convenio de colaboración mediante el que el monasterio podría incorporarse al amplio catálogo de actividades de promoción turística, así como a otras iniciativas como el turismo de congresos o como escenario para rodajes cinematográficos a través de Segovia Film Office.

El convenio fue rechazado por las religiosas, pero desde el Ayuntamiento se han llevado a cabo iniciativas durante este tiempo para intentar realzar la presencia de San Antonio el Real en el menú turístico de la capital. Así, De Santos recordó que en este tiempo se ha aumentado la señalización viaria, y fue creada una ruta turística específica relacionada con la Segovia Mudéjar para poner en valor los magníficos artesonados  de la techumbre de las salas más señeras del monasterio que culmina en el edificio.

A la espera de conocer la nueva organización –en la que las Clarisas asumirán la apertura del monasterio y las visitas de martes a domingo, la concejala manifestó que la concejalía mantendrá intacta la oferta en la que se incluye el histórico edificio, aunque reconoció que “no podemos hacer promoción si no existen garantías de que se vaya a atender al público”.

UN GASTO ‘INABORDABLE’ PARA LA COMUNIDAD

Son días difíciles para la comunidad Clarisa. A la polémica suscitada por el cierre del museo se une el reciente fallecimiento de una de las religiosas que vivía en el monasterio, en el que residió y trabajó durante más de 60 años, y que reduce a cuatro el número de monjas que integran la comunidad. El ‘silencio franciscano’ es la única respuesta oficial de las Clarisas a las repercusiones que el cierre del museo ha tenido en la sociedad segoviana, aunque fuentes próximas a la comunidad aseguran que la decisión ha sido adoptada por motivos económicos, ya que la estructura organizativa planteada para llevar a cabo el proyecto museístico era “totalmente inabordable” por la Comunidad.

Así, señalan que el cambio en la organización de las visitas se produce tras “un periodo de varios meses en el que se han explorado iniciativas, tratando de mejorar la eficacia de la labor cultural que la comunidad lleva  sosteniendo desde antiguo y con gran esfuerzo económico”. “Evaluados los resultados de ese periodo, apreciables en algunos aspectos, y considerando la sostenibilidad económica unida a estos, se ha considerado que había que volver a la antigua organización que, también, rindió buenos servicios a la labor cultural del Monasteri”, aseguran las fuentes.

Por otra parte, reconocen que todos los cambios “producen inquietudes, pero las visitas seguirán vigentes mientras la comunidad conserve un mínimo de capacidad para ello”.