Beatriz Escudero, candidata al Congreso por el Partido Popular. / Kamarero
Beatriz Escudero, candidata al Congreso por el Partido Popular. / Kamarero
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Con la misma ilusión que el primer día y con muchas ganas de seguir trabajando por España. Así afronta la frenética campaña electoral Beatriz Escudero, cabeza de lista del PP al Congreso de los Diputados por Segovia. Diputada en las tres últimas legislaturas y con una extensa carrera política a sus espaldas, Escudero afirma que las elecciones del 28 de Abril serán una fecha clave para decidir el futuro de nuestro país.

— Ha sido diputada del PP en las tres últimas legislaturas y repite como candidata al Congreso en las próximas elecciones. Eso sin contar con su dilatada carrera en el mundo de la política ¿Cómo afronta la presente campaña electoral?
— Con mucha ilusión y ganas de seguir dando lo mejor de mí misma en el mundo de la política. Nuestro candidato a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado, afirma que quiere conjugar renovación y experiencia. Y, en mi caso, creo que aporto esa experiencia. Tengo un profundo conocimiento de Segovia, de sus principales problemas. Por otra parte, cuento con una extensa actividad parlamentaria, me manejo con destreza en las negociaciones y proporciono esa veteranía necesaria a la hora de tratar los diferentes asuntos políticos.

— ¿Cuál es su análisis de las próximas elecciones del 28 de Abril?
— El análisis es que el 28-A nos estamos jugando España. Las elecciones van a ser como un referéndum en el que decidiremos si queremos seguir en la España que hemos ido creando, esa España constitucionalista, unida, de igualdad, de derechos, de libertad… O la España que pretende El PSOE, que es una España unida a los independentistas, a los proetarras, a los que quieren que romper la unidad de nuestro país. En definitiva, tenemos en nuestra mano elegir si queremos seguir en la España que nos ha dado 40 años de prosperidad o si, por el contrario, queremos una España desintegrada.

— Hemos asistido en estos últimos meses a un progresivo deterioro de la actividad parlamentaria y política. ¿Cómo definiría esta última legislatura, en la que ha primado la crispación dentro de la sociedad?
— Nos encontramos en un momento de incertidumbre, inseguridad, inestabilidad, de falta de respeto… de querer destruir todo aquello que nos ha llevado a las mejores etapas de nuestra historia como país. Desde que en diciembre de 2015 entraron formaciones políticas nuevas, se rompió la estabilidad. No había mayoría absoluta para gobernar y hubo que repetir elecciones por primera vez en la historia. Dos años después, se presentó una moción de censura, bajo mi punto de vista totalmente injusta, basada en una sentencia en la que primaron las «fake news». Actualmente existe una avalancha de noticias, con datos falsos que circulan por las diferentes plataformas digitales y que leen millones de personas. Y eso condiciona la opinión de la ciudadanía, genera crispación, porque se produce una distorsión de la realidad. Hay que seguir defendiendo un periodismo hecho con rigor, honestidad y ética.

— Usted denunciaba hace unas semanas en la Diputación Permanente el uso electoralista que estaba haciendo el PSOE de los Consejos de Ministros con los llamados «viernes sociales». ¿Cree estas medidas han supuesto que el resto de partidos políticos hayan llegado con cierta desventaja a la campaña electoral?
— Indudablemente. Se ha producido un abuso de las instituciones tremendo. En su discurso de la moción de censura, Pedro Sánchez dijo que era necesario que él gobernara para que hubiera una regeneración democrática y para poner a las instituciones en su sitio. Pues bien, desde el minuto uno, el Gobierno del PSOE ha usado y abusado del dinero público y de las instituciones. Tal y como recoge nuestra Constitución, un decreto ley se debe aprobar por «extraordinaria y urgente necesidad». Y aquí no se da el caso. Ningún partido político está en contra de que se saquen adelante medidas sociales como la ampliación del permiso de paternidad, pero estamos en contra de que se haga un uso electoralista de ello. Los viernes sociales del PSOE yo los he calificado como «viernes de pobreza», porque costarán 920 millones de euros a las arcas públicas, según cifras de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.

— Las encuestas hablan de una disgregación del voto de centro-derecha. ¿Esta situación les puede mermar a la hora de poder llegar a la Moncloa?
— El voto de los que están descontentos con Podemos se va a ir al PSOE. Y en el centro-derecha, está el PP y otras dos formaciones políticas. Dar el voto a Vox o a Ciudadanos va a suponer mantener en el Gobierno a Pedro Sánchez, porque la Ley D´Hondt hace que en el reparto, por la aritmética parlamentaria, los votos se vayan para el PSOE. Por este motivo yo pido a los ciudadanos responsabilidad en las urnas, porque en estas elecciones nos jugamos muchísimo. Si queremos que Pedro Sánchez no gobierne, hay que votar al Partido Popular. El PP es el único valor seguro para que España no caiga en manos las manos de los que la quieren destruir.

— ¿Cuáles son los pilares básicos del programa electoral del Partido Popular?
— Nuestro objetivo es, con la desaceleración económica que nos va a venir, volver a controlar el gasto público, crear empresas y tomar medidas que favorezcan el crecimiento económico como por ejemplo la reducción y eliminación de impuestos.
Queremos reducir el IRPF en un 40% y situar el Impuesto de Sociedades por debajo del 20%. Asimismo, nuestra propuesta contempla la supresión de los Impuestos de Sucesiones y Donaciones que grava sobre las herencias de forma diferente según las comunidades autónomas y eliminar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados vinculado al préstamo hipotecario, para que no tenga que abonarlo ni la banca ni el cliente. Se va a apoyar y primar el ahorro de las personas a través de exenciones fiscales y se va a seguir trabajando para crear empleo. Continuaremos apostando por la educación pública, pero también por la educación concertada, por la libertad de los padres para elegir el centro educativo que quieran para sus hijos. Nos comprometemos a promover un gran Pacto de Estado para acabar en cinco años con la brecha salarial entre hombres y mujeres. Y es que, desde que Gobierna el PSOE, hay 62.000 mujeres menos trabajando. Apoyaremos a la mujer y pondremos en marcha medidas para la conciliación. Y por supuesto, garantizaremos el sistema de pensiones. Desde el PP vamos a seguir apostando porque todos los años se suban las pensiones generando empleo y contribuyendo a la sostenibilidad del sistema.

— ¿La bajada de impuestos es compatible con el crecimiento económico?
— Perfectamente. El dinero de los contribuyentes tiene que estar en su bolsillo para gastárselo como quiera. Nuestro líder, Pablo Casado lo tiene muy claro. Considera que hay que ayudar a las pequeñas y medianas empresas, que conforman el 90% de la actividad empresarial española. Son los que crean empleo y los que hacen que España vaya saliendo hacia adelante. Apuesta porque se les exima y se les reduzcan sus cargas fiscales para que de esta forma puedan seguir invirtiendo y generando nuevos puestos de trabajo. También se van a poner exenciones al ahorro.
El PP es el único partido que tiene una visión de conjunto de cómo poner en marcha de nuevo a la sociedad española, a nuestro país, porque nos viene una recesión económica. Y lo del PSOE es «crónica de una muerte anunciada», porque está adoptando las mismas medidas que en su día puso en marcha el gobierno de Zapatero.

— Una de las cuestiones de actualidad es, sin duda, la España vaciada. Hace unas semanas más de 50.000 personas se manifestaban para reclamar a los políticos un pacto global con medidas para favorecer el asentamiento en el ámbito rural. ¿Cuáles son las políticas del PP a este respecto?
— El Partido Popular siempre ha sido el partido del campo, del medio rural, el que apoya a nuestros agricultores, ganaderos y el que apuesta fuertemente por apoyar a este sector industrial tan potente. Ciudadanos decía que se cerraran pueblos, que se crearan mancomunidades y que desaparecieran las Diputaciones, que son las grandes prestadoras de servicios de los pueblos. Yo paso muchas temporadas en un pueblo de 10 habitantes, por lo que conozco perfectamente cuáles son las necesidades del mundo rural. Y puedo decir que hay una calidad de vida tremenda pero hay que dotarlos de prestaciones, de infraestructuras, de servicios sanitarios, de transporte público…
Lo que no podemos hacer es decir que los pueblos se están despoblando, que necesitamos que la gente se vaya a vivir allí, y no poner medios para ello. Hay que hacer una discriminación positiva a favor de la gente que quiera irse a vivir a los pueblos. Y las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental. El gobierno de Mariano Rajoy aprobó el Plan 300×100, dotado con 525M euros, para llevar fibra a todos los núcleos de población de España y contribuir a cerrar la brecha digital geográfica. Este proyecto está actualmente parado y hay que ponerlo en marcha. Aquí vuelvo a reivindicar el papel de la mujer. Si hay una mujer en el medio rural, hay vida. Por eso hay que ayudarlas, para que puedan trabajar o montar su propia empresa y, de este modo, asentar población. Las propuestas que está haciendo nuestro candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, contemplan un programa completísimo de ayuda al mundo rural.

— En Segovia, tenemos paralizadas infraestructuras, hay proyectos pendientes que llevan años atascados… ¿Cómo se puede dar salida a esta situación?

— Siempre que ha habido infraestructuras potentes para Segovia las ha traído el Partido Popular. La autovía que une Segovia con Valladolid, la hizo el Gobierno del Partido Popular en Castilla y León en solitario, porque fue cuando gobernaba Zapatero y no dio ni un euro. El tren de alta velocidad estableció una parada en Segovia porque lo luchó José María Aznar.
Cuando empezamos a salir de la crisis, los primeros presupuestos de 2014 y 2015, ya apostaban por las infraestructuras que se habían demandado siempre en Segovia. Una era el desdoblamiento de la SG-20, porque era una carretera de riesgo, otra era la creación de un Palacio de Justicia, para centralizar la actividad de los juzgados. Y por último estaba el proyecto de la Travesía de San Rafael, para buscar alternativas al paso de camiones pesados, porque también es una vía peligrosa. Consignamos las tres propuestas presupuestariamente y con una planificación en años. Actualmente, dos de los tres proyectos están parados. La SG-20 se paralizó cuando llegó el Gobierno de Pedro Sánchez. Se ha vuelto a retomar, pero en los presupuestos han quitado casi 10 millones de euros. Solo si hay un gobierno del PP todas estas obras volverán a su normalidad. Y todo a lo que nos comprometimos con los segovianos será una realidad.

— El empleo sigue siendo una problemática en Segovia. ¿Cómo cree que se puede solucionar? ¿Qué políticas hay que impulsar para generar puestos de trabajo en nuestra ciudad?
— El candidato a la Alcaldía de Segovia por el Partido Popular, Pablo Pérez, está haciendo un programa muy potente en este sentido, es una de sus grandes preocupaciones. Quiere atraer inversión a Segovia porque desde que gobierna el PSOE, Segovia se ha quedado reducida industrialmente a nada. Hay que asentar población porque no tenemos gente joven trabajando aquí, invirtiendo aquí. Desde el PP hemos reducido la tasa de empleo juvenil en más de un 20% y estamos apostando por medidas de ayudar al nuevo emprendedor. Todo pasa por la reducción de impuestos y ayudas para la creación de nuevas empresas.

— En este «sprint» de cara al 28 A. ¿Cuál es el mensaje principal que le gustaría transmitir a los votantes?
— Que sean responsables a la hora de votar. Queremos lo mejor para España, y queremos seguir siendo España, y el voto unido es el único voto que hará que España esté unida. Si queremos que Pedro Sánchez no sea el presidente del Gobierno, al único que hay que votar es a Pablo Casado.

— En período de campaña electoral. ¿Le queda algo de tiempo para usted?
— Son 15 días intensísimos, apasionantes. A mí me encanta cocinar, pero sé que en campaña es imposible. El objetivo es ganar las elecciones y estar en contacto con el máximo número de personas para poderles contar nuestro proyecto, para que puedan conocer la ilusión que tenemos y lo que queremos hacer por España. Y en el momento que paras, sigues pensando en el mensaje, en preparar debates, entrevistas, en la visita que hay que hacer al día siguiente… Esos días familiarmente no existimos.
La campaña te permite estar tú como persona con la gente, cara a cara, y es cuando más aprendes. La gente te cuenta situaciones duras, dramáticas… pero que son reales. Te dan un reflejo de la situación para ser conscientes de todo lo en lo que hay que seguir trabajando.

— ¿Quién es la persona con la que suele hablar más a menudo y mejores consejos le da?
— Mi marido, porque no está dentro del mundo político y la visión que me da es la de un ciudadano. Es una persona que tiene los pies en la tierra y me da una visión objetiva, los mejores consejos. Me ayuda a parar, a reflexionar, me anima…

— ¿Ha renunciado a alguna cosa, que sea irrecuperable, por la política?
— Ver crecer a mi hija. Nació cuando yo era concejal en el Ayuntamiento de Segovia. Mi madre me lo decía, que era algo irrecuperable… y es verdad. Pero siempre hemos estado muy unidas y mi hija me dice que el tiempo que hemos pasado juntas, aunque no haya sido el que hubiéramos querido, ha sido de calidad.

— ¿Y cuál es la mayor alegría que le ha dado el mundo de la política?
— En el ámbito personal, conocer a mi marido. Gracias a ser candidata número uno al Congreso de los Diputados en la décima legislatura, nuestras vidas se cruzaron. Y la mayor satisfacción en el plano político ha sido el poder hacer algo por alguien de forma directa, solucionar un problema que para esa persona era su vida. Al final, eso es lo que te llevas de la política.

— ¿Cómo se ve Beatriz Escudero en un futuro?
— Me encanta la política y me encantaría seguir en activo unos años más, si el Partido Popular así lo dispone. Después me veo en mi pueblo con mi marido, mis dos perros y una pequeña huerta.