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Vista del polígono Acueducto (Alresa) desde el edificio CIDE del Círculo de las Artes y la Tecnología. / E. A.
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El edificio CIDE —Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial— del Círculo de las Artes y la Tecnología de Segovia (CAT) contará con un área de living-lab; es decir, un espacio que servirá como banco de pruebas reales y entorno de experimentación donde co-crear innovaciones, según la definición de la Universidad de Valencia.

La oficina de Sancho-Madridejos Architecture, que diseñó el primer proyecto de este edificio, y las dos modificaciones que ha sufrido, sitúa este espacio en la planta baja, al norte, en continuidad con la plaza, donde también estará la recepción y el área living-lab servirá además para exposiciones y presentación de productos.

La Comisión Europea califica a los living-labs como alianzas público-privado-personas para la innovación abierta impulsada por los usuarios de un espacio, basándose en cuatro actividades principales: co-creación o co-diseño, exploración (usos emergentes, comportamientos y oportunidades del mercado), experimentación (escenarios ‘en vivo’) y evaluación de conceptos, productos y servicios de acuerdo con criterios socio-ergonómicos, socio-cognitivos y socio-económicos.

Licitación de las obras

Como se recordará, el Ayuntamiento de Segovia ha abierto el proceso de licitación para finalizar las obras de este inmueble en dos ejercicios, este y el año próximo, sumando una inversión estimada de 3.680.376 euros (impuestos incluidos). Tras la publicación de los correspondientes anuncios en los boletines oficiales está abierto el plazo para que las empresas interesadas presenten sus ofertas pero se cerrará esta misma semana.

El despacho de arquitectos Sancho-Madridejos ha adaptado su propio proyecto siguiendo el programa de necesidades propuesto desde la Concejalía de Desarrollo Económico, Empleo e Innovación, que en este mandato corporativo depende del concejal José Bayón. La principal novedad, respecto al proyecto original, y al modificado en 2016 para convertirlo en centro de danza, ha sido la inclusión de locales específicos para uso de empresas, además de espacios compartidos y de acceso público.

Por ese motivo, el edificio se ha organizado de modo que las áreas más públicas se sitúan próximas al acceso y las más privadas en las plantas superiores.

La planta sótano albergará un aljibe necesario para asegurar la presión del agua en caso de incendios y un aparcamiento con 41 plazas, seis de ellas para personas con discapacidad.

En la planta baja, además de los citados espacios, una banda central, en conexión con la zona pública, podrá servir como auditorio o salón de actos. Esta sala polivalente se completa con una galería superior y una cabina de control de instalaciones, situadas ambas en la planta primera. En la fachada sur de la planta baja habrá espacios destinados a áreas de trabajo, cocina y cafetería.

La planta primera albergará una pequeña sala de audiovisuales y un almacén, así como una zona de oficinas al sur.

Las plantas segunda y tercera tendrán al norte cuatro espacios de trabajo en doble altura, con acceso desde la segunda planta a través de una espina central. En este frente también se ha dispuesto un pequeño aula que comunica con una terraza exterior que vuelca sobre la denominada Plaza del Museo (un espacio al aire libre del proyecto inicial del CAT). Al sur se ubicará una única oficina que ocupará toda esa fachada.

Cada oficina conectará a través de una escalera interior con el nivel superior que se abre a una galería-patio exterior generado a través de una grieta en el volumen y que podrá ser utilizado como prolongación de los usos desarrollados en las oficinas.

La espina central contiene servicios comunes: áreas de descanso, vestuarios, aseos, y dos patios ajardinados que además aportan luz.

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