Doce de los acusados de la red de prostitución asumen las penas

A través de un acuerdo con la Fiscalía rebajan las condenas y evitan la entrada en prisión, aunque quedan pendientes dos personas aún del juicio que se iniciará el próximo mes

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La mayoría de los acusados de pertener a una red de prostitución que actuaba en varios clubs de la provincia alcanzaron ayer un acuerdo con la Fiscalía y asumen una rebaja de sus penas. De este modo doce de los catorce acusados evitarán la entrada en la cárcel, aunque tendrán que cumplir las penas que establezca la Audiencia Provincial. Otro de los acusados falleció, por lo que ya no cabe para él posibilidad de condena.

Entre quienes asumieron la pena se encuentra la cabecilla de la red, una mujer brasileña que utilizaba el nombre de Verónica, y su pareja sentimental, con mombre de pila Enrique. Tan sólo dos de los acusados no han alcanzado el acuerdo de conformidad al señalar que ellos eran simples empleados de los establecimientos donde, según la Fiscalía, algunas de las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución; y mantienen que nada tienen que ver con la trama que pudo existir.

En el acuerdo de conformidad pesó mucho la atenuante de ‘dilación indebida’ que ha supuesto este caso, pues se trata de hechos que se remontan al año 2006. Además esta causa judicial se paralizó en junio de 2010 y se reabrió en enero de 2011. Por si fuera poco volvió a paralizarse entre febrero y septiembre de 2012 para llevar a cabo un informe pericial caligráfico. También en 2013 y 2014 volvió a pararse el procedimiento.

Por este motivo, tanto desde de las defensas como desde el Ministerio Público se ha entendido que debían rebajarse las penas para los acusados. La mayoría de ellos reconocen los hechos y asumen penas por debajo de los dos años de prisión, lo cual, unido a a la ausencia de antecentes penales, les permite no entrar en la cárcel. Además algunos asumirán su permutación por trabajos en beneficio de la comunidad.

Entre los que admiten los hechos se encuentra la considerada cabecilla de la red. En principio el fiscal pedía para ella casi 50 años de cárcel, siendo el delito más grave el de tráfico ilegal de personas e inmigración clandestina, para lo que reclamaban 7 años y medio de cárcel. A ellos añadían delitos como el fraude a la Seguridad Social, amenazas, o intimidación y engaño abusando de la vulnerabilidad de las víctimas, entre otros.

PRISIÓN PROVISIONAL

Ella ya estuvo en prisión provisional desde el 26 de noviembre de 2006 hasta el 3 de octubre de 2007. Su pareja sentimental también entró en la cárcel, entre el 26 de noviembre y el 18 de diciembre de 2006. Otros dos de los acusados, responsables de uno de los clubs, también permanecieron en prisión entre noviembre y diciembre de ese mismo año.

De acuerdo con la versión de la Fiscalía, la red se encargaba de traer desde el extranjero, sobre todo de Brasil, mujeres en situación de precariedad laboral y económica, prometiéndoles trabajo y unos importantes ingresos económicos en España. Para ello las entregaban en origen un billete de avión, reserva de hotel y la denominada ‘bolsa de viaje’, que era dinero en efectivo para aparentar en los controles aduaneros que venían como turistas. Ya en España las retiraban el dinero y les informaban de la deuda que habían adquirido, siempre muy por encima del dinero suministrado para el viaje. Las decían que debían satisfacer esta deuda mediante el alterne y la prostitución. Y trasladaba a las mujeres a los clubs donde esta mujer cabecilla tenía acuerdos comerciales: el Punto Zero, en La Lastrilla; La Capea, en Cantalejo; Boomerang, en Sanchidrián (Ávila); y el Golden Sex, en Fonfría (Zamora).