Diversión en movimiento

El pasacalles de Folk Segovia llenó de alegría la calle Real Se repetirá el domingo a mediodía, para clausurar el festival

Cuenta Rafael García, componente de ‘Ronda de Motilleja’, que el grupo nunca ensaya. Su repertorio musical circule por Internet, y así todos los miembros conocen las piezas a interpretar. De vez en cuando, surge un toque, y entonces músicos y danzantes quedan, por correo electrónico, en el pueblo o ciudad donde van a actuar. “Nos juntamos únicamente para tocar”, reconoce García. En cada lugar de encuentro, los albaceteños montan una fiesta, grande. “Nosotros somos una ronda de calle; preferimos estar en la calle a subir a un escenario”, agrega.

En rigor, ‘Ronda de Motilleja’ hace hoy lo que antaño se hacía para divertir al personal; cantar en calles y tabernas por mero placer, sin otras pretensiones.

Si no existiera el pasacalles de Folk Segovia habría que inventarlo. Durante un par de mañanas al año, al inicio de verano, la calle Real se convierte en lugar de obligada visita para los amantes del folklore. Son los pasacalles de Folk Segovia. Preciosos de ver y de vivir.

“Si buenamente podéis los segovianos, estos pasacalles deberían mantenerse”, defendía Manuel Pérez, de Salamanca, acompañado por dos mujeres con llamativos vestidos charros. “Dan mucho ambiente a la ciudad estos pasacalles, mucha vida; y así Folk Segovia llega a un público que no va a ir a actuaciones en locales cerrados”, añadía.

En efecto, los turistas que en la mañana de ayer pasaron por la calle Real se quedaban sorprendidos de la avalancha musical. Los asiáticos no se cansaron de hacer fotos a los músicos. Daba igual que éstos fueran madrileños, de Guadalajara o Murcia. Su objetivo era hacerse un selfie con alguien que llevara un traje folklórico, sin preguntar su procedencia. En el archivo fotográfico de más de un turista, Segovia quedará como la ciudad del mestizaje, por la variedad de vestimentas que ayer pasearon por la calle Real.

Los músicos se lo estaban pasando bien. Se notaba. “Muy bien, muy bien”, repetía el murciano Paco Morales. “Este pasacalles —decía— da otras posibilidades al festival que no tendría si únicamente tuviera conciertos en escenarios cerrados”. El público disfrutaba, y de lo lindo. Que se lo digan a la sepulvedana Estrella Martín, que cada año mira en el calendario en qué fecha cae el pasacalles de Folk Segovia para venir con unas amigas, a bailar. A pasarlo bien, en definitiva.

Escuchar aquello de “en la provincia Albacete /en la sierra de Alcaraz / mataron al Pernales / también al niño del Arahal” junto a la Casa de los Picos pone la carne de gallina. Hay quien echa en falta más pasacalles así. Una de ellas es Mila Moreno, de Guadalajara, perteneciente a ‘Dairca Música y Tradición’. “Pasacalles de este tipo deberían organizarse más a menudo y en más sitios”, decía, convencida de lo maravilloso que resulta reunirse en un lugar gente que quiere gozar compartiendo con otros el folklore de la tierra donde ha nacido.

FuenteGuillermo Herrero  SEGOVIA
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