FOTO: M. Galindo
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Hombre de trato agradable, del que pronto se adivina que tiene la costumbre de hablar y relacionarse con gente de manera permanente. Tras las presentaciones, inicia el relato de su historia ligada a la empresa que formó hace unos años y a su idea de cómo se podría conseguir una Segovia mejor.

— Háblanos de GEAR Obras y Construcciones

— Como puedes ver por el nombre, nos dedicamos a construir. Llevamos 14 años en Madrid con esta empresa que comenzó con un acuerdo al que llegué con un cliente porque, soy abogado y, este cliente me presentó una iniciativa para crear esta empresa, me gustó e iniciamos este camino.
En un principio era una época de bonanza en la construcción pero, como estábamos empezando, no pudimos disfrutar de este momento al 100%. Luego vino la crisis que, por el carácter que tenemos los dos, ya que mi socio es de Ávila y yo de Segovia y somos gente conservadora, seria, consecuente…Hemos podido aguantar este tiempo y, como he dicho, llevamos trabajando 14 años con 28 o 30 empleados fijos y, entre subcontratas, oficios y demás… Alrededor de 150-180 personas de media.
Mi origen es segoviano. Nacido en Segovia, soy de San Rafael, con las raíces segovianas que nos inculcó nuestro padre, Antonio Vázquez Aparicio, que fue alcalde de El Espinar hace unos años. Mi padre era un enamorado de Segovia y toda la vida nos inculcó ese amor a nuestra tierra.
Estudié en Segovia, en el colegio de los Hermanos Maristas y luego fui a hacer la carrera Universitaria a Madrid, pero siempre he estado vinculado a Segovia porque todos los fines de semana nos venimos desde Madrid a San Rafael. Tenemos grandes amigos en Segovia y en Ávila y siempre presumo de ser segoviano porque para mí es un sello de identidad importante y, además tengo grandes referentes como don Manuel González Herrero, que fue el abogado de mi padre o, Joaquín González Herrero, un buen amigo…
A raíz de todo esto, la creación de GEAR y mi trabajo en Madrid, fui conociendo empresarios que eran segovianos y observé que me daba gusto trabajar con gente de mi tierra. Conocí a Pedro Moreno, presidente de IBEREX; a Fernando Tomé, otro gran empresario en Madrid, y otros muchos con los que he ido manteniendo unas relaciones estrechas. Colaboramos tanto personalmente como profesionalmente, procurando realizar juntos todas las operaciones mercantiles que estén relacionadas con nuestros diferentes sectores. Siempre estamos en contacto y presumimos de ser segovianos. Representamos a una provincia que es valiente y sacrificada a la que llevamos en el corazón y en la cabeza.

— Por lo tanto, ¿Te parece un acierto crear la Asociación de Empresarios Segovianos en el Exterior? ¿La unión hace la fuerza?
— Sí, además siempre he creído en el asociacionismo. Ha sido algo que la sociedad civil no ha sabido valorar en su totalidad y, de hecho, he sido fundador de Madrid Foro Empresarial, una gran asociación que aglutina a empresarios de muchas categorías en Madrid y en España y, hemos apostado por representar a los empresarios desde la propia sociedad civil, sin ningún tipo de influencia política, de ningún partido, haciendo un laboratorio de ideas para luchar por las necesidades que cada empresario de cada sector puede requerir, de una forma totalmente independiente, con ideas que parten de los asociados y que nosotros trasladamos a todas las fuerzas políticas para poder mejorar la economía y la empresa que, en definitiva, es lo que está sujetando España.
También he sido durante 8 años, vocal del pleno de la Cámara de Comercio de Madrid, soy presidente de una Asociación de Empresarios de Algete, formo parte de la Junta Directiva de la Asociación de Empresarios de Alcobendas y, por supuesto, pertenezco a la Asociación de Empresarios Segovianos en el Exterior y, formo parte de la Casa de Segovia en Madrid… En definitiva, creo que la unión hace la fuerza y dedico mucho tiempo a ello al margen de mi empresa, que también requiere el suyo.

— Me llama la atención que, por lo general, la pertenencia a una empresa, dependa de una “saga familiar”. Quien se dedica a la construcción es porque antes, en su familia, ya se habían dedicado a ello pero, en su caso y por lo que parece, esto no es así. Ha montado la empresa partiendo de la nada ¿Por qué se dedica al sector de la construcción?
— Sí que existe un cierto origen familiar. Mi padre fue empresario de Segovia. Tuvo una fábrica de piensos, en Navas de San Antonio, llamada Pideca y, en una parte de su vida se dedico a la promoción. De hecho, en Segovia, hizo el edificio de Centro Uno, en la calle de Gobernador Fernández Jiménez y a mí, ese mundo, como veía a mi padre muy metido en él, me encantó.
Posteriormente, cuando estaba ejerciendo como abogado, mi padre tenía unos terrenos en San Rafael y pensé que eso había que promoverlo porque era una pena que estuviera así, y lo hicimos. Yo participaba desde el punto de vista jurídico pero, cada vez que me iba metiendo en esto, en las obras, el venenillo se me iba metiendo en el cuerpo y, cuando mi cliente vino y me dijo: “Tengo esta idea ¿Qué te parece?” pensé… ¡Vamos allá! Pero siempre desde mi visión jurídica. La verdad es que, la empresa fue bien, bien, bien… y terminé aparcando el tema jurídico para meterme como socio, fundador y asesor de la empresa. De ahí vienen mis orígenes con la obra, con la construcción.

— -¿Cómo está el mundo de la construcción? Tanto a nivel general como provincial, en Segovia.
— A nivel general esto está empezando a moverse. Es cierto que este es un sector que muchos confunden con la promoción pero no, nosotros somos constructores y tenemos nuestro margen, que siempre ha sido el mismo, sacrificar muchas veces el precio.
El ladrillo siempre ha valido lo mismo, el cemento siempre ha valido lo mismo… Solo la mano de obra ha tenido sus altibajos pero está regulada por un convenio que siempre se ha ido incrementando. Los constructores siempre hemos sufrido porque nunca hemos llegado a tener grandes beneficios pero, eso parece que está cambiando, se está moviendo mucho presupuesto para hacer mucha obra pero, estamos en un diente de sierra.
Que la gente se atreva a invertir depende un poco de las noticias políticas. Se guarda, se retrotrae, tiene sus proyectos y licencias aprobados pero les da un poco de miedo…El tema de la política nos hace daño porque dependemos de alguien que quiere invertir su dinero y, para eso, necesita estabilidad. El dinero es miedoso y cuando no hay estabilidad, espera mejores momentos.
Es cierto que en estos últimos meses hay mucho proyecto aprobado pero porque hemos partido de cero. Se bajó tanto que no había nada… y de eso, a poquito que hay…
En nuestro caso nos hemos sabido mantener porque pasamos del sector residencial al sector industrial y comercial, cuando comenzó la crisis. Nos reinventamos y pasamos a trabajar con industriales y buenos clientes como el Corte Inglés o Cofares. Empresas como una de Algete, que se dedica a fabricar aparatos de radiología, que es abulense, con capital 100% español, exportando a más de 100 países y con más de 1000 empleados… Ese sector industrial y comercial siempre nos ha mantenido porque no ha parado. Siempre ha habido reformas, ampliaciones… Son empresas con nombre nacional. El éxito de nuestra empresa ha sido saber mantener a los clientes, responder, ser serios, porque, en definitiva, cuando un cliente repite contigo, indica que no lo estás haciendo mal. Ese ha sido siempre nuestro secreto, el carácter castellano: Ser sobrios, ser serios y consecuentes cuando nos metemos en algo y, afortunadamente, aquí seguimos.

— ¿Cómo se ve Segovia desde la perspectiva de un empresario segoviano, de un constructor?
— No he tenido la suerte de trabajar aquí pero creo que “hay mucho que hacer”. Segovia necesita recuperar el casco histórico con reformas importantes y para eso es necesario un Plan General que facilite la inversión y que no se convierta en una “máquina de poner obstáculos” a los empresarios que venimos, o queremos venir a realizar esa recuperación del tejido histórico de Segovia.
Segovia no tiene por qué expandirse, primero llenemos la ciudad porque eso va en favor de todos los sectores: Del comercial, del turístico, del hotelero, de la restauración… Pero, si dejamos que nuestros edificios envejezcan y se caigan…

— Pero aquí se dice que esto es muy difícil, que es más fácil salir y construir en el alfoz…
— -¡Ese es el problema! ¿Por qué echamos a la gente de la ciudad cuando tenemos unas infraestructuras que hay que recuperar?
Esas infraestructuras harían de Segovia una ciudad aún más atractiva, más bonita, más vivible… La ciudad de Segovia vive del turismo, hay algo de industria pero el turismo es vital y los restauradores lo están haciendo muy bien pero, tenemos que darle más vida y para eso necesitamos gente sensata que deje trabajar, conservando lo que hay pero no “haciendo imposible” la rehabilitación.

— -¿La normativa sobre este tema hace que las administraciones locales sean miedosas ante la posibilidad de que se mueva una piedra?

— Muchas veces somos demasiado radicales en nuestras formas de proceder. Es cierto que hay que conservar pero si no te dejan mover una piedra al final, la piedra se va a mover sola pero, en vez de para construir, para destruir y va a terminar siendo una ruina.
No podemos llevar a los extremos las ideologías. Hay que luchar porque de modo moderado se recupere la ciudad. Las prohibiciones no son buenas. Hay que ser sensatos y realizar una vigilancia que haga posible, también, la construcción. Si la vigilancia consiste en no dejar hacer nada, nadie hará nada y, si nadie hace nada… adiós y, la ciudad cada vez se irá despoblando más.

— Dicen que a Segovia le faltan unos miles de habitantes para que estas cosas no ocurran…
— Creo que Segovia no es tan pequeña. Tengo muchos amigos empresarios en Ávila y adoro a esta ciudad que ha hecho mucho en obra rehabilitando una barbaridad pero, Segovia, en el movimiento empresarial hemos sido más atrevidos, hay más vida en Segovia que en Ávila.
Eso sí, para que sigamos creciendo, hay que poner las infraestructuras a disposición de todo el mundo. Si no tenemos oferta, el precio se dispara, que es lo que ha pasado en Segovia ¿Cómo puede ser tan caro un piso en Segovia mientras se ven edificios vacíos? Cuando lo preguntas te contestan: “Ya pero, cualquiera se mete ahí”
Y ¿qué me dice el comercio cuando tiendas de toda la vida se ve que van cerrando…? Esas tiendas daban una categoría a calles como la Calle Real, eran tiendas con gran nivel pero… si se va la gente…

— -¿Que recomendarías a un joven que tras terminar sus estudios quiera montar una empresa?
— Tengo 4 hijos, uno ha terminado la carrera y, los otros tres están en ello. Siempre les digo que “se formen”, “que no tengan prisa”, que hagan lo que les gusta pero, que intenten ser los mejores porque si no, hay tanta competencia…
Les recomiendo que sean pacientes porque nuestra juventud quiere llegar al final sin pasar por en medio y, eso es un error. También creo que deben echar raíces en nuestra tierra, hay mucho por hacer y, por supuesto, antes no iba tanta gente a la universidad, ahora va todo el mundo. Creo que se sale peor preparado porque hay formación para todos pero de peor calidad lo que provoca vacíos profesionales importantes y, apuesto por la Formación Profesional, porque los empresarios tenemos grandes dificultades para encontrar gente formada en oficios: Un buen fontanero, climatizadores… Se han hecho muchos cursos de nuevas tecnologías, I+D… pero hay otros sectores abandonados, lo que “todos” necesitamos “todos” los días: mecánicos, electricistas… Tenemos que conseguir que nuestros jóvenes se conciencien de que, hacer una FP, es tan honorable como hacer una carera y, muchas veces, más productivo.
Para terminar, el problema es que, en nuestros tiempos, cuando no veías claro el futuro te ibas a Madrid, Valladolid o, cualquier otro punto de España pero ahora, se van al extranjero, los perdemos.

Como han podido ver, Rafael Vázquez Lasvignes, lo vive. Se ve que es hombre reflexivo que da muchas “vueltas” a las cosas y, entre ellas, a cómo imagina que debería ser la estampa de Segovia tras tratarla con el cariño que exige. Aunque su destino no parecía unido al mundo del ladrillo, una de las “vueltas” que da la vida le colocó en una senda distinta a la prevista y, por la pasión con la que habla de ese mundo… No hay “vuelta” atrás.

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