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Colector de San Cristóbal de Segovia en la zona del puente de la Loza. / Rocío Pardos
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Vecinos de la calle del Laúd y del camino de la Presa, en el barrio de San Lorenzo, han denunciado el estado de abandono de la zona de la ribera del Eresma aguas arriba del puente de la Loza y han mostrado preocupación especialmente por el riesgo de rotura de un colector de aguas residuales por la posible caída de un árbol de gran tamaño que desde las nevadas de enero está sujeto únicamente por vegetación.

Tanto un vecino de la comunidad de propietarios del edificio de viviendas de la calle del Laúd, como la presidenta de la comunidad de propietarios del grupo residencial del camino de la Presa se han puesto en contacto con técnicos municipales y en el caso de la segunda con la propia alcaldesa, Clara Luquero, para requerir su actuación por lo que consideran la degradación paulatina de los espacios públicos de titularidad municipal —hay senderos y caminos ajardinados e incluso en el camino de la Presa farolas rotas desde hace cuatro años— que son utilizados por muchos ciudadanos para pasear, hacer deporte (correr, gimnasia, etc.), así como lugar de esparcimiento de mascotas, principalmente perros.

En cuanto al colector de aguas residuales que cruza de lado a lado el cauce del río Eresma a pocos metros del puente de la Loza, uno de los residentes de la zona, Carlos, explica a El Adelantado que inicialmente lo costearon los propietarios de las promociones de viviendas de las calles Laúd y Riaza y del camino de la Presa, posteriormente se cedió al Ayuntamiento y desde hace dos años, tras las obras de ampliación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Segovia, se utiliza para la red de saneamiento del municipio vecino de San Cristóbal de Segovia, con el objetivo de terminar con los vertidos de aguas fecales que hasta entonces se producían a los arroyos Milón y Cerezo, tributarios del río Eresma. Este colector se une a la red de saneamiento de la ciudad en la zona de la calle del Puente de San Lorenzo, a pocos metros del pilón de este popular barrio.

Como se recordará, la sociedad pública Acuaes, con fondos del entonces MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) y de la Unión Europea, ejecutó esta red de colectores, con una longitud total de 4.661 metros.

Tras las nevadas del pasado mes de enero, como en otras zonas del municipio y de la provincia, la arboleda de la ribera del Eresma sufrió daños importantes. El Servicio municipal de Parques y Jardines de la Concejalía de Medio Ambiente procedió a la retirada de ramas y algunos árboles caídos pero muchos otros todavía permanecen en esta zona, entre otros un árbol de gran tamaño que amenaza con caer sobre el colector, ya que actualmente parece apoyado únicamente por ramas de la vegetación circundante.

Tanto Carlos como otros vecinos alertan del daño ecológico que puede producirse con un vertido “tan solo con que se produzca una fisura o se abra una de las juntas; a ver quién les dice a los de San Cristóbal que dejen de tirar de la cadena”. Se trata una situación, dicen, que sobrepasa las competencias de la empresa concesionaria del mantenimiento de las zonas verdes, la Unidad Especial (centro especial de empleo).

Tras las gestiones realizadas en los meses anteriores, los residentes esperaban que se actuase durante el verano, cuando el nivel del río ha bajado de forma considerable, pero no ha sido así y ahora están preocupados por lo que pueda ocurrir cuando las condiciones meteorológicas empeoren.