De viejas estampas serranas

Juan Pedro Velasco presenta “La Sierra de Guadarrama en las antiguas postales”, un libro donde recoge 250 imágenes de este espacio natural.

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Entre los guadarramistas ilustres que Segovia tiene hoy en día, Juan Pedro Velasco Sayago se ha ganado a pulso figurar en lugar de privilegio. “La montaña es mi vida”, dice, a modo de presentación. Desde joven pateó por parajes serranos, una sana afición que, además de haberle permitido descubrir hasta los más recónditos rincones del Guadarrama, le ha proporcionado unas vivencias inolvidables. Y ahora, después de mil y un ascensos a las cumbres, Velasco ha logrado algo que llevaba años intentando, unir su amor a la Sierra de Guadarrama con su otro hobby, el coleccionismo de tarjetas postales. Fruto de ese empeño sale a la luz el libro “La Sierra de Guadarrama en las antiguas postales”, editado por ‘Temporae’, cuya presentación será el próximo martes, 3 de diciembre, en el Palacio de Quintanar (19,30 horas).

“Al ver una fotografía antigua, sin querer, estás recordando episodios vividos en ese lugar”, atestigua Velasco, quien de su larga colección de postales, “adquiridas en cualquier parte del mundo”, ha seleccionado, con cuidado, 250, para proponer al lector un interesante recorrido que, partiendo de Cercedilla, pasa por los puertos de Navacerrada y Cotos, bajo la mirada de Peñalara, y después visita el monasterio del Paular, en el valle del Lozoya, los canchales de La Pedriza de Manzanares y La Cabrera. Luego, llega al alto de Navafría y sus pinares para, posteriormente, transitar bajo el Malagosto y el Reventón, camino de La Granja y los pinares de Valsaín. Siguiendo el piedemonte, esta ruta imaginaria ideada por Velasco encuentra el bosque de Riofrío, vigilado por la Mujer Muerta, y llega a tierras de El Espinar y San Rafael, para subir al puerto del León.

Olvidando los límites del recién declarado parque nacional, Velasco ha considerado oportuno incluir en el itinerario otros lugares serranos de interés, situados en sus dos extremos del Guadarrama: en el sudoeste, la comarca de El Escorial, y en el nordeste, Somosierra y la sierra de Ayllón.

Las imágenes seleccionadas están datadas entre principios del siglo XX y la década de los 80. Algunas conservan todavía el sello original y texto manuscrito. Como indica Velasco, “las tarjetas postales servían para mostrar a familiares y amigos los paisajes serranos, las costumbres del lugar e incluso las proezas escaladoras de los más osados”.

En el libro, el primero publicado sobre postales antiguas de la Sierra de Guadarrama, Velasco ha pretendido mostrar “la evolución de nuestras montañas como espacio habitado”. En sus cerca de 300 páginas tienen cabida tanto los lugareños (pastores, gabarreros…) como aquellos que se acercaron a este espacio natural para su estudio, pero siempre intentando que el recorrido muestre visualmente cómo el tiempo ha ido cambiando el territorio.

El resultado del trabajo de Velasco es un libro que, con prólogo del escritor Julio Vías, muestra al lector el deambular por la historia más reciente de la Sierra de Guadarrama, un espacio natural compartido por lugareños de las dos vertientes capaz de ofrecer bellísimas imágenes.