Cuando una ciudad no cambia, no es que quede parada, es que va para atrás

Susana Moreno, presidenta del Colegio Oficial de Arquitectos

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Susana Moreno es arquitecta pero, también política, entendiendo como tal a quien le gusta ese mundo, del que formó parte como concejala del Ayuntamiento de Segovia . Hoy, desde su despacho en el Colegio Oficial de Arquitectos, ve el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo de esta ciudad y, mientras insiste en que no quiere dar una imagen negativa, cree que es necesario que aparezca alguien con interés y fuerza para que las cosas empiecen a cambiar.

Comienza un nuevo periodo en el Ayuntamiento y hay varias decisiones fundamentales, que afectan a la ciudad en su conjunto, que deben abordarse de una vez… para evitar el bloqueo actual y para que dejemos de vivir en “la ciudad de las ocasiones perdidas”. De su visión de esta ciudad y de su opinión sobre las necesidades que tiene… ella misma lo cuenta.

— ¿Qué sentimientos provoca a Susana Moreno el inicio de un nuevo periodo municipal contando con su doble faceta de exconcejala del Ayuntamiento de Segovia y presidenta del Colegio de Arquitectos de Segovia?
— A mí, la política me gusta. Son sentimientos encontrados. Como persona cercana a la política pienso que a ver si esta vez, por fin, llega alguien que toma las riendas de la Oficina de Urbanismo y, para variar, establece una dirección con objetivos claros y consigue que la Oficina de Urbanismo, realmente funcione, dando un servicio al ciudadano, que es para lo que tiene que está, porque la percepción que tenemos los arquitectos de esta Oficina de Urbanismo de Segovia es que no está bien gestionada. Las licencias tardan muchísimo en darse, las licencias de actividad para la reforma de locales comerciales, industrias o empresas, también.
A veces da la sensación de que no piensan en que las cosas salgan bien, sino en hacer urbanismo a la defensiva… Pero, si hablamos de Planeamiento, ya ni te cuento. Es una situación como “endémica”, parece que lo normal es que el planeamiento tarde diez o quince años en aprobarse pero, eso no es lo normal. Lo normal es que se apruebe en menos tiempo, en un tiempo razonable y, necesitamos una dirección, fluidez, flexibilidad… pero no flexibilidad para que cada uno haga lo que quiera sino, en el sentido de adaptarse a las necesidades de la sociedad, que a su vez, va evolucionando y va cambiando.

— Es cierto que hay retrasos pero ¿desde cuándo ocurre esto?
— Este problema viene de lejos… quizá es que ya tengo unos años y me acuerdo de ciertas cosas… Los Planes Especiales que abarcaban el mismo territorio que el Plan Especial de la Áreas Históricas, el famoso PEAHIS, los Planes Especiales que estaban vigentes en Segovia, se aprobaron entre 1991 y 1995, todos.
Empezando por el del Salvador, que creo recordar que fue el primero, en 1990 o 1991. En fechas similares, se aprobó el del Recinto Amurallado y San Lorenzo, que creo que fue el último, en 1995 aproximadamente… En cosa de 8 años, como mucho, se aprobaron todos aunque se hicieron de manera independiente.
Cada uno se hizo pasando sus periodos de información pública, de alegaciones, de contratación de esos Planes Especiales … es decir, que cada uno de ellos, de manera independiente, se aprobaron todos, estamos hablando de extramuros, Salvador, recinto amurallado y San Lorenzo, son cuatro Planes Especiales en no más de ocho años…
Así que no siempre funcionó la Oficina igual, para nada… En aquellas épocas recuerdo que había mucha actividad económica, se levantó todo el barrio de Nueva Segovia al final de los años 90 y, en aquellos momentos protestaba la Patronal de la Construcción, pero reconocía un retraso de tres meses en las licencias, ahora tres meses es el primer informe. No es lo mismo, no. Está empeorando y, lo que nunca había ocurrido es que, el Plan General, que tampoco estuvo bien gestionado, se tardó en aprobar seis años ¡El plan General! Y, con el Plan Especial llevamos 12….
La ordenación del ámbito del Plan Especial de la Áreas Históricas ya se encargó a Ezquiaga en el año 2001. Junto con el Plan Especial, se encargó esa ordenación, que me consta que se hizo dos veces. No llegó a aprobarse por desacuerdos con Patrimonio y otros problemas pero, ya existían esos estudios. Luego se encargo a otro equipo y, luego a otro más. Estamos hablando de mucho tiempo, si fue 2001 la fecha en la que comienza a estudiarse este tema, estamos hablando de 18 años… ¡Es una barbaridad!
Ponte que fuera a partir de 2007, vamos a dar por buena la fecha en que se decide hacer el PEAHIS en vez de incorporarlo a la Ordenación del Plan General… ¡pues es que también es una barbaridad!, estamos hablando de 12 años… ¡es una locura! No ocurría eso antes. Ha ido empeorando la gestión de la Oficina de Urbanismo.

— Eso, puesto en la calle, ¿qué significa para el ciudadano?
— Se nota mucho. Quizá, cuando pasamos todos los días por una calle y la vemos igual, nos acostumbramos a que esté así y no percibimos cambios porque no existen. Tampoco percibimos el deterioro de los edificios o aquellos que están vacíos porque te has acostumbrado a verlos. Pero, si viajamos a otra ciudad de España, ves que en estos últimos 15 años, esas ciudades han mejorado, han incrementado sus zonas peatonales, la pavimentación es adaptada, que el peatón sea el que tiene preferencia… Pero, también se ven las rehabilitaciones en los Cascos Históricos y se ve la impronta de una rehabilitación contemporánea, se ve que las ciudades cambian, y esta no.
Cuando una ciudad no cambia, no es que se quede parada, es que va para atrás. Estamos en una ciudad en la que, cada vez que se plantea un proyecto valiente, siempre hay una parte que intenta bloquearlo. El derecho a la resistencia es normal, hay muchas cosas que nos cuesta cambiar pero, una cosa es que tengamos derecho a poner una cierta resistencia y otra que se bloqueen, sistemáticamente, las iniciativas por falta de gestión política eficaz. Los políticos no arriesgan, el político no quiere “quemarse” en batallas para mejorar la ciudad.

— ¿Y por qué no funciona la gestión urbanística en esta ciudad?
— No creo en teorías conspirativas, no me las creo. Se dice que “no culpes de maldad lo que solo es estupidez”. Creo que las cosas son más sencillas, simplemente no ha habido una clase política en Segovia fuerte y con un proyecto claro de ciudad, que quisiera arriesgarse a llevarlo a cabo porque, Urbanismo es una oficina en la que trabajan solo funcionarios que estarían deseando que alguien tomara las riendas. Cuando en una empresa alguien no toma las riendas, quienes están vendidos son los funcionarios. No trabajas a gusto, no trabajas bien… Estoy completamente segura de que todo el mundo ganaría si, realmente hubiera un Equipo de Gobierno con capacidad de decisión y con las cosas claras.

— Hace poco, en una entrevista, el empresario segoviano que recientemente ha ganado el Premio CECALE de Oro al Empresario del Año, Miguel Ángel Antona, decía que Segovia era “la ciudad de las ocasiones perdidas”…
— ¡Por supuesto! Estoy totalmente de acuerdo. Nuestra posición geográfica, pegados a Madrid y la dinámica de nuestra población, que es muy activa y ocurrente… Creo que dentro de las ciudades medianas de Castilla y León, somos de las ciudades que tienen más iniciativa y eso, se ve en la calle, hay alegría en esta ciudad pero, sin embargo, no se lleva a cabo nada… Pues sí, somos “la ciudad de las ocasiones perdidas” y he sido testigo de muchas de ellas cuando trabajaba en el Ayuntamiento.

— Se observan zonas de Segovia, como el Sector Bonal que están sin urbanizar.
— No es bueno urbanizar el campo. El tipo de urbanización anglosajona de extender las ciudades a través de viviendas unifamiliares, con ocupación enorme del suelo, es gastar recursos y generar servicios públicos para esas viviendas hasta ser insostenible para la economía de los pueblos y ciudades.
Lo que conviene es regenerar la ciudad, tenemos una ciudad que para los cincuenta y pocos mil habitantes que somos está muy extendida en el territorio pero tiene un porcentaje de viviendas desocupadas muy elevado.
Por otro lado, es una ciudad que ha crecido con una edificación de baja altura, con lo cual es una ciudad de baja densidad de población en los barrios. Por poner un ejemplo, el Recinto Amurallado, tiene una muy baja densidad de población, tan baja que no puede mantener el comercio de barrio… al final, todo está interconectado, cómo planificas las ciudades, cómo ejecutas esa planificación.
El Urbanismo, una de las cosas bonitas que tiene, y a mí me gusta mucho, es que es un problema complejo, donde cualquier cambio afecta, y no siempre positivamente, al resto de la ciudad.

— ¿Cree que algún día veremos el PEAHIS terminado?
— Ya me gustaría, espero que sí. Llevo diciendo lo mismo desde que entré en el Colegio de Arquitectos porque vi, con Alfonso Reguera cuando era concejal de Urbanismo, la intención de llevarlo a cabo, algo que no había visto anteriormente porque, tiempo antes, el Plan Especial se utilizaba más como arma política, se sacaba a información pública antes de las elecciones y ese tipo de cosas… Y sí, vi en Reguera la intención de sacarlo adelante. El cambio del equipo redactor decía mucho, era un equipo más serio, pero ya han pasado cuatro años y todavía nada… me gustaría que se pudiera aprobar porque creo que hay mucha gente, muchos promotores, que ahora mismo están reteniendo el dinero, esperando a presentar proyectos cuando se apruebe el Plan Especial.
De todas formas hemos crecido este año, por primera vez, de una forma clara. En el Colegio de Arquitectos, los datos indican que hay una expectativa mayor de crecimiento económico y más optimismo en el sector. En este semestre, hemos incrementado en un 200% el número de viviendas visadas en el Colegio respecto al mismo semestre del año pasado. El año pasado crecimos un 9% en total, respecto del anterior.
Hemos crecido muchísimo, esperemos que no sea coyuntural… parece que no. Si el año pasado era la primera vez que crecimos, ya van dos y, este último es un crecimiento muy elevado. Han bajado el número de viviendas en rehabilitación un poquito pero el porcentaje de viviendas nuevas ha subido mucho. Estamos viendo o percibiendo, que hay mayor sensación de que el sector puede volver a…

— Se escucha alguna vez que la “burbuja” puede estar volviendo a formarse…
— ¡Por favor! Los datos del año pasado, incluso con el crecimiento que tuvimos, estábamos haciendo un 20% de las viviendas que se hacían antes del boom inmobiliario. En los años 80 y 90, se mantuvo una línea continua de número de viviendas que se proyectaban cada año, con el boom inmobiliario, aquella cifra se multiplicó por tres. Ahora estamos en un 20% de aquellas cifras de los 80 y 90. De esto, a que podamos decir que se repite la historia… tendrían que pasar muchos, muchos… años y, muchas cosas.

— Volviendo a los temas de la ciudad. Ahora que comienza un nuevo periodo municipal, de nuevo se habla del aparcamiento de los Tilos que, como ya sabemos, es un proyecto que IU no acepta…
— IU no quiere el aparcamiento de los Tilos desde que estaba Luis Peñalosa en el Ayuntamiento.
Los aparcamientos disuasorios son imprescindibles para poder peatonalizar o incrementar la peatonalización del Recinto Amurallado. Si, además, queremos que en el recinto amurallado viva gente y sea visitable, más aún. Quizás, a los turistas es a los que menos les importa porque pueden aparcar en la Avenida Padre Claret y hacerse un recorrido andando que es precioso… pero, para la vida cotidiana tenemos que poner aparcamientos ubicados en zonas que resulten con fácil acceso al centro de la ciudad, para los segovianos.
Lo que también es verdad es que tenemos que proteger nuestro patrimonio y nuestro paisaje urbano. Entre el paisaje que tenemos que proteger está el de las cornisas. No estoy hablando del Parque del Salón desde el punto de vista de la plataforma de arriba, que solo es lo que es, parece la cubierta plana de un aparcamiento…. Tenemos que proteger el paisaje que está formado por una sucesión de muros de mampostería de piedra caliza y taludes vegetales, tanto en la cornisa norte como en la del sur de la ciudad, hasta llegar a la muralla… ¿Se pueden consensuar estas dos cosas…? Pues sí que se puede porque hay técnicas, tanto de diseño arquitectónico como constructivas que permiten, por un lado, preservar los valores y, por otro, poder realizar infraestructuras como aparcamientos, que den servicio a la ciudad e incorporen la accesibilidad para que los peatones puedan acceder al recinto amurallado salvando ese enorme desnivel.
Se puede hacer, vamos a trabajar en ello. Lo que no se puede es decir “no” porque sí, porque no me apetece, cuando ni siquiera se ha dado la oportunidad de que existan proyectos respetuosos con el paisaje y con el patrimonio.
Yo, no admitiría cualquier proyecto y, lo que no admitiría es un proyecto en el Talud de los Tilos, porque sería desmontar el talud, crear un edificio en una zona especialmente delicada…pero, debajo de la plataforma, sí. No tendría ningún problema, ninguno… pero esta es una opinión particular, no consensuada. Creo que hay técnicas suficientes pero, hay que hacerlo de forma respetuosa porque un aparcamiento tiene puntos sensibles como el ascensor, que no puede sobresalir creando un elemento distorsionador del paisaje pero, tampoco se pueden hacer unas puertas de entrada al aparcamiento como si fueran garajes, como esas bocas sucias que exhalan mal aliento… Esos elementos hay que saber diseñarlos para que no se produzcan esos impactos visuales tan negativos… Y, el arbolado hay que protegerlo, que tenga su crecimiento, porque los árboles son seres vivos y hay que preservarlos y, creo que se puede hacer.
Esta ciudad es de negativa porque sí para muchas cosas y, eso es lo que hace que esta ciudad esté bloqueada y no pueda avanzar, es absurdo. Podemos incluso equivocarnos pero, intentemos equivocarnos lo menos posible. El no porque sí, es una equivocación por sí misma.