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La atención a los refugiados es una de las variables más importantes de la acción de Cruz Roja en los últimos años. / EL ADELANTADO
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Un total de 63 personas solicitantes de asilo y refugio han sido atendidas por Cruz Roja Segovia a través de los distintos programas asistenciales de los que dispone para atender las necesidades de las personas sin hogar que proceden de países y zonas en conflicto; desde la incorporación de estos programas a la red asistencial en mayo de 2016.

Según informa la organización en una nota de prensa, Cruz Roja dispone de 27 plazas para las personas que se acogen a esta iniciativa; de las 2.279 repartidas a nivel nacional.
La organización atiende anualmente a unas 100.000 personas inmigrantes a través de distintos programas, como la acogida integral o la lucha contra la Trata de Seres Humanos.

Entre las personas migrantes, uno de los grupos más vulnerables son aquellas personas que huyen de conflictos armados o de situaciones de violencia, personas refugiadas o solicitantes de asilo.

«Cruz Roja Española es una de las organizaciones que participan en la gestión del programa de acogida a personas solicitantes de protección internacional en España, financiado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La intervención consta de varias fases que cubren desde la primera acogida hasta la integración y la autonomía de los participantes, con una duración de 18 a 24 meses», indica Cristina Domínguez, del Programa de Refugiados de Cruz Roja Española.

Para ello, Cruz Roja diseña itinerarios personalizados de inserción socio laboral que cubren todas las necesidades básicas de los refugiados y solicitantes de Protección Internacional, ofreciéndoles, entre otros, servicios de apoyo jurídico, psicológico, traducción e interpretación, aprendizaje del idioma, ayudas económicas, formación, orientación e intermediación laboral.

El incremento del número de solicitantes de asilo es uno de los retos, pero no el único. «Otra de las necesidades que tenemos actualmente es el de poder disponer de voluntariado capacitado para enseñar el idioma a las personas refugiadas y, también, poder contar con pisos de alquiler para estas personas que huyen de la guerra o de la persecución», recalca Cristina Domínguez.