Crece la proliferación de colmenas salvajes de abejas en la provincia

El presidente de la Asociación de Apicultores, Alejandro de la Hoz, comenta que este aumento se debe a las condiciones climatológicas que se dieron la pasada primavera

“La naturaleza está al revés”. Así califica Alejandro de la Hoz, presidente de la Asociación de Apicultores de Segovia, el fenómeno que está teniendo lugar en la provincia durante este verano. Las colmenas salvajes de abejas han proliferado en Segovia, haciendo que los apicultores tengan que acudir a retirarlas, ya que son los únicos que cuentan con medios apropiados para hacerlo.

Las condiciones climatológicas que se dieron en España la pasada primavera han hecho que las abejas, en previsión de una floración abundante, hayan comenzado a expandirse y a crear colmenas salvajes en diferentes emplazamientos. El sentimiento social de “miedo” a las abejas, sobre todo a su picadura, hace que los bomberos reciban cientos de llamadas alertando de la presencia de estas colmenas. José Luis del Pozo, jefe del Cuerpo de Bomberos de Segovia, comenta que ellos no pueden hacer nada para retirar las colmenas más que supervisar la actuación de los apicultores, ya que no tienen los equipos necesarios para ello. Sin embargo, el presidente de la Asociación de Apicultores afirma que “no debe existir miedo” a estos insectos.

De la Hoz cuenta cómo recibe multitud de llamadas al ser el presidente de la Asociación, y que, “de forma altruista”, acude a retirar las colmenas. “Aquí surge un problema y es que yo soy el que corre con los gastos de desplazamiento e invierto mi tiempo en la retirada”, comenta De la Hoz. En este procedimiento, los apicultores intentan dañar lo menos posible las colmenas, quitándolas de su emplazamiento y metiéndolas en cajas adecuadas. “Con los enjambres típicos de árboles es fácil; lo difícil viene cuando están metidos en viviendas, persianas o huecos inaccesibles, cuando hay que sacar a la reina para que se retire el resto de la colmena”, afirma De la Hoz.

No hay una legislación directa que indique qué hacer en caso de presencia de colmenas de abejas en entornos urbanos, simplemente dicta que está prohibido que convivan en los mismos lugares que la gente. Para De la Hoz, este es uno de los principales problemas de la profesión, que la legislación “no corresponde con la forma racional de hacer las cosas y entender lo que es la apicultura”.

En Segovia, alrededor de una decena de profesionales se dedican a la apicultura, aunque mucha más gente lo tiene como “hobby”. La provincia cuenta con algo más de 10.000 colmenas censadas, número que se multiplica con la llegada de la floración, cuando los apicultores trashumantes trasladan sus enjambres a Segovia. En este momento, llegan a contabilizarse entre 30.000 y 40.000 colmenas de abejas. La zona de sierra es el lugar de la provincia más adecuado para el asentamiento de las colmenas, debido a las condiciones climatológicas, así como los lugares de cultivo de girasol, comenta el presidente de la Asociación de Apicultores.

El pasado mes de junio, la Junta de Castilla y León destinó 1,6 millones de euros a incentivar la industria apícola en la región. Una cuantía que ayudará a los apicultores a luchar contra las enfermedades de la colmena, racionalizar la trashumancia y repoblar la cabaña apícola.

Los beneficiarios de estas ayudas serán los profesionales que tengan al menos 150 colmenas, así como cooperativas apícolas y organizaciones representativas con personalidad jurídica propia, y los laboratorios debidamente acreditados. Además, se dará prioridad a los jóvenes y a las mujeres, con el objetivo de fomentar la incorporación al campo y fijar la población en el medio rural.

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