El nuevo museo bajo claustro que se inaugura hoy contendrá obras como el magnífico trííptico de Benson / KAMARERO
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El difícil equilibrio entre el intrínseco sentido religioso que la Catedral tiene como el primer templo de la diócesis y la difusión cultural del valioso patrimonio arquitectónico y artístico que atesora entre sus muros es la tarea diaria que debe afrontar el deán del Cabildo Catedral.

Combinar la acción pastoral con la presencia anual en el templo de casi 400.000 turistas procedentes de los cinco continentes no es nada fácil, y sólo puede abordarse “desde una perspectiva de servicio”.

Así lo asegura el recientemente elegido responsable del templo, Ángel García Rivilla,  para el que el cargo no es desconocido, ya que  esta es la tercera ocasión en que sus compañeros del cabildo le eligen a tal fin.

Con la apertura del museo bajo claustro que se concreta hoy, el Cabildo Catedral culmina un proyecto que ha llevado más de tres lustros y que ha superado no pocos avatares, pero que supone una gran satisfacción.

García Rivilla asegura que el museo “es un sueño ya realizado”, y expresa su confianza en que su apertura contribuya a que la catedral “sea y siga siendo un lugar de acogida, un lugar sagrado pero nunca excluyente”.

“Me gustaría que las personas que se detengan a contemplar en el museo cuadros como ‘La duda de Santo Tomás’ o cualquiera de las 40 obras que lo conforman se vean interpeladas no solo por la belleza de las imágenes, sino por el mensaje que transmiten –asegura Rivilla- ya que este es el objetivo primordial”.

La apertura del museo – cuya inauguración será esta tarde a las 20.00 horas con la presencia de la presidenta del Congreso de los Diputados Ana Pastor-  es tan solo una etapa más en el trabajo que el cabildo desarrolla para poner en valor el templo, que durante los últimos 30 años ha experimentado una sensible transformación en la conservación de sus tesoros.

La restauración de las cubiertas y capillas y la reforma de la capilla mayor con la adecuación de sus elementos conforme a la constitución de la liturgia ha revalorizado el ya de por sí valioso patrimonio del templo, aunque García Rivilla  precisó que todos los proyectos realizados tienen como fin último y primordial la celebración de la fe y la evangelización.

“No hemos perdido de vista que las catedrales nacen con este objetivo, todo para la mayor gloria de Dios –asegura-. Son templos que surgen en una sociedad con escasa cultura y que fueron planteados como las ‘biblias pauperum’ de la época para dar a conocer el mensaje del Evangelio”.

En los últimos años, la restauración de las vidrieras ha supuesto un esfuerzo considerable para el Cabildo, consciente de la importancia de recuperar estos espacios ornamentales y devolverles su esplendor original.

El trabajo de la familia Muñoz de Pablos a través de Vetraria está consiguiendo este fin y desde la Catedral no dejan de expresar su satisfacción por este proyecto, pero García Rivilla señaló que “sería necesario imprimir una moderada urgencia en su conclusión para no dejarlo ad calendas grecas, pero sin agobios”.

Para los próximos años, el Cabildo quiere continuar trabajando en el plan de recuperación de las capillas, con la puerta de entrada al claustro y la capilla de Santiago como objetivos más próximos.

Del mismo modo, acabar la restauración del órgano del Evangelio será culminar uno de los proyectos más singulares, que permitirá a la Catedral ser un espacio privilegiado para la música , dadas sus extraordinarias cualidades para los conciertos.

La recuperación de los tapices y los ropajes litúrgicos también entran dentro de los planes del Cabildo, ya que su valor artístico e histórico es “extraordinariamente singular”, en palabras del deán, y expresó su confianza en poder contar con el apoyo institucional “aunque sabemos que ahora es cada vez menor porque son muchas las demandas de otros lugares y llega hasta donde llega”.

Visitas

Las cifras de visitantes a la catedral son el mejor termómetro para medir el grado de aceptación de la oferta que contiene y ofrece el templo. Tras un año 2017 considerado “magnífico” por encima de las 400.000 personas, 2018 arrojará un balance ligeramente menor, según los datos esgrimidos por García Rivilla, donde “andaremos un poco por debajo de esta cifra”.  Para incrementar el atractivo, la apertura de nuevos espacios como la torre (con más de 40.000 visitas a lo largo del año) o el nuevo museo suponen nuevos alicientes para un turismo que busca una oferta distintiva. De este modo, desde el cabildo se trabaja en nuevos proyectos como la posibilidad de realizar visitas nocturnas en verano o incorporar el uso de nuevas tecnologías con audioguías que permitan una experiencia más personal al turista para acercarse al templo.