Condenan a cuatro años de cárcel a uno de los acusados por el suceso de Chañe

La Audiencia considera probada la concurrencia de un homicidio imprudente y absuelve al resto de procesados entre ellos dos mujeres técnicos de transporte sanitario de Sacyl.

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La Audiencia Provincial ha condenado a C. V. D., de nacionalidad rumana, a cuatro años de prisión como autor de un delito de lesiones en concurso con otro de homicidio imprudente por los hechos ocurridos en mayo de 2011 a la salida de un bar de la localidad de Chañe, cuando agredió a un joven, también rumano, que falleció horas después a consecuencia de las lesiones.

Como se recordará, cinco personas, tres varones y dos mujeres, fueron juzgados el mes pasado por este suceso. La Fiscalía solicitó una pena de 12 años de prisión para el varón que ha sido condenado y acusaba de homicidio involuntario a dos mujeres, técnicos de Sacyl, que la noche de la agresión acudieron al lugar del suceso al recibir una llamada de emergencias para trasladarle en un vehículo sanitario. Ambas se enfrentaban a penas de 18 meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión durante cuatro años pero han sido absueltas pro el tribunal provincial.

Otros dos varones, asimismo rumanos, que acompañaban al hombre condenado estaban acusados de un delito de omisión del deber de socorro, pero también han resultado absueltos.

La Audiencia, en una sentencia a la que ha tenido acceso EL ADELANTADO, considera probado que C.V.D, de 44 años, con antecedentes penales por delitos de imposición de condiciones ilegales de trabajo y falsificación de documentos públicos, acompañado de los otros dos acusados y otras personas declaradas en rebeldía, estuvieron en el bar El Pino de Chañe la madrugada del 8 de mayo de 2011.

En el establecimiento, conocido por los usuarios como ‘la discoteca’, se encontraban también dos jóvenes, Valentín y Vasile, que no tenían relación con los anteriores pero se acercaron a una de las mujeres que estaba con aquellos, lo que motivó una discusión, tanto en el interior del local como en la calle.

Cuando se procedió al cierre del bar, alrededor de las dos de la mañana, los tres acusados, junto con el resto de su grupo, entraron en el bar para convencer a los otros dos de que salieran a la calle, pero Vasile se negó por temor a ser agredido y avisó por teléfono a unos amigos para que fueran a recogerle. Sin embargo, Valentín, que estaba embriagado, accedió, siendo golpeado con el puño fuertemente por C. V. D. en el ojo derecho, a la altura de la ceja, lo que le hizo caer al suelo, donde se golpeó violentamente la cabeza.

Como consecuencia de la caída, Valentín sufrió fractura craneal que le produjo un hematoma generalizado con edema cerebral, además de una hemorragia, lo que causó su fallecimiento durante la mañana del día siguiente.

Tras la agresión, C. y sus amigos se dieron a la fuga en un coche, y dejaron a la víctima sentada en el suelo y apoyado en una pared, sin que reaccionara. Cuando Vasile salió del bar encontró a Valentín e intentó, junto a otras personas, reanimarle sin éxito, por lo que decidió llamar al teléfono de emergencias 112. Hasta el lugar se desplazaron en una ambulancia las dos mujeres técnicos de transporte sanitario acusadas.

La sentencia recoge que ambas mujeres solo poseían un curso de primeros auxilios básicos y su función consistía en seguir las indicaciones de la médico del centro regulador, una vez que le trasmitían y describían lo que observaban en el herido. En definitiva, no estaban “capacitadas para distinguir entre una intoxicación etílica y una lesión neurológica sino solo para realizar exploraciones básicas con el objeto de comprobar que el asistido no se encontraba completamente inconsciente”.

El tribunal estima en los hechos probados que todos los síntomas que presentaba Valentín eran “de estar muy borracho, lo que coincidía con los motivos del aviso”.

Un conocido le trasladó después en coche a casa de su tío, quien lo dejó tendido sobre una manta y una almohada, encontrándole inconsciente por la mañana, por lo que de nuevo se dio aviso al 112. Entonces sí fue examinado por un médico que le encontró prácticamente agonizante y en parada respiratoria. Aunque consiguió reanimarle y fue trasladado de urgencia, inicialmente al Hospital General de Segovia y después al Río Hortega de Valladolid, Valentín no consiguió recuperarse y falleció.