Baile de rueda en la Romería de Hontanares (Riaza) en el año 1953. / Foto cedida por la familia González Moreno
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¿La rueda chospona? ¿Pero esto qué es? La publicación en el BOE el pasado mes de diciembre de una resolución de la Dirección General de Bellas Artes (del Ministerio de Cultura y Deporte), para iniciar el expediente de declaración de la Danza Española como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, no ha pasado desapercibida en Segovia por lo que varios investigadores y etnógrafos consideran falta de rigor en los textos del anexo que pretende justificar una medida en principio positiva.

Así, el anexo, en el apartado sobre los ‘Bailes folclóricos’, tras una introducción general hace un recorrido por todas las comunidades autónomas y al llegar a Castilla y León indica que “posee un amplio repertorio de bailes y danzas. Bailes como la jota o las seguidillas acompañados por gaita y tamboril, de dulzaina con caja y bombo, o pandereta, y en muchas ocasiones también por las castañuelas de los danzantes… en las provincias de Segovia, Soria y Burgos poseen una danza característica conocida como la Rueda chospona o los rondones… Finalmente, en casi toda Castilla se conoce un baile en compás musical binario y forma de rueda denominado Habas Verdes, Respingona o Rengue”.

La sorpresa ha sido grande entre etnógrafos de la trayectoria de Carlos Porro, quien sostiene que este párrafo “no hay por donde agarrarlo”.

En su opinión, el texto del BOE “no ha dado una en el clavo, además de presentar de forma patética el grandísimo repertorio de bailes y danzas en Castilla y León”.

Este experto publicó en 2001 en La revista de Folclore el artículo ‘Denominaciones locales y nombres de bailes y danzas tradicionales de Castilla y León en el Siglo XX’ que recoge hasta 477 manifestaciones, sin contar los paloteos. Está ahí la rueda Chospona como baile de rueda de la zona de Covarrubias y la Ribera del Arlanza (Burgos) en el que los bailadores “unas veces realizan los paseos avanzando de espaldas o de frente, cambiando de pareja en cada vuelta”.

Definición

Igualmente crítica se muestra la etnógrafa y musicóloga segoviana Fuencisla Álvarez, coordinadora del I Congreso de Patrimonio Cultural Inmaterial que promovido por el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero (Diputación Provincial) se celebrará entre el 15 y el 17 de marzo en Segovia. “¿Cómo se define lo que es danza española?” se pregunta esta especialista, que apunta así a la primera incoherencia del expediente. Añade que “habría que empezar por abajo, la danza ritual y el baile tradicional” y, en cualquier caso, mantiene que “la rueda que llaman Chospona o el rondón no son identitarias de las formas de expresión segovianas, no identifican al pueblo segoviano”.

Álvarez, que entre otras investigaciones ha realizado una sobre el paloteo en Segovia con más de 368 danzas, distingue entre danzas rituales, como el paloteo, “que forman parte de un rito” y los bailes tradicionales, “que son bailes sociales, de plaza, de diversión, donde se situarían los bailes de rueda”.

“Humildemente, a nivel provincial y local en Segovia se está trabajando en danzas con investigaciones serias y hay un Instituto de Cultura Tradicional al que nadie ha preguntado para hacer este estudio”, en referencia al anexo publicado en el BOE.

Baile de rueda

Los expertos preguntados por El Adelantado coinciden en que hubiera sido más acertado, aunque en cualquier caso insuficiente, que la referencia sobre Segovia recogiera la denominación de baile corrido o de rueda.

En este sentido, Rodrigo Peñas Barroso, investigador y dulzainero, autor de un disco sobre el baile de rueda, editado en 2004, aunque grabado dos años antes, afirma que el texto sobre los bailes folklóricos de Castilla y León “se queda corto” y no acierta en las definiciones. “La rueda Chospona, salvo opinión contraria de burgaleses, no es un género en sí sino una melodía concreta”, comenta, al tiempo que indica que la referencia correcta hubiera sido “la Rueda (sin apellidos) en las provincias de Burgos, Palencia y Soria o su otro nombre, el Baile Corrido, como es conocido en las de Segovia, Valladolid y Ávila”.

Por otra parte, considera “grave” que no se mencione ‘La Entradilla’, cuando el propio maestro del folclore en Segovia y Castilla, Agapito Marazuela, “decía que por sí sola era digna de ser mencionada como característica de nuestro folclore, porque es nuestro baile de propiciación y honor, compartido con Valladolid, fundamentalmente, y con Palencia y Ávila”.

Característico

Coincide en que sí puede considerarse característico de Segovia el baile de rueda el director musical de la Asociación Cultural Grupo de Danzas ‘La Esteva’, Fernando San Romualdo, que al mismo tiempo señala que los rondones son el nombre que recibe “al otro lado de la Sierra de Guadarrama”, en la vertiente sur.

Recuerda San Romualdo haber acompañado a los Barrero, en Zarzuela del Monte, en algún baile de rueda todavía a finales del siglo pasado y comprobar cómo el pueblo bailaba alrededor del salón de baile distintas piezas: fandango, seguidillas, polkas, vals…

Precisamente, La Esteva prepara un espectáculo para el próximo 10 de febrero, en el Teatro Juan Bravo, la Gala de la Danza ‘Que nos quiten lo bailao’, en la que una parte importante consiste en recrear uno de esos bailes de rueda de las veladas de los pueblos de la provincia.

Volviendo al artículo de Carlos Porro, una auténtica enciclopedia de los bailes tradicionales de la Comunidad, “el baile expresa un sentimiento de gozo, de veneración y de bienestar, fortalece los lazos de unión entre familiares, amigos y vecinos… y alegra la vista, se observa la destreza y gracia de los bailadores, y nos habla, incluso, de su personalidad, carácter, siendo en todo momento un escaparate y mercado de personas, donde el propio indumento establece la condición socio-económica de la persona”.

Reconocimiento ¿tardío?

Con la declaración de la Danza Española como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial se persigue su salvaguardia mediante “un amplio abanico de acciones, desde la documentación, investigación, transmisión, revalorización, difusión y promoción”.

Reconoce Bellas Artes que en España son escasas las estrategias implementadas y aunque apunta a “la labor de los grupos y asociaciones en la transmisión y perpetuación de muchas de estos bailes”, indica que “se hace necesario que las instituciones, desde el ámbito local al estatal, promuevan políticas culturales tendentes a la revalorización y mayor visibilidad en la sociedad de la Danza Española”.

El dulzainero e investigador Rodrigo Peñas valora la iniciativa en conjunto “por el reconocimiento que supone”, al igual que Fernando San Romualdo desde La Esteva, pero el primero añade que “en algunos casos me parece una acción tardía, por el estado moribundo o casi inexistente en que se encuentran algunos de nuestros bailes”.

“Más vale tarde que nunca —admite— y quizá sirva para revitalizar o mantener el uso de formas de baile en vías de extinción. El futuro nos lo dirá”.

Para Fuencisla Álvarez uno de los problemas principales es que “por intereses personales cada uno entiende la danza y el baile tradicional de una manera distinta” y cree que detrás de las incoherencias del texto anexo publicado en el BOE por Bellas Artes hay una concepción heredada por las federaciones integradas por grupos que surgieron de los existentes en la etapa de la Sección Femenina “que no es patrimonio, es teatro”.

Explica que “cualquier jota que se invente un grupo de danzas no es patrimonio, no es danza tradicional, es una obra de teatro que subes a un escenario y te aplauden porque queda bonita pero no es algo aceptado a lo largo de la tradición oral. Una cosa es que sea un patrimonio vivo y cambiante y otra que cojas la melodía de un paloteo de Lastras con la coreografía que te parezca”.