Foto: Kamarero.
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Ser cronista y con 51 años es algo poco habitual. Un cronista es, o así se supone, alguien experimentado, con ganas de leer, de estudiar y de investigar, sobre hechos que en muchas ocasiones, ocurrieron hace mucho tiempo.

Pero, cuando alguien comienza, con solo 17 años, a palpar y reflejar la vida de su pueblo, de los pueblos cercanos, de sus tierras y costumbres a través de “El Adelantado de Segovia”… A los 51 años, ha recorrido espacio y tiempo suficiente como para seguir buscando, encontrando y divulgando aquello que marca una historia y apunta a un destino.

Esto es lo que ha ocurrido en la vida de Álvaro Pinela, Cronista Oficial de Valseca, porque la vida del cronista es muy densa pero, cuando se comienza muy joven, uno lleva en la mochila experiencia sobrada como para extraer la historia y para ser parte de ella. Además, con alguien de su edad y experiencia, se puede hablar de todo: De estilos musicales, de la situación política, de la evolución de los medios de comunicación o de despoblación… Precisamente, comenzaremos por lo último:

— Valseca, al ser una población cercana a Segovia, ¿Sufre la despoblación, o no? ¿Hay gente que trabaja en Segovia pero vive en Valseca?
— Al revés, hay mucha gente que vive en Segovia pero luego, en el pueblo, participa en la vida cotidiana. Sobre todo, hay mucha gente joven que se ha ido a vivir a Segovia, por la cercanía, quedando en el pueblo gente mayor. La población ha bajado en los últimos años hasta quedar por debajo de los 250 habitantes… Lo que ha significado que en estas pasadas elecciones, se ha pasado de 7 concejales a 5 en el Ayuntamiento. Nos está afectando mucho…
Cualquiera que se entera de que Valseca tiene 240 habitantes, se queda sorprendido por la cantidad de activos que tiene el pueblo en estos momentos. Valseca ha conseguido la Marca de Garantía del Garbanzo, las fiestas de Julio son muy populares, las ferias del garbanzo también. Valseca tiene una zona industrial con cerca de 15 empresas, otras industrias tradicionales dentro del pueblo como los embutidos, las bollerías (hay 3 fábricas de bollería)… Tiene muchos activos que, al pueblo, le hacen estar de actualidad y en continuo movimiento, es un pueblo muy activo, en ese sentido.
La situación de los pueblos, incluso en los pueblos grandes, como todo va cambiando y también la forma de vida, la gente hace más cosas y es más independiente, e incluso en los pueblos grandes, te encuentras las calles vacías ¡Por ahí pasa la vida de los pueblos ahora! Mucha gente mayor y solo algunos mantienen el hábito de salir a tomar el vermut o a echar la partida… pero, si no es así… somos muy ambulantes, hacemos muchas cosas pero vivimos más en casa y, también, ese modo de vida ha llegado a los pueblos.
Sobre este tema de la despoblación, me gusta mucho la “bici”, he colaborado con “El Adelantado de Segovia”, he recorrido los pueblos y es difícil que te encuentres gente en las calles, como no sea a la salida del colegio, de misa … Ves, en muchos casos, que la fisonomía del pueblo da la sensación de que está abandonado, con puertas y ventanas cerradas, con la típica tabla puesta en la puerta de la entrada y, ves muy poca gente, casi nadie pero, a lo mejor el pueblo tiene 30 o 40 habitantes, y ves que todas las casas del pueblo están rehabilitadas, como un decorado y piensas, ¿Cómo puede ser esto?
La respuesta es que hay casas de turismo rural, la gente restaura la casa del abuelo o de la familia para tener una segunda residencia… Y esa gente es la que va los fines de semana, los meses de verano, en las fiestas… Esta es la nueva realidad de los pueblos.

— Los alcaldes cuentan que se encuentran con ese problema: Durante todo el año tienen 40 habitantes pero, los fines de semana son 200…
— Claro. Y la gente tiene un gran nivel de exigencia…

— Vamos a lo nuestro. Álvaro Pinela, Cronista Oficial de Valseca ¿Desde cuándo y porqué?
— Soy cronista desde finales de 2015, a través de un pleno en el que me nombraron Cronista Oficial de Valseca. Fue una sorpresa pero, llevaba muchos años escribiendo sobre asuntos relativos al pueblo, desde los 17 años, con la ayuda de los compañeros del periódico porque… como me gustaba esto del periodismo… de modo autodidacta. He llegado a ser corresponsal del periódico en Valseca y también en la zona de influencia de la Sierra, cerca de Palacio de Riofrío (Navas de Riofrío, Ortigosa del Monte…), que es dónde trabajo. He hecho información de muchos pueblos, aparte de los pueblos que llevaba de modo oficial, otras informaciones que podían ir saliendo.

— Desde el nombramiento ¿cuál ha sido tu función?
— Cuando comencé, enviaba los artículos mecanografiados a la calle de San Agustín. Hoy, continúo colaborando y los envío a las nuevas instalaciones de la calle Morillo pero, con el ordenador…
También quiero contar que mi nombramiento fue publicado en el Boletín Informativo de la Asociación de Cronistas Oficiales de España, a la que no estoy asociado.

— ¿Por qué no lo estás?
— Llevo poco tiempo, tengo 51 años y quizá sea el cronista más joven y el último en ser nombrado porque creo que después de mí… No lo sé, tengo dudas pero…

— Sí no eres el último, eres de los últimos…
— Sí. Te voy a contar que mi nombramiento, también tuvo que ver con mi participación en el bicentenario del nacimiento del doctor Pedro González Velasco, que se celebró en 2015. En aquel bicentenario se celebraron dos jornadas, una en Valseca y otra en Madrid, organizadas por el Ayuntamiento y por el Museo de Antropología de Madrid y, con ese motivo, organicé una ruta por el pueblo que el alcalde bautizó como “Ruta Velasquiana” y…

— A partir de ese momento, en el Ayuntamiento pensaron… ¡Tenemos cronista!
— Sí, participé en el acto. Fueron dos jornadas muy emocionantes, estuvieron muy bien y… sí, fue eso, el alcalde, Alfonso Gil, que acababa de llegar al Ayuntamiento, lo estimó así.

— ¿Te ha dado mucho trabajo el Ayuntamiento en este tiempo?
— De vez en cuando me dicen algo, para participar en algunas cosas. Muchas veces, nuestra labor como cronistas es un compromiso de cada uno. Es un cargo altruista, no cobras nada y, todo lo que haces es porque te gusta tu pueblo, te gusta escribir, investigar…

— Como cronista ¿De qué te estás ocupando ahora? ¿Qué estás haciendo?
— Tengo muchísimos “frentes abiertos”. La experiencia que tengo con el tema del periodismo me ha ayudado mucho. He encontrando mucha información y, ahora toca la función de saber administrarla e ir escribiéndola poco a poco. Es importante encontrar la información pero, también lo es saber administrarla, saberla contar.
Desde el principio de mi nombramiento, estuve trabajando en cosas de los siglos XIX y XX. Durante este tiempo he hecho varios estudios o reportajes, aunque algunos no están publicados porque uno de mis proyectos es escribir un libro pero, para eso hay que dedicar mucho tiempo a la investigación y…
En estos momentos estoy trabajando en la historia del antiguo Laboratorio Farmacéutico de Valseca, una historia muy bonita ligada a los médicos del pueblo en aquellos días, los Cardiel (Gregorio Cardiel, quien luchó en la localidad contra la Peste o Gripe Española de 1918 y junto a Mariano Romero Becerril, de Valverde del Majano, fueron condecorados por su lucha contra la epidemia), y el farmacéutico Gurruchaga, que en 1018 puso en marcha un Laboratorio Farmacéutico Industrial y Médico. El laboratorio estuvo en el pueblo cerca de 40 años, hasta 1958, luego se trasladó a Segovia.
Este laboratorio tuvo muy buena consideración en España. De él salían productos de todo tipo… productos industriales, dentales, como el dentífrico “Dencegé”, muy popular en la época…
En aquellos tiempos, España importaba mucho mercurio, mientras aquí teníamos minas pero, no las sabíamos explotar y, por ello, en este laboratorio, se trabajaba sobre estos productos…

— Parece sorprendente que una localidad como Valseca, pudiera tener un laboratorio así…
— Valseca, hasta hace 100 años, ha sido uno de los tres pueblos de más población de lo que ahora se llama “Alfoz de la Provincia”, tenía 700 habitantes y ahora, es el tercero por la cola. Ha perdido mucha gente porque Valseca no se sumó, en su momento, al “boom” inmobiliario y además, con el tiempo, no ha cogido población joven y solo se ha quedado mucha gente mayor.

— Entonces ahora, como periodista y cronista, tienes los datos del antes y el después. La fotografía completa…
— A eso me refiero, Valseca siempre ha tenido mucha tradición farmacéutica, porque las farmacias, hace 100 años o más, eran como servicios comarcales. Por lo tanto, Valseca era un pueblo grande y los que le rodeaban, que eran un poquito más pequeños, venían a surtirse a la farmacia de Valseca.
A raíz de aquello, Gurruchaga comenzó a montar su botica en una casa al lado de donde tenía la farmacia. Empezó a irle bien y a dar a conocer sus productos hasta que la empresa fue, de Laboratorio y Farmacia Gurruchaga, a poder añadir S.L. y, después S.A.

— En otras palabras, comenzó preparando sus fórmulas magistrales, le fue bien y…
— ¡Y tanto que le fue bien! A Julio García Gurruchaga, en la Feria Iberoamericana de Sevilla, en el año 1928, le concedieron, por uno de sus productos, la Medalla de Oro al Mérito.

— ¿Qué más has descubierto de Valseca desde que eres Cronista Oficial?
— La vida de los médicos, Gregorio Laurentino Cardiel y sus hijos, a modo de biografía, y la historia de Gurruchaga, porque forma parte de dos historias paralelas que se juntan y es parte de la historia viva del pueblo.
Sigo investigando en muchos frentes más. Rastreo todas las redes sociales relacionadas con Segovia donde, de vez en cuando, encuentro algo en la prensa histórica, en el Archivo Eclesiástico de Valseca, en el Archivo Municipal de Valseca, en la Biblioteca Pública de Segovia…

— ¿Sigues rastros de Valseca sobre qué?

— Tengo un perfil de Facebook que puse en marcha a los pocos meses de ser cronista y, se llama “Yo soy de Valseca”. Es un perfil de contenidos, no de chorradas. En él he aglutinado a todos los Valseteños, no solo los que viven en Valseca, en Segovia o en la provincia, también en toda España o en todo el mundo. Cada cierto tiempo voy colgando pequeños asuntos que voy descubriendo y, estoy haciendo un reportaje sobre el nombre de Valseca y, sobre dónde lo encontramos en otros lugares, en pueblos, calles… en otros lugares de la geografía española. Ayer, sin más, descubrí una calle en el pueblo zamorano de Pozoantiguo, donde tienen una calle llamada Valseca y un vecino, gentilmente, me envió la fotografía. He descubierto también, el masculino de Valseca, que es Valseco, y está en Asturias.
Por otro lado, he hecho, en la declaración de la Marca de Garantía del Garbanzo de Valseca, un Informe de Antecedentes Históricos de este Garbanzo para la documentación de la Declaración de la Marca de Garantía, lo que ha sido para mí un orgullo, porque allí quedará para siempre. En este informe destaco que los garbanzos aparecen en el siglo XVI y, llegan hasta nuestros días…
Además, estoy trabajando en más cosas, como por ejemplo, estoy indagando y está siendo un poco difícil, el nombre completo del pueblo hasta el siglo XIX que era “Valseca de Boones”. Estoy tratando de investigar cuándo perdió Valseca su “apellido”.

— Boones ¿Por qué?
— Era un pueblecito que había entre Zamarramala y Valseca, que quedó despoblado y, después se anexionó a Valseca. Por las indagaciones que he hecho, creo que fue entre 1960 y 1970, cuando se “cayó” del nombre del pueblo aunque no tengo ningún documento que lo asegure. Una de las últimas veces que se utilizó el “Valseca de Boones”, fue en uno de los hechos históricos más importantes del pueblo, la celebración de Junta de Valseca de Boones, el 12 de febrero de 1852.
En el año 1837, un Real Decreto de Carlos III, suprime las Comunidades de Villa y Tierra, en todas las Comunidades de Castilla y, entonces, en febrero de 1852, tiene lugar en Valseca, la que llamaron “Junta de Valseca de Boones”, que fue una Junta reivindicativa para que la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, siguiera existiendo y siguiera manteniendo su vigencia.
Se reunieron más de 65 sexmeros y, 5 años después, se resolvieron las alegaciones que mantuvieron la Comunidad de Villa y Tierra, tal y como está ahora. Según algunos de los historiadores de Segovia como González Herrero, Carlos de Lecea o, Anselmo Carretero, esa Junta fue “La Última Revolución Comunera de Castilla”, refiriéndose a Revolución Comunera no por los comuneros sino, por ser comunitaria.
La organización de esa Asamblea, le costó al procurador y secretario del Ayuntamiento de Valseca, Miguel Callejo Luengo, 5 años de suspensión de empleo por el Gobernador Civil de Segovia.

— Con 51 años, no sé si serás el cronista más joven pero, seguro que eres uno de los más jóvenes no de Segovia, sino de España ¿Crees que se podría cambiar o mejorar la función de los cronistas hoy?
— Como cronista, aparte de investigar, rescatar la historia y difundirla, también hago actualidad y, todas las noticias que salen o se generan en el pueblo y muchas de mis investigaciones, las publico en El Adelantado de Segovia.
Pienso, desde la perspectiva que tengo ahora, en esta sociedad de la información, la figura del cronista debería tener una mayor consideración y presencia en la propia actividad de la sociedad en la que trabaja, una mayor participación en la divulgación del día a día de la localidad en la que realiza su función. Que no quedara el cronista solo como un símbolo representativo.