Comienzan los trabajos de retirada de las cerchas del teatro Cervantes

‘Desembar’ ejecutará a lo largo de las dos próximas semanas los trabajos para retirar la estructura, sin coste añadido para el Ayuntamiento, a cambio de apropiarse del material

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Los trabajos de desmontaje y retirada de las cerchas ‘ilegales’ del antiguo teatro Cervantes comenzaron ayer, martes, con el montaje de la grúa que permitirá la retirada de la estructura metálica, en pie desde hace casi nueve años. Fuentes municipales recordaron ayer que los trabajos fueron adjudicados a la empresa Desembar S.L., que asumirá todos los gastos de la retirada de esta estructura, que iba a ser la cubierta metálica correspondiente al espacio de la caja escénica, de acuerdo con el primer proyecto de rehabilitación del teatro.

La retirada de las ‘cerchas’ fue ordenada, hace años, por los tribunales, y es ahora cuando una empresa las retirará a cambio de quedarse en propiedad con este material, en su mayoría, grandes vigas de hierro. Las primeras labores se han dirigido al montaje de una grúa de grandes dimensiones, una maquinaria imprescindible para poder desmontar “viga por viga” toda la estructura.

Las operaciones se realizan desde el espacio del patio del Seminario, que ha cedido el Obispado durante el tiempo en que duren las obras de desmontaje y retirada. Fuentes municipales indicaron que los trabajos se prolongarán por espacio de unos 15 días, aunque “dependemos mucho de las condiciones meteorológicas, porque si llueve o nieva, pues, en lógica, los trabajos se ralentizan”.

Como se sabe, las cerchas metálicas coronan lo que hoy queda del antiguo teatro Cervantes, apenas unos muros, y suponen el testimonio del primer proyecto de reconstrucción del espacio y que desautorizó la Comisión Territorial de Patrimonio por su ‘ilegalidad’, en concreto, por un exceso de altura y volumen con respecto al proyecto aprobado. Se desconoce lo invertido en la construcción de la estructura, inservible para el proyecto que fue finalmente aprobado, el denominado “Espacio Cervantes” y al que el actual Gobierno de la Nación ha renunciado por falta de fondos económicos para su financiación. Un informe municipal cifró la retirada de las cerchas en 60.000 euros, que el Ayuntamiento estaba obligado a retirar por una sentencia firme del TSJCyL.

El Ayuntamiento presentó en 2003 un proyecto básico, redactado por el entonces arquitecto municipal, Federico Coullaut, que llegó a autorizar la Comisión de Patrimonio. Cuando Pedro Arahuetes (PSOE) accedió a la Alcaldía retomó el proyecto y adjudicó la primera fase de las obras. Pero en enero de 2005 la empresa adjudicataria detectó graves problemas estructurales que obligaron a replantear el proyecto, suprimiendo la construcción de un sótano bajo el patio de butacas y procediendo a una total renovación de los forjados para consolidar el inmueble. Se modificó el proyecto, aunque no se sometió al criterio de Patrimonio.

El 22 de marzo de 2006 la Junta detectó un exceso de volumen y altura respecto al proyecto autorizado por Patrimonio en 2003 y paralizó las obras. El Gobierno municipal llegó a admitir que las cerchas metálicas ya colocadas evidenciaban que la nueva cubierta del edificio, en la zona correspondiente al escenario, tenían más altura con respecto a lo que reflejaba el proyecto original, y, en consecuencia, el volumen era mayor. Al no poder construir el sótano, la cubierta había ganado en altura, un incremento necesario para el levantamiento del telón y el uso teatral del edificio.

La Junta impuso una multa de casi 59.000 euros al Ayuntamiento y le obligó a retirar las cerchas y ajustarse el proyecto de 2003. El consistorio llegó a presentar un nuevo proyecto, que la administración regional rechazó en 2007.

A finales de ese año, finalmente la Junta aprobó el que sería el cuarto proyecto básico presentado por el Ayuntamiento y que, a la postre, sería el definitivo. El nuevo proyecto contemplaba ya una altura única para todo el edificio. Redactado por el arquitecto municipal Carlos Sanz del Sol, el proyecto «Espacio Cervantes» baja la altura de la caja escénica hasta la cota que alcanzan las cerchas de la cubierta del patio de butacas.

Tras tres intentos frustrados a lo largo de las últimas dos décadas, el Ayuntamiento logró, finalmente, un proyecto autorizado por la Comisión de Patrimonio de la Junta y un compromiso del Gobierno Zapatero para financiar los 8,3 millones que precisa la rehabilitación del inmueble.

El Ministerio de Vivienda adjudicó la redacción del proyecto y después Fomento llegó a abrir el proceso de licitación. Pero un año después, en febrero de 2013, el Ejecutivo de Rajoy, a una pregunta del diputado socialista Juan Luis Gordo, informó que «se ha formalizado la renuncia a la adjudicación del contrato de obras de rehabilitación del teatro Cervantes, por lo que no existe, a día de hoy, ningún crédito retenido para este expediente».