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Manifestación de repulsa a las agresiones a profesionales sanitarios./ A.E.
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El Colegio de Médicos de Segovia y el sindicato CESM han denunciado una nueva agresión contra el personal sanitario registrada en Segovia y recuerdan a los facultativos la importancia de denunciar estos hechos. El presidente de la institución colegial, Enrique Guilabert, declara que “mientras haya un solo facultativo amenazado, se continuará solicitando el incremento de las medidas para evitar las agresiones, ya sean físicas o verbales”.

La última agresión a personal sanitario denunciada tenía lugar el pasado 23 de agosto en el término de Cuéllar, cuando una persona que era atendida en la vía pública agredió físicamente a una médico que ha preferido permanecer en el anonimato. “Durante la atención a un paciente, éste me agarró la mano y me hizo daño en el dedo, doblándomelo; después fue derivado al Hospital General”, explica la víctima, quien añade que “pese a que fue una agresión física leve, lo que más cuesta es recuperarse a nivel emocional”.

Para el presidente de CESM Segovia, Miguel Marina, “es intolerable que se dé una sola situación de este tipo” y argumenta que “desde que los médicos tenemos menos tiempo para atender a los pacientes, debido a la alta carga de trabajo y a la falta de profesionales contratados, estos episodios se repiten cada vez más a menudo”. No en vano, durante 2017, la sección de Agresiones al Personal de Centros Sanitarios del Observatorio de Castilla y León registró en Segovia un total de 29 incidentes en el que se vieron involucrados 36 profesionales de la Sanidad, mientras que en la Comunidad la cifra fue de 381 agresiones que afectaron a 463 personas. La Enfermería fue el sector que más sufrió este tipo de sucesos, siendo las mujeres las más perjudicadas y las agresiones verbales las más comunes.

No obstante, Enrique Guilabert quiere poner el acento en este hecho y resaltar que “es preciso que estas situaciones sean denunciadas sin importar el carácter verbal o físico del incidente; a veces los médicos no alertamos de estos episodios y lo único que conseguimos con esa actitud es perjudicar a la profesión y a nuestros compañeros”. “Siempre insistimos en dar visibilidad a este problema, pero es que, hasta que no pongamos en conocimiento de los organismos correspondientes estas agresiones, no tendremos una mayor oportunidad de incrementar los mecanismos de defensa”, subraya el presidente del Colegio de Médicos.

De la misma opinión es la última víctima de esta lacra, quien además de reconocer que, en su caso, ha llegado a poner en conocimiento de la Guardia Civil los hechos acontecidos, opina que “cuanto más veces denunciemos los tipos de agresiones que nos suceden en la consulta, se pondrán medidas más efectivas”. En este sentido, el doctor Guilabert indica que “en caso de que la agredida quiera abrir un procedimiento judicial, el Colegio se presentará como acusación personal”.

Además, la médico agredida incide en la estadística y asevera que “en las guardias somos casi todo mujeres; no tenemos sensación de seguridad y después de hechos como éste, estamos algo más alerta con respecto a cierto tipo de pacientes que puedan reaccionar de alguna manera violenta, ya no solo verbal”. La médico afirma también que “después de la agresión continúas la guardia con otra sensación y a nivel de atención te predispone; estás más vulnerable o más sensible a ciertas cosas y todo esto afecta a la calidad de atención que podamos dar al resto de pacientes”.