Clara Luquero: “Como alcaldesa he descubierto para qué sirve el poder” (II)

P.— ¿Cómo interpreta la estrategia de la Junta de tender la mano ahora al Ayuntamiento con el cambio en la Alcaldía y, de alguna manera, echar culpas al anterior regidor?

R.— Eso no lo voy a admitir jamás. Pedro Arahuetes que ha sido alcalde de esta ciudad once años ha sido un luchador por esta ciudad como no ha habido otro. El máximo representante de todos los segovianos ha estado durante siete años reclamando ser recibido por la Junta de Castilla y León y no lo consiguió. Que lo expliquen ellos. Creo que no es aceptable esta situación. Es inaceptable. Me indigno. Pedro hizo lo que tenía que hacer. Pedir insistentemente —da varios golpes en la mesa— la reunión con los responsables de la Junta. Y yo he hecho lo mismo. Tenía muy claro que las grandes infraestructuras y las necesidades de más envergadura, dependen de otras administraciones y que había que tender puentes y lo hice desde el primer momento. Lo que he hecho es aprovechar que me han recibido en beneficio de Segovia. Que expliquen el porqué en siete años no recibieron a Arahuetes y a mi lo han hecho en un mes.

P.— ¿Satisfecha tras las reuniones con Herrera y con varios de sus consejeros?

R.— Ya dije en su momento y reitero ahora que esas reuniones han sido cordiales y satisfactorias en parte. Hay muchos problemas que me parecen fundamentales y que deberían abordarse cuanto antes, que no se plantea ni fecha. Hablo, por ejemplo, del centro de salud de Nueva Segovia, un barrio de 7.000 habitantes que recibe asistencia sanitaria en otro barrio donde hay un centro de salud que está saturado. Me parece una necesidad básica. Soy muy razonable. Se que no se puede ir a una administración para exigir una inversión de 20 ó 30 millones. Las administraciones tienen problemas económicos en esta etapa, igual que lo tienen las empresas y ciudadanos. Pero sí queremos un calendario. Plantearlo a medio plazo. Y eso es frustrante para la alcaldesa que va a defender con todas sus fuerzas y saber a Segovia. Soy cordial, pero muy tenaz. Que diga el señor Jesús Postigo que es un facilitador y que yo negocio mal, me provoca la risa.

P.— Recibió al señor Postigo, a diferencia de su antecesor…

R.— Por mi estilo soy dialogante, receptiva, y creo que próxima al ciudadano. Llevo una libreta y apunto lo que me piden. Eso Pedro lo ha hecho también. Soy próxima por temperamento, pero sino lo fuera, habría que serlo. Pues igual con la gente con la que trabajo, incluído el señor Postigo. Por eso no entiendo que me pida una reunión a través de los medios de comunicación. ¡Pero si me estás viendo todos los días!. Son cosas que no las entiendo.

P.— En relación al proyecto del CAT, parece ser que había un acuerdo entre los grupos de no desvelar la reunión con el secretario de Estado y usted ha hablado de ‘deslealtad’. Entiendo que en alusión al PP. ¿Cómo están las relaciones con la oposición?

R.—Soy de mano tendida y dispuesta al entendimiento, con todo el mundo, y con la oposición, que son representantes de los ciudadanos, por supuesto. Pero claro está cuando hay un compromiso y uno incumple claramente el compromiso, pues la decepción es evidente. Deslealtad es el sustantivo más adecuado. La credibilidad se gana día tras día y se pierde en un momento. Se gana credibilidad demostrando que uno cumple lo que dice y que actúa en coherencia con lo que plantea. Y se pierde en un momento, cuando dice una cosa y hace lo contrario.

P.— ¿Afectará este episodio a las relaciones con la oposición?

R.—Todo afecta. No es mi estilo dejar de hablar a nadie. No puedo permitirmelo, hay una relación institucional necesaria. Y los concejales del PP son representantes de los segovianos también. Yo soy demócrata hasta la médula y lo respeto a pesar de ciertas personas. Pero las relaciones humanas no son lo mismo. La percepción que tienes de una persona que te ha decepcionado varias veces, que incumple sus compromisos, pues cambia. Lo que no quiere decir que no intente llegar a acuerdos. Claro que sí.

P.— Se la ha visto presumir, con satisfacción, de la buena salud de las arcas municipales.

R.—Nuestra gestión económica ha sido ‘chapeau’. No hemos tenido problemas de pago a proveedores y a los servicios municipales y somos el quinto ayuntamiento menos endeudado de España, de todas las capitales de provincia. Sin embargo, los límites que pone la administración Central al gasto y al endeudamiento nos perjudican. Las normas son para todos los ayuntamientos y pagan igual justos que pecadores y no debería ser así. No puede ser tratado igual el Ayuntamiento de Segovia, que ha sido ejemplar en la gestión económica, o con el de Madrid, que está al filo del desastre permanente. Uno gestionado por el PSOE y otro por el PP. Y lo digo al hilo de aquello que dicen que todos somos iguales. No es lo mismo el partido que crea el estado del bienestar y todos los derechos sociales, el PSOE, que el que los recorta y lo deja en un estado inconcebible, algo que no hubiéramos pensado los ciudadanos hace doce años. Ganar derechos es una tarea ardua y retroceder se hace en un momento, con que llegue un Gobierno que no tenga la misma visión social y progresista de las cosas y decide ahorrar de sanidad y educación, de lo que no hay que tocar nunca.

P.— ¿Pero hay sentencias que amenazan la economía municipal? ¿Le preocupa?. Le habló por ejemplo de la casa de la calle La Parra.

R.—La fundamental es la llamada Casa de la Parra. Sabemos que su derribo nos conduce a un cajón de solicitud de indemnizaciones cuantiosas. Como en la última sentencia se abre la vía a una posible legalización, lo estamos mirando con los técnicos.

P.— Hay otras sentencias que también puedan implicar desembolsos millonarios a las arcas municipales, como la de los taludes de Padre Claret.

R.—Hay una diferencia importante entre lo que reclamaba la propiedad, que no ha sido considerado por el juez y el justiprecio. Puede ser un fallo que condene al Ayuntamiento a pagar una cantidad importante, pero no la que pedía la propiedad. Ponerse a conjeturar por dónde van a salir los tribunales de Justicia, es muy complejo.

FuenteSergio Arribas 
Compartir