El segoviano Ciro Muñoz, en el helicóptero que pilota. / E. A.
Publicidad

Dice Ciro Muñoz, el piloto segoviano que con su pericia consiguió salvar una manada de caballos de las llamas del incendio declarado en la Sierra de Guadarrama, que no hay duda de que su trabajo conlleva riesgos y que durante la extinción del fuego se viven “situaciones complicadas” pero añade que cuando le preguntan siempre responde que “es nuestro trabajo y cualquiera que coge un coche para salir a la carretera corre también un riesgo”.

Ciro está contento, dentro del pesar que supone ver tantas hectáreas de monte devastadas, porque finalmente se ha conseguido vencer al fuego y por contribuir a ello los dos días que participó con la aeronave que pilota para llevar y recoger a los diez integrantes de la brigada de agentes forestales de la Comunidad de Madrid que tiene su base en Bustarviejo. Por supuesto, también por conseguir poner a salvo a “entre 20 y 25 caballos, porque no tuve tiempo para contarlos” que corrían descontrolados hacia uno de los frentes, situando el helicóptero sobre ellos, a escasa altura y velocidad reducida, para asustarlos hasta que consiguió que cambiaran de rumbo.

El sábado recibió otra alegría porque los propietarios de los animales, que regentan un restaurante en Valsaín, se pusieron en contacto con él para agradecerle la maniobra y transmitir su deseo de poder agradecérselo en persona en cuanto tenga unos días de descanso, porque el fin de semana ha estado de guardia.

“Me llamaron después por la noche para decirme que ya estaban localizados todos los caballos y están en buen estado, lo que te llena de orgullo cuando sale bien, porque no siembre ocurre así en los incendios, por desgracia he visto muchos animales calcinados”, comenta. A pesar de que es una labor de riesgo, y tiene su parte negativa, es muy gratificante”, concluye.

Como segoviano reconoce que trabajar en La Granja, en la zona segoviana de la Sierra de Guadarrama “es algo que te toca más” por los lazos sentimentales, el ver que su tierra vivía una situación extrema con un incendio forestal sin controlar.

No era la primera vez que este habilidoso piloto, que lleva diez años en una brigada helitransportada, hacía una maniobra para espantar animales. El año pasado tuvo que hacer algo similar pero no por salvar la fauna sino la integridad de sus compañeros de brigada, que trabajan sobre el terreno y estaban resguardados junto a los comederos de una finca de reses bravas, pasando muchas dificultades porque un grupo de toros les asediaba.

Por otro lado, comenta Muñoz que afortunadamente los caballos del Real Sitio estaban libres en la Sierra pero es frecuente que durante un incendio forestal el helicóptero se tope con fincas valladas en las que el ganado no puede escapar del fuego: “Intentan salir saltando pero muchas veces no pueden o se rompen las patas; lo único que podemos hacer desde el helicóptero es echar agua sobre los animales para intentar crear una ‘isla’ y mantenerlos a salvo de las llamas”.

Precisamente, el delegado territorial de la Junta en Segovia, Javier López-Escobar, ha comentado que parte del ganado vacuno de la zona afectada por el incendio de La Granja se ha salvado porque en ese momento estaba estabulado para llevar a cabo tareas de saneamiento.