Cipra, contra la despoblación

El nacimiento de la primera cría de bisonte en la Montaña Palentina genera expectativas de crecimiento económico y turístico en una zona marcada por el éxodo rural.

2

Tranquilos y muy fisgones. Así define el alcalde de San Cebrián de Mudá (Palencia) a los ejemplares de bisonte europeo procedentes de Polonia que desde hace dos meses se han convertido en los nuevos vecinos de una de las zonas de la Montaña Palentina más marcadas por la despoblación. Llegaron siete y ahora son ocho, después de que Karakana, la bisonta líder de la manada, les diera hace dos semanas una grata sorpresa.

Pese a no ser época de reproducción, dio a luz a Cipra, como la han bautizado los vecinos del pueblo, la primera cría de bisonte europeo nacida en estado salvaje desde hace mil años. Su nacimiento es señal inequívoca de que la zona elegida reúne las condiciones óptimas para la continuación de la especie.

Pero además, Cipra ha traído la esperanza a un pueblo que cuenta con apenas 150 habitantes. Aunque no era ése el objetivo principal del proyecto, que instaló en San Cebrián un centro de cría de bisonte europeo promovido por el Proyecto Muruna, la llegada del nuevo ejemplar constituye, a juicio del alcalde, Jesús González, “un valor añadido para atraer gente y crear posibilidades para que los jóvenes puedan permanecer en este territorio. Con que uno solo de ellos se quede en el pueblo ya nos damos por satisfechos”.

Se trata, al parecer, de una hembra, que no tiene lazos de cosanguineidad con los machos de la manada, por lo que “tenemos una hembra reproductora en potencia”, manifestó Fernando Morán, promotor del Centro de Conservación del Bisonte, incluido también en el proyecto Muruna.

Para Morán, la despoblación conlleva el fin de las estructuras agrarias, lo que genera a su vez fuego y abandono. Por ello, “el bisonte es otra medida de gestión, un recurso que puede otorgar bondades al medio rural español, desde el desbroce a la caza o el turismo” y puede generar además puestos de trabajo en una zona en la que el desempleo azuza de forma importante.

Si bien el proyecto se concibió solo como un centro de cría para la conservación de la especie, la gran expectación creada lleva consigo otros beneficios para esta localidad, situada en plena Montaña Palentina. Ahora, los responsables de Muruna confían en que la naturaleza les dé una nueva sorpresa, pues “una hembra está alejándose regularmente del rebaño, con lo que quizá haya aún otro recién nacido”.