José María HEREDERO y Miguel VELASCO rodando “Alfareria Popular” en 1984.
José María HEREDERO y Miguel VELASCO rodando “Alfareria Popular” en 1984.
Publicidad

Sin temor a pecar de falsa modestia, sí puedo decir que aquel proyecto entre mi querido amigo y compañero José María Heredero y yo en que nos embarcamos para adentrarnos en el cine menor como es el cortometraje fue realmente una aventura y un sueño hacia aquello que nos atraía y cuya única experiencia que teníamos era la de haber sido corresponsales de la entonces Televisión Española que nacía con más ilusión que medios y carentes en absoluto de los que se necesitan para adentrarse en ese mundo del sugestivo espectáculo del celuloide. Sin embargo y pese a todo intentamos penetrar en ese camino de abrojos (también de verdes de esperanza) y la verdad es que no nos fue mal aunque la limitación de recursos haya limitado nuestros pasos pero no las ilusiones. No se si fue un despropósito o un riesgo innecesario. En todo caso fue ilusionante y ahí ha quedado cristalizado el propósito que nos guió desde el principio. No para ganar dinero (que sabíamos de antemano que era imposible) sino para perder lo menos posible de nuestros ahorros en el intento y dejar, al fin y al cabo, para las generaciones que nos sucedieran valiosos instrumentos etnológicos que forman hoy parte de nuestra memoria: como oficios, personajes, costumbres, arquitectura en riesgo, etc. que hoy constituyen piezas de nuestro pasado, de una herencia prodigiosa que gracias a esas películas hermanas menores del cine en sí, han quedado definitivamente custodiadas y preservadas del olvido.

Debo recordar que tanto José María Heredero como yo estábamos dispuestos a que ese cine genuinamente segoviano, modesto de recursos (grande,sin embargo, de ideas y de ilusiones) fuese realizado con el rigor que exige una obra bien hecha.

Es indudable que ese camino que recorríamos estaba jalonado de anécdotas, de crisis, también de esperanzas. Hay que evocar que desde aquella 16 mm que usaba José María para las filmaciones de las noticias televisivas dimos el gran salto hacia el cine profesional de los 35 mm., aunque en ese campo nunca nos consideramos profesionales. Eramos unos intrusos. Aunque se nos quería. Con el 16 mm. rodamos algunas películas al principio como “Singladura de un Centenario”, que nos encargó el director de la entonces entrañable Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, D.Fernando Albertos, que deseaba inmortalizar aquellas obras sociales que sostenía la Institución: el antiguo edificio de la Caja en San Facundo, el inicio del Colegio Universitario, la Granja Escuela, la Guardería Infantil, los Centros para Jubilados, las primeras piscinas, el Laboratorio Provincial de Sanidad Animal, la restauración de obras de arte (la sede de la propia Caja ,alguna sala del Alcázar, la iglesia de San Quirce, la iglesia y pinturas de San Justo, el propio Torreón de Lozoya, el Palacio de Mansilla, el Servicio de Publicaciones, la construcción de viviendas sociales o el salón Social para actividades culturales. También en 16 mm. Y en película reversible (es decir en positivo), como primer acto del que partimos (en 1.975) rodamos “La leyenda del Acueducto” que tardamos en acabar dos años, más por la precariedad de medios para comprar en “Casa Velasco” algún rollo de película como por otras circunstancias como la sustitución del demonio por tres veces avanzada la película, dado que no quería seguir interpretando ese papel porque no consideraba propio que habiendo aprobado una oposición para “Letrado Sindical” le perpetuasen haciendo esas gansadas. Y como tampoco teníamos prisa, sino que lo hacíamos también como divertimento, nos fue corriendo el tiempo. Hasta que finalmente el papel fue aceptado por “Luisito”, el de las puntillas de San Francisco.

EL PASO A LOS 35 mm Luego pasamos ya, como decía, a los 35 mm. En cuyo campo se complicaban bastante las cosas: Se rodaba en negativo, había que entrar ya en Laboratorios como “Fotofilm” o “Riera” —para profesionales ambos— donde se revelada, se tiraba copia en b/n para el montaje, se usaban para ello Estudios como Cinearte, donde nuestro montador desde el principio, Pedrito Sevilla, se desvivía por componer y dar vida a aquellas escasas imágenes que le enviábamos. Luego entraba la película en un proceso de etalonaje,montaje créditos, definitivo ,etalonaje mientras en otros Estudios como “Tecnisón” sonorizábamos locución y músicas, lo que nos parecía realmente fantástico. El éxtasis venia cuando, finalizado el proceso y se nos entregaba la primera copia (junto con el consabido susto de las facturas) que tan pronto como podíamos visionábamos en el “Cervantes” a puerta cerrada por gentileza de nuestro amigo Faustino Calero. De ahí a la eternidad. Pero por si fuera poco, luego venía el proceso de legalización de la película, que era verdaderamente un calvario desde el Ministerio y el ICCA. Hombre, no todo iban a ser angustias. La verdad es que se pasaba bien- En aquellos Estudios conocimos personajes del cine que visto ahora, desde la distancia, deberíamos haber cultivado más: Antonio Giménez Rico, Carlos Saura (que siempre aparecía allí con Geraldine Chaplin, y otros muchos personajes para nosotros del cine serio.

BUENOS EQUIPOS A PESAR DE TODO Para que las cosas salieran dignamente alquilábamos en Madrid (sobre todo en “Cámara Rent” que era la que mejores equipos tenia y que usaban los profesionales), que al tiempo que la cámara (recuerdo aquellas entonces enormes HarryFlex venía un equipo de rodaje: operador,ayudante,foquista,técnico de sonido. Que recuerde: Tote Trenas (que fue el operador del corto “Machado-Imágenes para un encuentro” y de “Ayllón,Historia y arte”, y que luego fue director de fotografía de grandes series como “Cuéntame cómo paso” entre otras y hoy es miembro de la Academia de Cine; o Angel Luis Fernández que inmediatamente pasó de cámara a largometrajes de importancia con Fernando Colomo (aquellos “Tigres de papel”; con Trueba y con Almodóvar; o a Jesús San José (operador habitual del NO-DO; Pepe de la Rica que siendo operador-jefe de los cámaras de NODO nos rodó aquí la película “Agapito Marazuela y el folklore castellano”, que —por cierto— sigue permanentemente incluida en la oferta cultural de la Dirección General de Relaciones Culturales del Ministerio de AA.EE para todo el mundo. En fin, procurábamos rodearnos de los mejores, aunque te quitaban hasta la calderilla. Debo decir también, para ser justo, que recibimos alguna ayuda puntual sobre todo de la Diputación, de la Caja de Ahorros y de la Junta con lo que salíamos adelante.

Poco antes de morir José María aquel mundo del cine se transformó:. Irrumpieron los medios digitales y ese nuevo sistema dio al traste con los viejos métodos del cine como era el celuloide, los laboratorios de revelado, los Estudios de sonorización, el etalonaje, la tirada de copias embutidas en aquellas sugestivas latas de aluminio,,etc.etc. Lo digital era otra cosa v buena, por supuesto, en cuanto a operatividad y costo. Ya podías rodar cuanto quisieras sin regatear tomas ni pasar por la espera paciente de los laboratorios. Y de dinero ¡un enorme ahorro! Mientras que con el celuloide cada metro de película (normalmente Kodak) eran billetes de mil pesetas los que salían por la cámara, con el sistema digital ya no había ese apremio ni teníamos que soportar la desazón de repetición del plano, por si acaso.

NO QUISO ENTRAR EN EL CINE DIGITAL Y en ese proceso José María ya no quiso entrar. El estaba acostumbrado a sus fotos y, en todo caso, al celuloide: primero en 16 mm. Y luego con un excelente esfuerzo por su parte, incorporándose a los 35 mm. Pero el sistema digital ya le desbordaba, decía. Sin embargo a mi que me apasionaba cada vez más el cine y entusiasmado por las facilidades que ofrecía el nuevo sistema (de esfuerzo y de dinero), decidí continuar con aquel proyecto que un día iniciaramos juntos y que los medios digitales y luego su repentino fallecimiento truncaron. Quedó como colofón de esa vida y en méritos a su humildad y compañerismo un documental que le dediqué —ya en digital ,claro— titulado “JOSE María HEREDERO EN LA DISTANCIA que le retrata en sus dimensiones como fotógrafo, como cineasta, como acuarelista y como ciclista. Descanse en paz.

En ese camino nuevo que emprendía en solitario, procuré también rodearme de profesionales a la hora de llevar a cabo el rodaje de aquellos guiones que permanentemente yo escribía. Y así, hasta llegar al número 23 que conforman hoy mi filmografía., La más reciente incorporación de ella es la de “TITO, Infancias perdidas” que realicé recientemente con la colaboración de Radio Televisión de Castilla y León, que colaboró con un excelente equipo como cámaras de última generación a las órdenes del cámara Juan Carlos García; película que una vez cumplimentados los muchos trámites administrativos Ministerio de Cultura-ICCA, y después de participar en algunos Festivales nacionales e internaciones (como el de Viña del Mar,en Chile) entra con ilusión en el camino hacia los Premios Goya del próximo año.

No quiere decir tampoco que con esto haya quemado mi etapa como guionista y director de cine corto (el largometraje nunca me ha llamado) sino que con “TITO” viene a ser como un paréntesis que pronto se abrirá para dar paso a otras ideas y otros rodajes, que me siguen cautivando.

Ahora, en ese paréntesis, lo que quiero hacer es un ciclo de exhibición con todos los cortometrajes realizados para que mis paisanos lo vean y los disfruten. Muchos, casi todos, fueron estrenados en su día aquí. Pero han sido tantos y en un espacio de tiempo tan largo que es muy posible que los más jóvenes no hayan tenido esa oportunidad de verlos y que a los de mi edad les gustaría volver a visionarlos. Yo encantado.

OTRAS PELICULAS
• SINGLADURA DE UN CENTENARIO.- Recreando las Obras de la Caja en 1977.
• ROMÁNICO SEGOVIANO.- Seleccionada en el XIII Festival Internacional de cine corto “Ciudad de Huesca”.
• AYLLÓN, HISTORIA Y ARTE.- Finalista en los Premios de Turismo del Ministerio de Comercio y Turismo 1982.
• ECOS DE AMOR Y MUERTE.- Seleccionada en en la I Bienal de Cine y Vídeo sobre Patrimonio Cultural (Ministerio de Cultura).
• SEGOVIA DESDE EL AIRE.- Era la primera vez que se vería Segovia desde el aire y para ello nos cedió un helicóptero la Dirección General de la Guardia Civil. 1985.
• LOPE TABLADA, PINTOR DE CASTILLA.- Recrea la tradicional pintura del artista.
• MARTINETE DE NAVAFRÍA.- Primer Premio en el Certámen Internacional de Cine Rural de Santander.
• SAN LORENZO, UN BARRIO CON PROFUNDA IDENTIDAD.
• UNA COMPOSICIÓN DIFÍCIL.
• UN LIGUE SINGULAR.
• JOSE MARÍA HEREDERO EN LA DISTANCIA.
• LA VIRGEN DE LA FUENCISLA, FOCO DE FERVOR POPULAR.
• SANCT ESPÍRITU, UN INCIERTO FUTURO.