Camino compartido lleva lejos

Cerca de medio millar de ciclistas participaron en la prueba, endurecida por el tiempo.

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“Si queréis llegar pronto, id solos”, aconsejaba el recordado Jesús Javier Aragoneses, en cuya memoria se organiza la marcha en mountain bike ‘Camino de San Frutos’. “Si queréis llegar lejos —añadía—, id acompañados”. Medio millar de deportistas comprobaron ayer, sin pretenderlo, la verdad de la segunda máxima de Aragoneses. Y así, en compañía, decidieron ir pedaleando desde Torrecaballeros a la ermita del patrón de Segovia, un recorrido de cerca de 70 kilómetros a través del cual quedaron a merced de los caprichos del cielo, que ora descargaba agua, ora se despejaba, guardando para última hora una sorpresa, un fuerte granizo, atroz para la mayoría. Pero en pelotón los males son menos…

La segunda edición de la marcha en mountain bike constató que el ‘Camino de San Frutos’ está ya consolidado. De hecho, se está generando una pasión por esta ruta —acondicionada por la Diputación de Segovia y la Junta, recogiendo así una idea lanzada por EL ADELANTADO—. David Núñez, de Vallelado, puede ser un ejemplo de ello. En 2012 hizo corriendo todo el trayecto. Ayer, en bicicleta de montaña. Y, antes de dos meses, volverá a hacerlo a pie. Dice que le encanta la experiencia…

El pelotón de ayer era sumamente heterogéneo. El perfil del participante quedaba difuminado. Junto a segovianos pedaleaban muchísimos foráneos, como Daniel Sujar, que vino expresamente de Madrid para la cita. Los jóvenes eran mayoría, aunque no faltaban sexagenarios (Miguel Ángel Merino). Hubo quien acudió solo, como Fernando Mateos, de Bernardos, mientras que otros prefirieron hacerlo con amigos. Era el caso de Luis Sanz. Incluso había familias. Diego Marcos se apuntó con sus dos hermanos, Álvaro y Noelia…

De Torrecaballeros se salió, chispeando, a las 09,20 horas, con una temperatura suave, rondando los 10º. Los kilómetros iniciales se devoraron. En el primer avituallamiento, en Pelayos del Arroyo, se presentó la cabeza de la marcha en media hora. Un poco de fruta, una botella de agua o de bebida isotónica y a correr de nuevo.

Camino de Torre Val de San Pedro, el grupo se fue estirando progresivamente. Una subida, suave pero larga, contribuyó a ello. Desde lo alto de la loma, un magnífico paisaje, dejando la N-110 a la derecha. La bajada, por un campo plagado de jara y morado cantueso fue vertiginosa. Hasta las parejas de perdices se espantaban de los ciclistas…

En el descenso desde ‘la Torre’ a ‘el Valle’ se produjeron tres accidentes, que requirieron la presencia de las ambulancias. Los tres heridos fueron trasladados desde allí al Hospital General de Segovia.

Tras pasar junto la tejera de Ramón, otro ascenso y, desde arriba, los deportistas se introdujeron en el verde valle del Cega. Una oropéndola, de brillante color amarillo, salió a recibir al grupo. El ‘Camino de San Frutos’ se estrecha, haciendo por momentos difícil seguir la senda. Un leve error propició que la cabeza de la marcha tomara una ruta equivocada, debiendo dar la vuelta un poco más adelante.

Entre vegetación tupida, sobre todo de encinas, se fue avanzando. Y, de repente, al fondo, Pedraza de la Sierra, en su atalaya rocosa. Extramuros, junto al Centro de Interpretación del Águila Imperial, el segundo avituallamiento, a base de panceta, que permitió el reagrupamiento de los deportistas. La lluvia se presentó al poco, haciendo molesto el tramo hasta Orejana. De allí a La Matilla escampó. El paisaje era ya otro, dominado por tierras de pan llevar, con arbolado menguante.

El siguiente hito estaba en Valdesaz. Luego, a la derecha, el Castillo de Castilnovo. Y, tomando el río San Juan, hasta el puente de Murera. La subida a Consuegra diezmó las fuerzas de los corredores. Era fiesta en el pueblo, San Antonio. Sonaban las campanas, anunciando a misa. El sol, en lo alto. Quedaba el último tramo. Primero, por un camino asfaltado pero muy deteriorado, hasta Villar de Sobrepeña. Las ovejas miraban la serpiente multicolor. Después, por carretera, el descenso hasta el puente de Villaseca. El siguiente ascenso, a Villaseca, durísimo. El triatleta Abraham Tapias llegó primero, junto con el exciclista Víctor Castro, que ejercía labores de organización de la marcha.

Muchos quisieron llegar hasta San Frutos, ya en término de Carrascal del Río, y de hecho emprendieron el camino hasta allí, aunque acabaron por abandonar la empresa, en vista de la granizada. Ya en Villaseca, Julián del Barrio ultimaba su paella, al ritmo marcado por la música de ‘Torre Sound’. Una tras otra se repartieron 700 raciones…

¿Repetiría la experiencia?. “Sí, sin duda”, respondía Fernando Cardona, de Valverde, que lamentaba que el tiempo hubiera endurecido la marcha. “Sí, claro”, contestaba Pablo Martín, para el que lo mejor de ayer había sido “el buen ambiente” entre los ciclistas. Algunos no esperarán al año que viene. La gente de La Lastrilla, por ejemplo, hará hoy mismo una etapa a pie. Es la pasión por el ‘Camino de San Frutos’. En bici, en moto o a pie. Valen todas las opciones.