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Algunos historiadores atribuyen a San Ignacio de Loyola una frase dirigida a los aspirantes a entrar en la orden jesuita que el fundó, recomendándoles aquello de «en tiempo de tribulación, no conviene hacer mudanza», con la que el santo pedía a sus futuros compañeros que mantuvieran firmes sus convicciones frente a los constantes embates de la vida.

El hostelero José María Ruiz ejemplifica esta afirmación con su trabajo, que hace casi 40 años le llevó a abrir en pleno centro de la ciudad un pequeño bar-restaurante en el que comenzó una meteórica carrera que le ha llevado a alcanzar reconocimiento nacional e internacional como uno de los establecimientos de referencia en la gastronomía española.

El bar, en el que varias generaciones de segovianos y millares de turistas han degustado vinos, tapas y raciones, ha sido el escaparate del restaurante durante este tiempo, y la familia Ruiz ha querido renovar su aspecto bajo la filosofía de ‘cambiar para que nada cambie’, en palabras de la directora del restaurante Rocío Ruiz, que junto a su padre presentaban ayer con orgullo ante los medios de comunicación los cambios realizados en este establecimiento.

Para este cambio de decoración, la dirección del bar ha querido dejar en el bar el sello segoviano que ha caracterizado al establecimiento incorporando el esgrafiado para adornar sus paredes.

Con el asesoramiento de Rafael Ruiz, experto y estudioso de esta técnica decorativa, la familia ha confiado en Pablo Arévalo para este trabajo, que ha contado con la colaboración de un grupo de alumnos de la Escuela de Arte y Superior de Diseño con sede en la Casa de los Picos, y el resultado deja patente el éxito del trabajo realizado.

Para complementar este sesgo decorativo vinculado a Segovia, el establecimiento incorpora media docena de lámparas fabricadas por los maestros vidrieros de la Real Fábrica de Cristales de La Granja con arreglo a las técnicas centenarias de soplado que han dado fama mundial al vidrio del Real Sitio.

La decoración, unida a una reorganización de los espacios -que mejora la zona de barra para mayor comodidad de los camareros y redistrubuye las distintas zonas del establecimiento, hacen que el ‘José María’ se reinvente para ofrecer a su público un renovado espacio pero con la calidad y la atención que han caracterizado su historia durante este tiempo.