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La exaltación del Cuerpo y la Sangre de Cristo, eje fundamental del cristianismo, es una de las solemnidades más importantes del calendario litúrgico, en la que la procesión eucarística pone de relieve la veneración y la devoción del pueblo cristiano hacia el Santísimo, símbolo máximo de la fe católica. Los segovianos también honraron ayer la Sagrada Forma en la Santa Custodia que desde 1656 sale sobre su carro triunfal en una multitudinaria procesión que en la calurosa mañana de ayer congregó a centenares de personas.

Los actos religiosos comenzaron con una misa solemne en el altar mayor de la Catedral presidida por el obispo César Franco y concelebrada por el Cabildo, en cuya homilía el prelado segoviano aludió a la caridad como signo del amor de Dios a los hombres y pidió a los segovianos que lleven a cabo la cercanía hacia los más débiles como “prueba inequívoca del compromiso de amor con el que Cristo ama a su Iglesia”.

Tras la misa, arrancó la procesión eucarística en la que el grupo a caballo de la Junta de Cofradías de la Semana Santa abría paso al cortejo formado por cerca de 40 grupos y asociaciones eclesiales de la provincia, alfombrado por miles de ramas de cantueso cuyo olor impregnaba todo el recorrido.

Como marca el protocolo, los niños y niñas de las parroquias y colegios religiosos que este año han tomado la Primera Comunión alegraban el trayecto con sus canciones y su espontaneidad , animados por catequistas y fotografiados hasta la saciedad por los móviles y cámaras de los familiares que, desde el público, presenciaban con emoción el paso del cortejo.

Al igual que en años anteriores, la Santa Custodia fue acompañada por una escuadra de alumnos de la escala de Suboficiales de la Academia de Artillería.

Tras el paso de los niños, la procesión incluía también a los representantes de colectivos y asociaciones eclesiales como las Cofradías de la Adoración Nocturna y de la Minerva, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, la Real Cofradía de La Fuencisla, Cáritas o Adoración Nocturna. Por su prestancia y solemnidad, la presencia de las damas y caballeros de la Orden de Malta llamó especialmente la atención del numeroso público asistente.

El cambio en el recorrido procesional, que se alargó para extenderse por el núcleo del centro histórico, propició momentos de gran emoción, coincidentes con las paradas en los altares creados para honrar al Santísimo en las iglesias de San Miguel, San Martín y Corpus Christi.

El más emotivo fue el del Seminario, donde los niños y niñas del Colegio de las MM. Concepcionistas dedicaron una canción al Santísimo, concluída con un aplauso espontáneo dedicado a Jesús Sacramentado.

La procesión concluyó pasadas las 13,30 horas con el regreso de la Custodia a la Catedral, que entró a los sones del himno nacional.