Calma en el Pontón

El embalse vuelve a respirar un clima relajado pocos días después del fallecimiento de la joven angoleña

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Días después del trágico incidente que tuvo lugar en el Pontón Alto, en el que una joven de nacionalidad angoleña pedió la vida, el embalse vuelve a presentar el panorama de tranquilidad que le caracteriza. Cerca de treinta personas, entre las que había un grupo de niños realizando un curso de piragüismo, disfrutaban del sol que brilló con fuerza durante toda la mañana de ayer en el embalse segoviano el día de San Pedro.

La adolescente, de 16 años, se encontraba realizando una excursión aprovechando el buen tiempo con un grupo de compañeros del Centro de Refugiados de Vallecas (Madrid). Todos ellos se encontraban a cargo de dos monitores. Sin embargo, la joven falleció ahogada a escasos metros de la orilla del embalse, ante la imposibilidad por parte de sus responsables de ayudarla antes de que llegarán los servicios de urgencia, quienes trataron de reanimarla durante más de una hora y media.

La tranquilidad reinante durante toda la mañana de ayer daba la impresión de que no hubiera sucedido nada en las anteriores 48 horas. Muchas eran las personas que se encontraban tomando el sol, una excursión se divertía realizando un curso de piragua a pocos metros del lugar del suceso mientras otros se refrescaban en la misma cala.

Sin embargo la realidad era bien distinta, porque durante la mañana del sábado pasado una niña angoleña murió ahogada sin que nada se pudiera hacer por salvarla.

Muchos de los presentes comentaban lo ocurrido con muchas y muy variadas opiniones sobre los acontecimientos que rodearon al suceso y sobre la posibilidad de que alguien se haga responsable de la vigilancia y seguridad del paraje.

Entre las múltiples posturas muchas coincidían en la dificultad de llevar a cabo una labor de vigilancia del Pontón con ciertas garantías. “Es un espacio muy amplio y grande, no se puede controlar todo a no ser de que se delimite la zona de baño y se vigile esa zona”, comentaba un paseante.

“Desde hace unos años la afluencia de personas y visitantes al embalse se ha incrementado mucho y sin embargo la vigilancia es la misma; hasta que no se apliquen las sanciones que se tienen que aplicar la gente seguirá haciendo lo que quiera” analizaba otro de los presentes.

En contraposición, otro bañista resaltaba que en el Pontón Alto “nunca ha habido vigilancia” y que “en situaciones en las que alguien se ha visto con problemas en el agua han sido los que se encontraban aquí pasando el día los que le han sacado del agua. No es muy normal que nadie socorriera a la chica hasta que llegó el 112, y más estando con monitores”.