Cálida acogida a los Reyes Magos en una fría y lluviosa tarde

Millares de personas desafiaron el clima adverso para recibir a los Magos de Oriente en las calles del centro histórico de la capital.

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Tras varias horas de espera bajo la lluvia y con una temperatura que apenas superaba los cero grados, Fátima, una niña de nueve años del barrio de San José, subía las escaleras del estrado instalado en el Azoguejo con indisimulada emoción, al poder transmitir a los Reyes Magos su deseo de encontrar hoy junto a sus zapatos la tan deseada bicicleta que había pedido en su carta. El protocolo real le impidió comunicar su anhelo a “su rey” Gaspar, pero fue Melchor quien atendió solícito las demandas de esta niña que tuvo el privilegio de ser la primera en dirigirse a Sus Majestades tras concluir el recorrido del Cortejo Real por las calles del centro histórico de Segovia.

El rostro de esta niña simbolizaba ayer la alegría, la emoción y la ilusión de los millares de personas que ayer se dieron cita para saludar y recibir a los Reyes Magos a su llegada a Segovia; que un año más volvieron a elegir la majestuosidad del Alcázar para iniciar su recorrido por la capital.

A las 18,30, y con estricta puntualidad, el programa de actividades programado por la Concejalía de Cultura para la recepción real comenzó con un bonito espectáculo de luz y pirotecnia con el que la ciudad dio la bienvenida a los Magos de Oriente.

Los efectos visuales y la pirotecnia transformaron la puerta de entrada a la fortaleza en una “puerta mágica” por la que salieron Melchor, Gaspar y Baltasar en medio de una prolongada ovación de todas las personas que se concentraron en los jardines de la plaza de la Reina Victoria Eugenia para presenciar el inicio de la cabalgata.

Rompiendo el protocolo, los Reyes Magos salieron del Alcázar y se dirigieron antes de montar en sus carrozas a los niños que les esperaban para saludarles, para después ser conducidos por su séquito hasta sus espectaculares transportes conducidos por fuertes porteadores para iniciar el desfile.

Las mariposas y los zancudos de la compañía Molino abrieron el cortejo real, acompañados por los emisarios del Cartero Real -que aún tuvo tiempo de recoger en su saca las peticiones de última hora entregadas por los niños- y una representación de payasos, bailarinas y acróbatas de la Compañía Ale Hop, que tributaron su peculiar homenaje al circo en esta cabalgata.

Antes de salir del Alcázar, la lluvia comenzó a arreciar y obligó al séquito real a incrementar el ritmo en los primeros tramos, y el carácter intermitente e inestable de esta precipitación mantuvo en jaque en todo momento a la organización. De este modo, muchos de los integrantes de los cortejos hicieron uso de los chubasqueros facilitados para evitar la lluvia, mientras que los Reyes Magos, desde sus estrados, aguantaron sin perder la sonrisa todo el chaparrón saludando a todos los niños y arrojando caramelos.

Como en cualquier buen espectáculo que se precie, la música tampoco quiso faltar a esta cita con los Magos de Oriente, y los distintos cortejos contaron con la ambientación musical de La Orquestina del Valle, Tierrasegovia, Os Batukones, la banda de la Unión Musical Segoviana y la sempiterna Troupé de la Mercé, cuyos peculiares ritmos afroorientales coreografiados por espectaculares bailarinas pusieron la nota de exotismo al cortejo del Rey Baltasar.

Por su parte, los cortejos no dejaron sin repartir ni uno solo de los 1.500 kilos de caramelos facilitados por la Concejalía, aunque la lluvia de dulces arreció en algunos lugares con más intensidad que en otros.

Aunque la lluvia desaconsejaba cualquier tipo de actuación sobre el escenario instalado en el Azoguejo, la compañía Ale Hop finalmente desarrolló algunos de los números previstos para amenizar la espera a Sus Majestades, mientras una pantalla gigante sobre la terraza de Santa Columba mostraba las primeras imágenes de la llegada de los Reyes a Segovia.

A su llegada al Azoguejo, los Reyes Magos fueron cumplimentados por el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, que les esperaba sobre el estrado, y una vez sentados en sus tronos, fueron recibiendo a los niños que guardaban cola para hablar con ellos, en una audiencia que se prolongó hasta bien entrada la noche.