Feria de Artesanía
Durante la primera jornada la feria estuvo bastante animada y los artesanos estaban contentos con el balance comercial de las primeras horas. / KAMARERO
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El centro de Segovia está de feria de abril, pero con artesanía en lugar de faralaes. La artesanía es una forma de vida, una actividad que aglutina oficios, arte, diseño, utilidad, decoración, ocio… La UNESCO la vincula al patrimonio inmaterial porque asegura que es una expresión artística cuyos cimientos descansan en las tradiciones de una comunidad, siendo su base la transmisión del conocimiento a través de generaciones, muchas veces en forma oral. Además, la artesanía contemporánea enlaza con las industrias creativas, con productos innovadores que enriquecen el patrimonio cultural.

El Gremio Artesanal Segoviano (GAS) lleva casi cuatro décadas organizando la Feria Nacional de Artesanía de Segovia, la última década en la avenida del Acueducto, y en esta 38ª edición recibe hasta el 2 de mayo a 31 artesanos de los más variados oficios: cerámica, vidrio, alfarería, madera, joyería, orfebrería, bisutería y gafas, esmaltes, marionetas, cuero y marroquinería, textil, fieltro, seda pintada, jabones naturales y caña y bambú, procedentes de catorce provincias de varias comunidades autónomas.

El primer día de la Feria comenzó bien, animado, según los testimonios de los propios artesanos, que miran al cielo temerosos de que la lluvia haga aparición, ya que saben que “un poco de frío se aguanta bien pero si llueve la gente se queda en casa”, comenta Juan Carlos Martín, de Fresno de Cantespino, un alfarero de tradición familiar, el último de una estirpe de afamados artesanos de este pueblo del nordeste de la provincia.

Los casi cuarenta años de este evento de carácter nacional sirven para hacer un diagnóstico nada científico, una radiografía de impresiones, de sensaciones, de los propios artesanos y de los clientes, compradores y curiosos que recorren la feria estos días. Martín cuenta que su padre estuvo en la primera edición de esta feria segoviana pero con él se acaba el oficio en la familia. “Relevo generacional no hay, poder vivir de un oficio artesano es muy difícil, los que estamos en activo más o menos sobrevivimos pero empezar de nuevo no es tarea fácil”, explica.

Sin embargo, Juan Carlos transmite la esencia de la artesanía cuando cuenta el proceso de elaboración de sus cacharros de barro, con barro autóctono, de Fresno, que él mismo extrae, iniciando un proceso tradicional manual en el que únicamente se ha permitido introducir un horno de gas, sustituyéndolo el de leña, para conseguir pucheros, cazuelas, etc, más homogéneos. Destaca este artesano el uso alimentario de sus productos artesanos, porque el barro de un sabor peculiar a los guisos, aunque sin duda también pueden ser decorativos, y advierte que puede utilizarse en cualquier tipo de cocinas, incluyendo vitrocerámica, a excepción de la inducción.

Lo natural

Ángel María Clemente, de Cascante (Navarra), es uno de los artesanos veteranos en esta feria, pues estuvo cuando se celebraba en el Torreón de Lozoya, y no había que estar pendiente de las nubes, y pasó por el Salón —el mejor año en ventas, asegura— . Su artesanía en madera de olivo tiene también un uso culinario y destaca que se venden muy bien sus cubiertos, ensaladeras y tablas para cortar, todo ello con “acabado ecológico, con aceite de oliva”.

Habitual en ferias ecológicas de Madrid y Barcelona, este navarro asegura que “cada vez hay más parejas jóvenes que apuestan por el producto natural y valoran el trabajo artesano, aunque el precio sea más elevado”. Muchas veces se desconoce, por ejemplo, que detrás de una ensaladera de madera de olivo como las de Ángel hay un largo proceso de elaboración. Sirva como ejemplo que la madera necesita un mínimo de dos meses de secado y en ese tiempo no es raro que se agriete y se malogre.

Naturales son también los jabones llegados desde Puebla de Sanabria (Zamora), sin colorantes ni aromas, con distintas aplicaciones: hidratantes, relajantes, para la psoriasis, anticaspa… Santiago Castro afirma que solo el proceso de maduración lleva ocho meses, para que tengan todas esas propiedades. “Hemos venido cuatro años y gustan, quien prueba, repite”.

Estos jabones forman parte de una forma de entender la vida con la que prácticamente todos los artesanos presentes en la Feria, sino todos, se identifican. La mayoría viven en pueblos, viven del trabajo manual, con materiales que obtienen de la naturaleza de forma sostenible y utilizan técnicas tradicionales para elaborar sus productos artesanos, como bien describe Cecilia López, llegada a Segovia desde Villaviciosa (Asturias).

Lo suyo son artículos decorativos y joyas con el vidrio como elemento principal pero en el que intervienen otros oficios como la cerámica —por ejemplo, para bases de lámparas, etc—, así como la plata. Confiesa esta artesana que su obra refleja todo lo que ha ido absorbiendo, desde la naturaleza a obras de Mondrian, Art Decó o de inspiración oriental.

Francisco Martín Criado
Presidente del Gremio
«Cada vez hay más gente que huye del producto de bazar chino, cambian el ‘made in China’ por lo autóctono, lo natural, artesano»

Iñaki Caballero se estrena en la Feria de Segovia. Ha venido desde San Sebastián con su mujer, vallisoletana, y ambos son protagonistas de una de esas experiencias de gente que se ha ‘reinventado’ a partir de la crisis, en este caso del sector de la construcción, que terminó por obligarles a dejar su actividad como decoradores y convertir una afición, la de elaborar marionetas, en un oficio del que vivir.

Encantados de estar en la ciudad de Titirimundi, en las primeras horas de feria ya comprobaron que aquí se aprecia el trabajo artesano de sus marionetas, simpáticas, alegres, de hilo, moldeadas en papel o en peluche. Su proyecto estrella es un ratoncillo de peluche más vivo que muchas personas, que elaboran pieza a pieza y comercializan con una caja reciclable y artesana, con una bolsita de ‘comida’ para el roedor.

Ambos se lamentan de que en los últimos tres años parece haber habido un retroceso en el poder adquisitivo de quienes pueden ser su público objetivo. Ni siquiera en Navidades, en una feria de Bilbao, cumplieron expectativas.

Algunos artesanos creen que antes o después tendrán que enfrentarse al reto de la venta ‘on line’ pero Caballero cree que es necesaria mucha inversión para posicionarse bien en buscadores, además de la dificultad de comercializar piezas únicas. “No merece la pena”, comenta, mientras la artesana de Segovia Ximena Walker apunta que, al menos en su caso, su producción de joyas (en oro y plata) no es muy elevada y consigue colocarla en ferias y más recientemente en tiendas de la capital segoviana pero también, por ejemplo, en la del Museo Guggenheim de Bilbao. Su valor añadido: “materiales de toda la vida con técnicas tradicionales pero diseño contemporáneo”.

El diseño contemporáneo es también la tónica de la artesana leonesa Susana Oliver, con tienda en la capital leonesa. Su artesanía es la de seda pintada, desde abanicos, fulares, a camisas o vestidos, “de confección impecable”, apostilla. Considera Oliver que todavía hay mucha gente que no aprecia el valor artesano, con un proceso que nada tiene que ver con la fabricación en cadena. En su caso compra la tela de seda (100%) en blanco y luego la tiene que lavar para quitar apresto, dibujar en las piezas, teniendo en cuenta que no utiliza una plantilla y por lo tanto ninguna es idéntica a otra, pintar la seda y fijar la capa durante tres horas a 90 grados para que no destiña.

Prestigio

Francisco Martín Criado, presidente del Gremio Artesanal Segoviano, que agrupa a una veintena de artesanos de toda la provincia, recalca el prestigio de esta Feria Nacional de Artesanía, lo que obliga todos los años a un proceso de selección en el que se intenta que no repitan muchos expositores y haya variedad de oficios.

Junto al también integrante de la directiva Jesús de la Cruz, ayer a la una de la tarde recibió a las autoridades, encabezadas por la alcaldesa, Clara Luquero, para hacer un recorrido por la feria al que se sumaron los concejales del Gobierno municipal Paloma Maroto, José Bayón y Ramón Muñoz-Torrero, así como por los ediles del Partido Popular José Luis Huertas y Juan Antonio Miranda, y el procurador socialista por la provincia José Luis Aceves.

El horario de apertura oficial es de 10.30 a 14.30 horas por las mañanas y de 17 a 21.30 por las tardes. El patrocinio corre a cargo del Ayuntamiento, con una colaboración de la Diputación.

Proyectos

El Gremio Artesanal Segoviano tiene varios proyectos en marcha y el más importante es GASCO, el Centro de Oficios Artesanos, donde se imparten talleres de oficios, algunos de carácter gratuito a través de la iniciativa municipal Segovia Activa.

El presidente del colectivo, Francisco Martín Criado, comenta que precisamente la feria cuenta con un stand informativo sobre este centro con el que se pesigue que no desaparezcan los oficios, algunos ya en serio peligro de extinción como el de los herreros de martillo y yunque o la propia guarnicionería a la que él se dedica.

De cara al próximo otoño, anuncia que de cara a la tercera edición de las Jornadas abiertas de los oficios artesanos, GASCO se sumará a La Cárcel como sede, y se piensa en diseñar una ruta con Turismo de Segovia para mostrar este nuevo centro artesano con talleres “en vivo”.

Estos últimos fueron también uno de los atractivos de la Feria Nacional de Artesanía de Segovia en ediciones pasadas, así como el concurso de la Pieza Única, pero tuvieron que descartarse por falta de presupuesto aunque desde el Gremio no descartan recuperar estas actividades si algunas administraciones públicas como la Junta vuelven a apoyar a la artesanía segoviana.